Donald Trump señalando con gesto airado durante discurso en el Congreso, con cartel de protesta 'Las personas negras no son simios' al fondo

“Piratas en Minnesota”: Trump desata polémica con ataque a inmigrantes somalíes en pleno Congreso

Discurso incendiario: Trump arremete contra somalíes en Minnesota, los llama “piratas” y acusa a la inmigración de “saquear” EE.UU., mientras demócratas le exigen rendir cuentas por dos muertes bajo su mandato.

Congresistas demócratas exigen justicia para Alex Pretti y Renée Good, dos ciudadanos estadounidenses fallecidos a tiros durante operaciones antimigratorias ordenadas por la Administración Trump en Minnesota. Las representantes Ilhan Omar (Minnesota) y Rashida Tlaib (Míchigan) interrumpieron el discurso presidencial en el Congreso, gritando que el mandatario “debería avergonzarse” por priorizar la retórica antiinmigrante sobre la protección de vidas. “Su Gobierno ha asesinado a estadounidenses”, denunciaron, en referencia directa a los operativos federales que terminaron con la vida de Pretti y Good el pasado febrero.

El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, aliado clave de Trump, tachó de “indignantes” las interrupciones de las congresistas —que abandonaron el hemiciclo a mitad del discurso—, aunque admitió que el mandatario “lo manejó bien“. Johnson llegó a confesar que estuvo “a punto de golpear con el mazo” para expulsarlas, pero optó por dejar que su actitud “quedara en evidencia”. “Las bufonadas han sido ultrajantes”, declaró a The Hill, mientras defendía la gestión de Trump durante el incidente.

“Piratas que saquearon Minnesota”: el ataque de Trump a la comunidad somalí

En su informe sobre el Estado de la Unión, Donald Trump escaló su retórica contra la inmigración al llamar a los somalíes en Minnesota “bucaneros que han desvalijado” el estado. “Enormes regiones del mundo donde el soborno, la corrupción y la anarquía son la regla” —afirmó—, y “importar esas culturas sin límites traslada esos problemas a EE.UU.“. El mandatario vinculó directamente a los migrantes con un aumento de “gastos médicos, primas de seguros, rentas, impuestos y delincuencia“.

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Trump también desafió a los asistentes al Congreso a levantarse si creían que “la primera obligación del Gobierno es proteger a los ciudadanos norteamericanos, no a los inmigrantes ilegales“. La respuesta dividida —solo los republicanos se pusieron en pie— desencadenó su ira: “Deberían sonrojarse de no incorporarse“, espetó, repitiendo la frase en tres ocasiones. Minnesota alberga la mayor comunidad somalí de EE.UU., con más de 50.000 residentes, muchos de ellos refugiados que huyeron de la guerra civil en los años 90.

El discurso revivió tensiones históricas: en 2017, Trump ya había intentado vetar la entrada de ciudadanos de siete países musulmanes, incluyendo Somalia, una medida bloqueada por los tribunales. Desde 2016, los delitos violentos en Minnesota han disminuido un 12%, según datos del FBI, pero el mandatario omitió este dato al atribuir la inseguridad a la migración.

Expulsión en el Congreso y el cartel que reavivó el racismo

Por segundo año consecutivo, el representante demócrata por Texas Al Green fue expulsado del hemiciclo tras desplegar un cartel con el mensaje: “Las personas negras no son simios“. La protesta hacía referencia a un vídeo compartido por Trump en febrero, donde se comparaba al expresidente Barack Obama y a Michelle Obama con una pareja de monos. Green ya había sido removido en 2023 por un incidente similar, cuando acusó a Trump de “incitar al odio racial”.

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La sesión terminó con un Congreso dividido: los republicanos ovacionando a Trump y los demócratas abandonando el recinto. ¿Hasta dónde llegará la polarización cuando la retórica presidencial vincula inmigración con delincuencia y desata protestas por muertes bajo custodia federal? La pregunta queda en el aire, mientras Minnesota —epicentro del debate— se prepara para posibles manifestaciones esta semana.

Minnesota 1992-2024: De refugio humanitario a blanco político de Trump

El ataque de Trump a los somalíes en Minnesota no es casual: el estado, que acogió a los primeros refugiados somalíes en 1992 tras el colapso del gobierno de Siad Barre, se ha convertido en un laboratorio de integración —y ahora, en el epicentro de su estrategia electoral. Lo que el mandatario omitió es que el 68% de los somalíes en Minnesota son ciudadanos estadounidenses (datos del American Community Survey 2023), y que su contribución económica supera los $440 millones anuales en impuestos estatales, según un informe de la University of Minnesota. El mismo estudio revela que el 22% de los somalíes en el estado son dueños de negocios, una tasa superior a la media nacional (10%).

El discurso de Trump revive el guión de 2016, cuando acusó a los refugiados somalíes de ser “un caballo de Troya para el terrorismo“, a pesar de que ningún ataque terrorista en EE.UU. ha sido vinculado a esta comunidad (base de datos del New America Foundation). De hecho, Minnesota fue el primer estado en crear una Fuerza de Tarea Contra la Radicalización (2015), modelo que luego adoptó el FBI. Pero los datos chocan con la retórica: en 2022, el Departamento de Justicia archivó una investigación de tres años sobre supuesta “infiltración yihadista” en la comunidad somalí de Minneapolis, sin encontrar pruebas. Lo que sí encontró fue que el 70% de los jóvenes somalíes encuestados reportaban discriminación laboral, según el Minnesota Compass.

El giro más cínico: Trump mencionó “saqueos” en un estado donde la tasa de propiedad de vivienda entre somalíes (45%) supera a la de otros grupos migrantes, como los haitianos (38%) o los sirios (41%), según el Migration Policy Institute. Y mientras acusa a los refugiados de “drenar” el sistema, su administración recortó en 2020 los fondos para programas de integración laboral en Minnesota, como el “New Americans Workforce”, que había reducido la dependencia de ayudas sociales en un 30% entre 2017 y 2019.

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¿Por qué Minnesota —y no Texas o Florida—?

La respuesta está en los 5 votos electorales que decidió por solo 1.5 puntos porcentuales en 2016, y en el hecho de que el condado de Hennepin (donde vive el 60% de la población somalí) fue clave en la victoria de Biden en 2020. Trump no ataca una comunidad: ataca un swing state. Y lo hace con un cálculo frío: en 2018, su retórica antiinmigrante en Minnesota movilizó a 112.000 votantes rurales que no habían participado en las midterms anteriores, según un análisis de The Cook Political Report. La pregunta ahora es si, en 2024, la ecuación le saldrá bien otra vez —o si, como advierte la congresista Ilhan Omar, “ha despertado a un gigante dormido“.

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