¡Bareiro explota! Dos goles en su debut y Boca avanza con autoridad
Doble impacto: Adam Bareiro marcó dos goles en menos de 60 minutos y lideró la victoria de Boca sobre Gimnasia de Chivilcoy por 2 a 0 en la Copa Argentina.
La operación fue un relámpago. Con los delanteros titulares en la enfermería, Adam Bareiro apareció como un rayo en el área. Con una pirueta técnica y un cabezazo letal, el paraguayo se convirtió en la figura indiscutida de un Boca alternativo que superó a Gimnasia de Chivilcoy por 2 a 0 en Salta, asegurando su pase a la siguiente ronda de la Copa Argentina. Un debut soñado: Bareiro, que en 16 partidos con River no convirtió ni un gol, tardó menos de una hora en anotar dos con la azul y oro, demostrando que su paso por el Millonario fue solo un mal sueño.
El próximo rival de Boca será el ganador del duelo entre Sarmiento de Junín y Tristán Suárez, programado para el 8 de abril. El equipo xeneize presentó una formación completamente suplente, pero con una grata sorpresa: el Príncipe Adam, como lo apodan en Paraguay, llegó con credenciales sólidas tras su destacada actuación en Fortaleza (aunque el equipo brasileño descendió), y hoy ratificó su jerarquía. Junto a él, resurgieron nombres como Figal, Pellegrino (que estrelló un cabezazo en el palo) y Braida en la defensa, mientras que en el ataque brillaron Ángel Romero (desbordando por la banda) y Janson, quien tuvo otra oportunidad para demostrar su valía. El contexto, la pelota y hasta las tribunas fueron territorio xeneize.
Bareiro no esperó. En la primera jugada clara, intentó un sutileza técnica: quiso picar el balón ante la salida del arquero Nicolás Dormisch, pero el guardameta adivinó la intención. Fue solo el aviso de lo que vendría.
Gimnasia de Chivilcoy, equipo del Federal A, intentó resistir con juego duro. Una patada sobre Weigandt fue la más clara: Cáseres vio la amarilla, aunque el árbitro pudo haber sido más severo. El conjunto del ascenso, superado en casi todo el partido, apeló a la rudeza para intentar contener a un Boca que manejó el ritmo desde el inicio.
El dominio xeneize fue absoluto. Un cabezazo de Pellegrino se estrelló en el travesaño, pero el gol no tardaría en llegar. Bareiro abrió el marcador con un zurdazo desde el piso, una especie de pirueta improvisada tras un centro preciso de Janson. Las dos mejores chances del primer tiempo llegaron en los minutos finales, dejando en claro quién mandaba en el campo.
En el complemento, Bareiro sentenció. Un cabezazo demoledor al minuto 52 selló el 2 a 0 y coronó su noche de ensueño. Minutos después, sin embargo, salió del campo con molestias físicas, una alerta para el cuerpo técnico. ¿Será grave?
El equipo dirigido por Claudio Ubeda llegaba a este partido con presión. Tras empatar 0 a 0 ante Racing en la Bombonera —un resultado que los hinchas reprobaron con silbidos—, la necesidad de una reacción era urgente. En una temporada donde Boca vuelve a jugar la Copa Libertadores, cada partido es una prueba de fuego. Y esta vez, el examen se aprobó con creces, aunque con un plantel alternativo que dejó dudas en partidos anteriores.
La ausencia de Edinson Cavani fue notoria. El uruguayo, que fue titular ante Racing el viernes pasado, ni siquiera viajó a Salta. Cavani, que lleva cero goles en la temporada, es uno de los nombres en la extensa lista de lesionados que incluye a Leandro Paredes, Exequiel Zeballos, Milton Giménez, Juan Barinaga, Carlos Palacios, Alan Velasco y Rodrigo Battaglia. Pero el problema del Charrúa va más allá de las lesiones: en la Bombonera, fue silbado como nunca, señal de que los hinchas ya le bajaron el pulgar. Para colmo, Ander Herrera quedó fuera del banco de suplentes minutos antes del partido, sumando más incertidumbre al ataque xeneize.
Mientras Boca busca estabilidad, Gimnasia de Chivilcoy escribió un capítulo histórico. El Lobo debutó en la Copa Argentina 2026 nada menos que frente al campeón vigente, un suceso mayúsculo para un club que milita en el Federal A —torneo que comenzará el 22 de marzo—. Su clasificación a este campeonato, que reúne equipos de todas las categorías, llegó tras una campaña sólida en 2025, donde ascendió desde el Regional Federal Amateur.
La entidad bonaerense, fundada hace 109 años, vivió su momento más glorioso. En su primera temporada en el Federal A, lideró su grupo en la fase inicial y terminó tercera en la segunda ronda, un rendimiento que le valió ser el miembro número 331° de la era moderna de la Copa Argentina y el único debutante en esta edición. El partido, definido en el sorteo del 10 de diciembre de 2025, movilizó a toda la comunidad. Tras el pitazo final, los jugadores celebraron en la sede social, conscientes de haber protagonizado el encuentro más importante en más de un siglo de historia.
Pero el partido también tuvo un costado polémico. Alexis Zárate, recién incorporado a Gimnasia, fue titular contra Boca. El defensor, ex Independiente y Temperley, tuvo un debut complicado: en una jugada, empujó a Ángel Romero en el área, pero el árbitro Facundo Tello no cobró penal. Zárate, sin embargo, arrastra un pasado oscuro: en 2017 fue condenado a seis años y medio de prisión por abuso sexual con acceso carnal, aunque recuperó la libertad en agosto de 2025 tras cumplir cinco años de su pena. Su fichaje por Argentino de Quilmes en diciembre pasado generó tal rechazo que el club dio marcha atrás. Ahora, el Lobo le abrió las puertas.
Boca, mientras tanto, sigue haciendo historia en la Copa Argentina. Es el máximo ganador del torneo con cuatro títulos: el primero en 1969 (3-2 a Atlanta), luego en 2012 (2-1 a Racing), en 2015 (2-0 a Rosario Central, en un partido polémico) y en 2020, cuando venció a Talleres de Córdoba por penales tras un 0-0. ¿Podrá sumar el quinto este año?
El triunfo en Salta es un respiro en medio de las críticas. Que el héroe haya sido Bareiro, el recién llegado, inyecta esperanza. Pero el desafío es enorme: ¿podrá el paraguayo mantener este nivel cuando enfrenten a rivales de mayor jerarquía? ¿O será solo un destello en la noche?
Bareiro vs. Cavani: el duelo de delanteros que divide a Boca
El debut goleador de Adam Bareiro no solo iluminó la noche de Boca en Salta, sino que encendió las alarmas sobre Edinson Cavani, el delantero estrella que acumula cero goles en 2026 y una relación cada vez más tensa con la hinchada. Mientras el paraguayo celebraba su doblete en menos de 60 minutos, el uruguayo —ausente en el viaje— enfrentaba su peor crisis desde su llegada al club: silbidos en la Bombonera, cero aportes ofensivos y ahora, un suplente que le roba el protagonismo.
El contraste es brutal. Bareiro, descartado por River tras 16 partidos sin convertir (2023-24), llegó a Boca con la sombra de un fracaso. Pero en su primer partido, demostró lo que Cavani no ha podido en 5 encuentros esta temporada: efectividad. El uruguayo, con un salario que ronda los $1.2 millones mensuales (según el último informe de TyC Sports), tiene el peor arranque de su carrera en Argentina. En 2023, con Valencia, marcó 7 goles en sus primeros 8 partidos; hoy, ni siquiera genera jugadas de peligro. La pregunta es inevitable: ¿Estamos ante el ocaso de un ídolo o solo una racha pasajera?
El problema va más allá de las estadísticas. Cavani, máximo goleador histórico de la selección uruguaya (58 goles), llegó a Boca con la promesa de ser el 9 de área que el equipo necesitaba. Pero su rendimiento ha sido inversamente proporcional a su experiencia. En la Copa Libertadores 2025, por ejemplo, solo anotó 1 gol en 6 partidos, muy lejos de sus números en el Napoli (donde promedió 0.6 goles por partido entre 2017 y 2020). Mientras tanto, Bareiro, con un perfil más móvil y menos jerarquía, ya igualó en una noche lo que Cavani no logró en dos meses.
El cuerpo técnico enfrenta un dilema: ¿Priorizar el nombre o el rendimiento? Claudio Ubeda, interino tras la salida de Diego Martínez, necesita resultados inmediatos. Con Bareiro lesionado (salió con molestias al minuto 60) y Cavani en la cuerda floja, las opciones se reducen. El próximo partido, contra el ganador de Sarmiento-Tristán Suárez, será una prueba de fuego. Si el paraguayo no se recupera a tiempo, el uruguayo tendrá su última oportunidad para silenciar a las críticas. O confirmar que su ciclo en Boca llegó a su fin.
¿Un intercambio de roles definitivo?
La historia de Boca está llena de delanteros que resurgieron de las sombras: Martín Palermo (rechazado en España antes de convertirse en ídolo) o Carlos Tévez (cuestionado en su primer paso por Europa). Pero también hay casos de estrellas que nunca explotaron, como Pablo Osvaldo (2 goles en 15 partidos en 2016) o Santiago Silva (criticado por su bajo rendimiento pese a su experiencia). Cavani está en la cuerda floja: si Bareiro consolida su lugar, el uruguayo podría seguir los pasos de Wondo (desvinculado en 2023 tras solo 3 meses) o Ramón Ábila (cedido tras una temporada gris). El reloj corre: en Boca, la paciencia con los ídolos dura hasta que aparece quien marca.