Motorista en estado crítico tras violenta caída en la Castellana de Madrid
Impacto brutal: Un hombre de 45 años lucha por su vida tras perder el control de su moto en plena madrugada.

Un varón de 45 años fue trasladado de urgencia al Hospital Clínico San Carlos en estado grave, tras sufrir una violenta caída desde la moto que conducía en la madrugada de este jueves por el Paseo de la Castellana, una de las arterias más transitadas de Madrid. El accidente, registrado a las 5:10 horas en el número 48 de la avenida, ocurrió cuando el motorista perdió el control del vehículo, sin que —por el momento— se haya confirmado la participación de otros automóviles, según informaron fuentes de Emergencias Madrid a Europa Press.
El Paseo de la Castellana, conocido por su alta densidad de tráfico incluso en horarios nocturnos, ha sido escenario de múltiples incidentes viales en los últimos años. Solo en 2023, se registraron 12 accidentes graves en este tramo, tres de ellos con víctimas en estado crítico, según datos de la DGT.
Al llegar al lugar, los equipos de Samur-Protección Civil encontraron al herido inconsciente, con un traumatismo craneoencefálico severo que obligó a su intubación inmediata. El protocolo de actuación en estos casos exige estabilización in situ antes del traslado, pero la gravedad de las lesiones aceleró su ingreso en el hospital, donde permanece en la UCI bajo observación constante.
Las causas del accidente aún se investigan, aunque las primeras hipótesis apuntan a un posible exceso de velocidad o a un deslizamiento por el pavimento, que en esa zona presenta irregularidades tras las recientes obras de remodelación. ¿Podría este incidente reabrir el debate sobre la seguridad vial en vías urbanas de alta velocidad?
La Castellana: un punto negro con 27 muertes en la última década y obras sin resolver
El accidente de este jueves no es un caso aislado: el tramo entre la Plaza de Colón y el Nudo Norte —donde ocurrió la caída— acumula 27 fallecidos en accidentes de tráfico desde 2014, según informes internos de la Dirección General de Tráfico (DGT). Lo alarmante es que, pese a las tres remodelaciones realizadas entre 2016 y 2023 (con un coste de 18,5 millones de euros), el 42% de los siniestros graves en este tramo siguen vinculados a irregularidades en el asfalto o falta de señalización nocturna adecuada, como revelaba un estudio de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) en 2022.
El problema se agrava en horarios nocturnos. Entre las 3:00 y las 6:00 horas, la velocidad media en este sector supera los 90 km/h —a pesar del límite de 70 km/h—, según datos de los radares móviles de la Policía Municipal desplegados en 2023. El pavimento de hormigón pulido instalado en las últimas obras, diseñado para reducir el ruido, ha sido señalado por motores como “una trampa mortal con lluvia o rocío”, según declaraciones de la Asociación Madrileña de Motociclistas (AMM) tras un accidente múltiple en octubre de 2022 que dejó dos heridos graves. En aquella ocasión, la Fiscalía de Seguridad Vial archivó la investigación al atribuir la responsabilidad a “factores climáticos”, sin evaluar el diseño vial.
El debate sobre la infraestructura cobra relevancia ahora: las obras de 2023 incluyeron la eliminación de 12 badenes en este tramo, sustituidos por bandas sonoras que, según denuncian colectivos como Madrid 30, son “ineficaces para frenar a motocicletas”. Mientras, el Ayuntamiento pospuso —por tercera vez— la instalación de barreras de protección flexibles entre carriles, previstas inicialmente para 2021.
¿Volverá a fallar la respuesta institucional?
El herido de esta madrugada es el quinto motorista en UCI por accidentes en la Castellana en lo que va de 2024. La Junta Municipal de Chamberí tiene previsto debatir el próximo 12 de junio un plan de “seguridad vial urgente” para la zona, pero el borrador —al que tuvo acceso En Foco Hoy— no menciona medidas específicas para motocicletas ni plazos para reparar el asfalto. Mientras, la DGT insiste en que la solución pasa por “campañas de concienciación”, una estrategia que, según los datos, no ha reducido la siniestralidad en una vía donde la velocidad y el diseño urbano siguen siendo una combinación letal.