Sala de tribunal con documentos legales y logo de Steam en pantalla, ilustración sobre la demanda por comisión del 30%

“Impuesto Steam”: Valve enfrenta demanda histórica por su comisión del 30% en tribunales británicos

Juicio millonario: Valve deberá defender ante la justicia británica su modelo de comisiones en Steam, acusado de inflar precios y ahogar la competencia.

La compañía estadounidense Valve se enfrenta a una demanda colectiva en el Competition Appeal Tribunal de Londres, autorizada el 26 de enero de 2025, que podría costarle hasta 656 millones de libras esterlinas (unos 900 millones de dólares). El caso, impulsado por la activista de derechos digitales Vicki Shotbolt —directora ejecutiva de Parent Zone—, representa a 14 millones de usuarios británicos que compraron juegos o contenido en Steam desde 2018. La acusación central: Valve abusa de su posición dominante con prácticas que mantienen los precios artificialmente altos y limitan la competencia en la distribución digital de videojuegos.

Shotbolt presentó la demanda en junio de 2024, basándose en tres pilares legales. Primero, la comisión del 30% que Valve cobra por cada transacción en Steam, considerada “excesiva y abusiva” por los demandantes, quienes argumentan que este porcentaje se traslada directamente al precio final que pagan los consumidores. Esta tarifa no ha variado en dos décadas, pese al crecimiento exponencial de la industria: en 2024, los ingresos de Valve por comisiones alcanzaron los 3.200 millones de dólares, triplicando los 1.100 millones registrados en 2015.

El segundo argumento ataca las “obligaciones de paridad de precio”, cláusulas contractuales que, según la demanda, prohíben a estudios y distribuidores ofrecer sus juegos a precios más bajos en otras plataformas. Documentos internos citados en el caso revelan que Valve habría intervenido directamente para bloquear descuentos más agresivos fuera de Steam, como ocurrió con el estudio Wolfire Games en 2021. El tercer punto denuncia un mecanismo de retención: quienes compran un juego en Steam deben adquirir todo su contenido descargable (DLC) exclusivamente en esa plataforma, incluso si otra tienda lo ofrece más barato.

Un patrón global: Valve no es la única bajo la lupa antimonopolio

El caso británico no es un hecho aislado. En Estados Unidos, los estudios independientes Wolfire Games (creadores de Overgrowth) y Dark Catt Studios iniciaron en 2021 demandas antimonopolio contra Valve. Aunque fueron desestimadas inicialmente, los demandantes reformularon sus argumentos y las presentaron nuevamente en 2022. Un tribunal ordenó entonces la fusión de ambos casos, ampliando su alcance: desde enero de 2023, cualquier desarrollador, editorial o particular que haya pagado comisiones a Valve por ventas desde el 28 de enero de 2017 puede unirse a la demanda.

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David Rosen, fundador de Wolfire Games, declaró que emprendió acciones legales tras sufrir la intervención directa de Valve cuando intentó vender sus juegos a precios más bajos en plataformas competidoras. En agosto de 2024, cuatro jugadores de California, Florida y Misuri presentaron una demanda separada, acusando a Steam de “estrangular la competencia con restricciones de precios anticompetitivas”. Este caso se suma a una ola de litigios que cuestionan el poder de las plataformas digitales sobre los precios y la distribución.

'Impuesto Steam': Valve enfrenta demanda histórica por su comisión del 30% en tribunales británicos

Los ingresos de Valve por empleado —50 millones de dólares anuales— son excepcionales incluso en el sector tecnológico, superando a gigantes como Apple o Microsoft.

El precedente que asusta a Valve: Epic vs. Apple y Google

Las demandas contra Valve se enmarcan en una ola global de litigios antimonopolio que ha redefinido las reglas para las plataformas digitales. El caso más emblemático fue el de Epic Games contra Apple (2020-2025), donde la desarrolladora de Fortnite desafió la comisión del 30% de la App Store implementando un sistema de pago alternativo. Aunque Apple ganó la mayoría de los puntos del litigio, perdió en estados clave como California, donde se le obligó a permitir enlaces a sistemas de pago externos. El acuerdo final, alcanzado en mayo de 2025, permitió el regreso de Fortnite a la App Store, pero con condiciones más flexibles para los desarrolladores.

El caso contra Google fue aún más contundente. En diciembre de 2024, un tribunal federal falló que la compañía había monopolizado ilegalmente el ecosistema Android, obligándola a permitir tiendas de aplicaciones competidoras en sus dispositivos hasta noviembre de 2027. Esta sentencia, que podría sentar un precedente para Valve, demostró que los tribunales están dispuestos a desmantelar prácticas anticompetitivas incluso en mercados dominados por un solo actor.

Steam, con más de 19.000 videojuegos en su catálogo durante 2025 y ingresos totales de 11.700 millones de dólares, controla entre el 50% y el 70% del mercado de distribución digital de PC. Su modelo de comisiones, sin cambios desde su lanzamiento en 2003, ahora enfrenta su mayor desafío legal. ¿Podría una sentencia en su contra abrir la puerta a un mercado más competitivo, como ocurrió con Google?

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¿Qué pasa si Valve pierde? Compensaciones y un posible efecto dominó

El tribunal londinense aún no ha fijado fecha para el juicio, pero su resolución podría tener consecuencias globales. Si la demanda prospera, los 14 millones de usuarios británicos afectados podrían recibir compensaciones por los sobrecostes que, según la acusación, han pagado durante años. Más allá de las indemnizaciones, una sentencia en contra de Valve podría:

  • Forzar a la compañía a reducir su comisión del 30%, siguiendo el ejemplo de Epic Games Store (12%) o itch.io (10%-15%).
  • Eliminar las cláusulas de paridad de precio, permitiendo a los estudios ofrecer descuentos en otras plataformas.
  • Obligar a Steam a permitir la venta de DLC en tiendas competidoras, rompiendo su monopolio sobre el contenido adicional.
  • Inspirar demandas similares en la UE y Asia, donde reguladores como la Comisión Europea ya han multado a otras tecnológicas por abuso de posición dominante.

El caso británico también podría acelerar la regulación de las plataformas digitales en Europa, donde la Ley de Mercados Digitales (DMA) ya obliga a gigantes como Apple y Google a abrir sus ecosistemas. Valve, hasta ahora al margen de estas normas, podría verse arrastrada a un escenario de mayor competencia.

El modelo del 30% bajo presión: cómo Epic Games y Microsoft ya rompieron el molde

Mientras Valve defiende en los tribunales su comisión del 30% —inalterada desde 2003—, sus principales competidores han demostrado que el mercado puede funcionar con márgenes mucho más bajos. La demanda británica no solo cuestiona la legalidad de esta tarifa, sino también su obsolescencia en un ecosistema donde plataformas como Epic Games Store, Microsoft Store e incluso itch.io han reducido drásticamente sus porcentajes, presionando a Valve sin necesidad de regulación.

El primer golpe lo dio Epic Games en diciembre de 2018, cuando lanzó su tienda con una comisión del 12% para desarrolladores, un 60% menos que Steam. La estrategia no solo atrajo títulos exclusivos como Borderlands 3 (que vendió 5 millones de copias en Epic en sus primeros seis meses), sino que obligó a Valve a ajustar su modelo por primera vez en 16 años: en 2020, introdujo un sistema escalonado donde la comisión baja al 25% si un juego supera los 10 millones de dólares en ventas, y al 20% si excede los 50 millones. Sin embargo, el 30% inicial sigue siendo la barrera de entrada para el 92% de los estudios independientes, según datos de la Game Developers Conference (GDC) 2024.

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Microsoft, por su parte, dio un paso más allá en abril de 2021 al reducir su comisión en la Microsoft Store al 12% para juegos de PC, igualando a Epic. Pero fue con el lanzamiento de Xbox Game Pass —que en 2025 superó los 34 millones de suscriptores— donde el gigante demostró que los ingresos por suscripción pueden compensar márgenes bajos en ventas directas. Estudios como Obsidian Entertainment (adquirido por Microsoft en 2018) confirmaron que, bajo este modelo, sus ganancias por juego aumentaron un 40% pese a la menor comisión, gracias al volumen de usuarios recurrentes.

El contraste es evidente: mientras Valve se aferra a un sistema que le reportó 3.200 millones de dólares en comisiones en 2024 (un 290% más que en 2015), sus competidores han probado que monetizar a través de servicios —no de porcentajes— es viable. La pregunta ahora es si los tribunales británicos obligarán a Valve a adaptarse o si, como ocurrió con Apple en 2023 (que redujo su comisión al 15% para pequeñas empresas tras la presión legal), el cambio llegará demasiado tarde para recuperar a los estudios que ya migraron a plataformas más flexibles.

El riesgo de Valve: quedarse sola en un mercado que ya la superó

La demanda en Londres no es solo una batalla legal, sino un test de supervivencia para un modelo que el mercado ya declaró obsoleto. Si Valve pierde, no solo enfrentará multas récord, sino el éxtodo de estudios que, como CD Projekt Red (creadores de Cyberpunk 2077), ya distribuyen sus juegos en GOG —su propia plataforma— con comisiones del 0% para títulos sin DRM. La pregunta no es si Valve cederá, sino cuánto daño colateral sufrirá antes de hacerlo: en 2023, el 22% de los desarrolladores encuestados por GDC admitió que evitaba lanzar en Steam por sus tarifas. Una sentencia adversa podría convertir ese goteo en un éxodo.

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