Donald Trump en discurso televisado anunciando ofensiva militar contra Irán con mapa de objetivos marcados en rojo

“Irán al borde”: Trump anuncia ataques “devastadores” en semanas y advierte de un colapso total

Advertencia nuclear: EE.UU. prepara una ofensiva “sin precedentes” contra Irán en las próximas semanas, con Trump asegurando que el régimen está “a punto” de sucumbir.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró este miércoles que Washington está “a punto” de alcanzar “todos” sus objetivos militares en Irán, mientras anunció una nueva ronda de “fuertes ataques” en las próximas “dos o tres semanas”. “Gracias a los avances logrados, puedo afirmar esta noche que vamos camino de completar todos los objetivos militares de Estados Unidos en breve, muy breve“, afirmó en un discurso de 19 minutos dirigido a la nación, el primero desde que EE.UU. e Israel lanzaran su ofensiva conjunta el 28 de febrero.

La operación ha dejado hasta ahora un saldo devastador en la cúpula iraní: entre las víctimas figuran el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei; el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani; y los ministros de Defensa e Inteligencia, Aziz Nasirzadé y Esmaeil Jatib, junto a altos mandos militares. Este es el ataque más letal contra la élite iraní desde la Revolución Islámica de 1979, superando en alcance a operaciones previas como la eliminación de Qasem Soleimani en 2020.

Trump fue contundente al afirmar que EE.UU. devolverá a Irán “a la Edad de Piedra a que pertenecen“, tachando de “amenaza intolerable” que un régimen “que ha asesinado recientemente a 45.000 ciudadanos” —según su versión— disponga de armas nucleares. Sin embargo, las cifras oficiales de Teherán reducen las víctimas de las protestas a 3.117, mientras que la ONG Human Rights Activists News Agency (HRANA) eleva la cifra a más de 7.000 muertos por represión estatal. La discrepancia refleja la opacidad del régimen y la guerra de narrativas en curso.

Ver  "Ucrania olvida el mundo": 4 años de guerra y una crisis humanitaria en silencio

El régimen más violento y despiadado del mundo tendría vía libre para llevar a cabo campañas de terror, coacción y asesinatos masivos bajo un escudo nuclear“, advirtió Trump, quien juró que “nunca” permitirá que Irán alcance ese escenario. Pese a descartar un “cambio de régimen” como objetivo oficial, el mandatario reconoció que las conversaciones continúan con una cúpula iraní que calificó de “menos radical y más razonable“, un giro retórico que contrasta con sus amenazas previas.

El ultimátum energético: Trump reveló que, aunque EE.UU. ha evitado hasta ahora atacar las infraestructuras petroleras iraníes —”el objetivo más fácil”—, podría “hacerlas desaparecer” en cualquier momento. “No tienen equipo antiaéreo y su radar está 100% aniquilado“, afirmó, subrayando la vulnerabilidad estratégica de Irán. Según datos de la Agencia Internacional de Energía (IEA), Irán exporta unos 1,5 millones de barriles diarios, un flujo que se vería paralizado en caso de un ataque directo a sus instalaciones.

Horas antes del discurso, Trump tuiteó que Irán había solicitado un alto el fuego, condicionado a la reapertura del estrecho de Ormuz —por donde transita el 20% del petróleo global. Teherán desmintió la información, calificando las declaraciones de “falsas“. El estrecho, clave para la economía mundial, ha sido escenario de tensiones desde 2019, cuando Irán derribó un dron estadounidense y EE.UU. respondió con sanciones.

¿Qué pasa si fallan las negociaciones? Trump advirtió que, de no alcanzarse un acuerdo “en este tiempo“, EE.UU. atacará “todas y cada una” de las infraestructuras eléctricas iraníes, “probablemente de forma simultánea“. Expertos en defensa, como los del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), señalan que un ataque así podría sumir a Irán en un apagón nacional de semanas, similar al sufrido por Ucrania en 2015 tras un ciberataque ruso.

Ver  Hutíes atacan Israel: su primer misil balístico cruza Arabia Saudí y Jordania

Con el reloj en cuenta regresiva, la pregunta clave es: ¿Están las potencias regionales preparadas para un conflicto que podría redefinir el mapa geopolítico de Oriente Medio? Mientras Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos observan con cautela, Rusia y China han condenado los ataques, advirtiendo de un “efecto dominó incontrolable“.

El precedente de 2019: cuando Irán y EE.UU. estuvieron a un paso de la guerra total

La amenaza de Trump sobre bloquear el estrecho de Ormuz —por donde fluye el 20% del petróleo mundial no es nueva, pero evoca un episodio concreto que casi desencadena un conflicto abierto en junio de 2019. Entonces, Irán derribó un dron RQ-4A Global Hawk de la Armada estadounidense (valorado en 130 millones de dólares), alegando que violaba su espacio aéreo. EE.UU. respondió con un ataque con misiles Tomahawk contra tres baterías antiaéreas iraníes, ordenado por Trump y cancelado en el último minuto —según informó The New York Times— cuando los aviones ya estaban en el aire. El presidente justificó la decisión afirmando que las bajas civiles (estimadas en 150 personas por el Pentágono) serían “desproporcionadas”.

El paralelo con la situación actual es inquietante: en 2019, Irán también amenazó con cerrar el estrecho de Ormuz si EE.UU. impedía sus exportaciones de petróleo, y el entonces secretario de Estado, Mike Pompeo, advirtió que cualquier intento sería “respondido con fuerza”. La crisis se saldó con sanciones adicionales a Teherán y el despliegue de 1.000 tropas estadounidenses más en la región, pero sin un enfrentamiento directo. Hoy, sin embargo, el contexto es radicalmente distinto: la cúpula iraní está diezmada (con figuras como el ayatolá Jamenei eliminadas, algo que en 2019 era impensable), y Trump ya no enfrenta elecciones inminentes, lo que reduce incentivos para contenerse.

Ver  "Todos libres el viernes": Jorge Rodríguez anuncia plazo para excarcelación masiva

Otro factor clave es la respuesta asimétrica de Irán. En 2019, Teherán optó por ataques indirectos: sabotear petroleros en el golfo Pérsico (como el MT Front Altair, bombardeado en mayo de ese año) y derribar drones, evitando bajar civiles estadounidenses. Pero en septiembre de 2019, un ataque con misiles y drones contra instalaciones petroleras saudíes en Abqaiq y Khurais —atribuido a Irán por EE.UU.— demostró su capacidad para golpear infraestructuras críticas sin dejar huella directa. El daño entonces fue equivalente a la mitad de la producción saudí (5,7 millones de barriles diarios), según Aramco, y los mercados reaccionaron con un salto del 15% en el precio del crudo.

¿Podría repetirse el “error de cálculo” que casi lleva a la guerra en 2019?

La diferencia ahora es que Trump ha eliminado la doctrina de la “respuesta proporcional” que frenó el ataque en 2019. Entonces, el Pentágono calculó que una represalia limitada evitaría escalar; hoy, el presidente habla de “devastación total“. Irán, por su parte, ha perdido a los arquitectos de su estrategia de “guerra híbrida” (como el general Qasem Soleimani, asesinado en 2020), pero conserva misiles balísticos con alcance para golpear bases estadounidenses en Qatar, Baréin y Emiratos Árabes. La pregunta no es si habrá represalia, sino si esta vez algún bando cruzará la línea roja que ambos evitaron hace cinco años.

Referencia de contenido: aquí

Categorías