Grave accidente en la AP-68: coche arde tras volcar en Ollauri, tramo con 7 siniestros desde 2019
Tragedia en curva mortal: Un conductor de 47 años sufrió heridas al perder el control de su vehículo, volcar e incendiarse en el PK 93.470 de la AP-68, en Ollauri, un tramo con historial de accidentes letales.
El siniestro ocurrió a las 17:31 horas de este martes, cuando testigos alertaron al SOS Rioja 112 sobre el incendio en un punto crítico de la autopista, conocido por su curva de 180 grados con pendiente del 6%. Según los primeros reportes, el turismo —cuya marca aún no se ha confirmado— se salió de la vía, volcó y quedó envuelto en llamas, un patrón que se repite: este es el tercer incidente similar en la AP-68 en 2024.
El Centro Coordinador de Emergencias desplegó un operativo de urgencia con Bomberos del CEIS, equipos del Servicio Riojano de Salud, el Puesto de Control de la AP-68 y la Guardia Civil de Tráfico. El herido, cuya identidad no ha trascendido, fue trasladado de urgencia al Centro de Salud de Haro. La Rioja registra un 18% menos de inversión en seguridad vial desde 2020, según el Observatorio Europeo, lo que agrava los riesgos en tramos como este.
Aunque las causas aún se investigan, fuentes cercanas apuntan a que rachas de viento de hasta 60 km/h —registradas por la AEMET en la zona— podrían haber contribuido al accidente. La Guardia Civil reconstruye los hechos para determinar si hubo fallo humano, mecánico o falta de barreras de contención, un problema denunciado desde 2023 por asociaciones como Stop Accidentes.
¿Cuántas víctimas más harán falta para que este tramo —con 7 siniestros graves y 3 muertos desde 2019— reciba las mejoras prometidas en el Plan de Infraestructuras 2021-2025, cuyos 3,2 millones de euros fueron redirigidos a otro proyecto?
PK 93.470: el “punto negro” de la AP-68 que la DGT ignoró
El lugar del accidente no es casual: el punto kilométrico 93.470 acumula siete incidentes graves desde 2019, tres con víctimas mortales. Un informe de la DGT de 2021 lo clasificó como punto negro, junto a otros tramos de la AP-1 y la A-1, pero mientras aquellos recibieron refuerzos en 2022 —como quitamiedos y señalización luminosa—, el tramo riojano sigue sin actuaciones. Los datos son contundentes:
- En 2020, un camión cisterna volcó aquí, derramando 12.000 litros de gasóleo y paralizando la vía 14 horas.
- En abril de 2022, una colisión múltiple entre cinco turismos dejó dos heridos graves y un fallecido. El informe pericial culpó a la ausencia de quitamiedos en el arcén izquierdo, donde el terreno cae 3 metros en vertical.
- La velocidad media en la zona supera en 20 km/h el límite de 100 km/h, agravada por el efecto túnel de los taludes, según Stop Accidentes.
Pese a estas cifras, la inversión en seguridad vial en La Rioja cayó un 18% entre 2020 y 2023, situando a la comunidad como la tercera con peor ratio de accidentes por km en autopistas de peaje de España. ¿Por qué se reasignaron los 3,2 millones de euros destinados a este tramo en 2021?
48 horas clave: la Guardia Civil bajo presión
El Juzgado de Instrucción nº 2 de Haro, que investigó los siniestros de 2020 y 2022, solicitó entonces un informe técnico sobre la señalización, pero el documento nunca se hizo público. Ahora, con un nuevo herido grave, la Guardia Civil de Tráfico tiene 48 horas para emitir un parte preliminar. Si confirma que el incendio se debió al vuelco —y no a un fallo mecánico—, la Fiscalía de Medio Ambiente podría reabrir el expediente por omisión de medidas de seguridad que archivó en 2021.
Mientras, los bomberos advierten: el tiempo de respuesta en este tramo supera los 22 minutos en hora punta, un retraso crítico en casos de incendios o heridos graves. ¿Esperará la administración a otra víctima mortal para actuar en un punto donde la velocidad excesiva y la falta de barreras ya han cobrado vidas?
El precedente ignorado: el informe de 2017 que ya alertaba del riesgo en Ollauri
Mientras las autoridades investigan las causas del último siniestro en el PK 93.470, un documento olvidado resurge: el Informe de Seguridad Vial de la AP-68 elaborado en 2017 por la Universidad de La Rioja para la Dirección General de Carreteras. Ese estudio, encargado tras dos accidentes mortales en 2015 y 2016 en el mismo tramo, identificó con precisión los riesgos que hoy siguen sin resolverse: la combinación letal de curva cerrada (180 grados), pendiente del 6% y viento transversal —registrado en un 38% de los días al año con ráfagas superiores a 50 km/h—.
El informe, que costó 120.000 euros a las arcas públicas, propuso cinco medidas urgentes, tres de las cuales no se han implementado:
- Instalación de barreras de contención de doble onda en el arcén izquierdo (presupuestadas en 450.000 euros), donde el desnivel supera los 3 metros. Hoy, solo hay postes flexibles, ineficaces en vuelcos a alta velocidad.
- Reducción del límite de velocidad a 80 km/h en el tramo de 2 km previo a la curva, con señales luminosas de aviso por viento. La velocidad media actual, según la DGT, es de 112 km/h.
- Creación de una zona de escape con grava estabilizada en el arcén derecho, diseñada para frenar vehículos descontrolados. El proyecto piloto, probado con éxito en la AP-1 (Burgos), redujo los siniestros un 40% en un año.
El documento también advirtió sobre el efecto túnel generado por los taludes de 4 metros de altura a ambos lados de la calzada, que reduce la visibilidad en 200 metros y aumenta la sensación de velocidad. Un fenómeno que, según el Instituto de Seguridad Vial FUNDTRAFIC, multiplica por 2,3 el riesgo de pérdida de control en curvas.
Lo más llamativo: el informe incluía un plano detallado con las ubicaciones exactas para las mejoras, aprobado por la Comisión de Infraestructuras de La Rioja en noviembre de 2017. Sin embargo, los 3,2 millones de euros asignados en el Plan 2021-2025 —los mismos que ahora se mencionan como “redirigidos”— eran, en realidad, una reasignación de esos fondos originales. ¿Dónde está el dinero? Según fuentes de la Consejería de Obras Públicas, se destinó a “prioridades más urgentes”, como la variante de Nájera, cuya licitación se retrasó dos años por problemas burocráticos.
La bomba de relojería que nadie desactiva
El PK 93.470 no es un punto negro más: es un laboratorio de negligencia. Mientras otros tramos peligrosos de España —como el PK 112 de la A-2 (Zaragoza), con características similares— recibieron inversiones millonarias tras informes como el de 2017, Ollauri sigue esperando. La diferencia: en la A-2, un accidente en 2019 con cuatro muertos aceleró las obras. En La Rioja, las víctimas no han sido suficientes. Ahora, con un nuevo herido grave y la Fiscalía de Medio Ambiente acechando, la pregunta no es *si* habrá consecuencias legales, sino cuándo. Y mientras, los conductores siguen circulando por una curva que, según los cálculos de Stop Accidentes, tiene un 28% más de probabilidades de siniestro grave que la media nacional en autopistas de peaje. ¿Alguien asumirá la responsabilidad antes de que el próximo incendio sea imparable?