Dow Jones rompe récords: vivienda, chips y defensa lideran la rotación sectorial
Récord histórico: El Dow Jones cierra en 49.504 puntos, su máximo absoluto, liderando una semana de rotación sectorial sin precedentes.
El Dow Jones domina la semana con un alza del 2,3% y nuevos máximos históricos
Wall Street cerró su primera semana completa de 2025 con un mensaje contundente: el Dow Jones no solo lideró los índices con un avance del 2,3%, sino que marcó un récord de cierre en 49.504 puntos, superando al Nasdaq (+1,9%) y al S&P 500 (+1,6%). El rally no se limitó a los gigantes: el Russell 2000, que agrupa a pequeñas compañías, registró su mejor semana en tres meses, señal de que el optimismo se extiende más allá de los valores tecnológicos. Este comportamiento recuerda al primer trimestre de 2023, cuando una rotación similar anticipó seis meses de ganancias generalizadas.
Empleo en la cuerda floja: la Fed mantiene el guion sin sobresaltos
El informe laboral de diciembre actuó como catalizador: solo 50.000 nóminas no agrícolas creadas (muy por debajo de las expectativas de 150.000) y una tasa de desempleo del 4,4%, su nivel más alto desde 2021. Sin embargo, los mercados lo interpretaron como un enfriamiento controlado: suficiente para que la Reserva Federal no acelere alzas de tipos, pero sin indicar una recesión inminente. En renta fija, el rendimiento del bono a 10 años se mantuvo en 4,16%–4,17%, un rango que deja abierta la puerta a recortes en la segunda mitad del año. En 2024, este mismo escenario precedió a un recorte de 50 puntos básicos en septiembre.
Vivienda resurge: el plan de USD 200.000 millones en bonos hipotecarios activa el sector
El anuncio estrella llegó desde la administración Trump: un plan de compra de 200.000 millones de dólares en bonos hipotecarios (MBS) vinculados a Fannie Mae y Freddie Mac, diseñado para reducir costos de financiación y reactivar el mercado inmobiliario. La reacción fue inmediata: acciones de constructoras como Lennar y DR Horton subieron más del 8% en la semana, mientras que los valores de materiales de construcción (como Vulcan Materials) registraron volúmenes de negociación un 40% superiores a su media mensual. Este movimiento evoca el programa de 2020, cuando una inyección similar impulsó un repunte del 12% en los precios de vivienda en 12 meses.
Semiconductores y geopolítica: Broadcom impulsa al S&P 500 e Intel gana con el respaldo de Washington
Aunque la tecnología ya no acapara titulares como en 2023, sigue siendo clave. Broadcom lideró el avance del S&P 500 tras presentar proyecciones de ingresos por encima del consenso, mientras que Intel se disparó un 6,2% después de que su CEO, Pat Gelsinger, se reuniera con el presidente Trump. El mercado interpretó esto como una señal de que el Gobierno mantendrá su participación accionaria en la compañía (adquirida durante la crisis de 2022) y priorizará la producción doméstica de chips. Intel no registraba una sesión así desde noviembre de 2022, cuando anunció su plan de USD 20.000 millones para fábricas en Ohio.
Defensa en máxima alerta: Lockheeed Martin acelera producción de misiles Patriot
El sector defensa confirmó que 2025 será el año del capex geopolítico. Lockheed Martin anunció un acuerdo para triplicar la producción de interceptores PAC-3 (usados en sistemas Patriot), con contratos que se extienden hasta 2029. Otras empresas, como Northrop Grumman y Raytheon, también avanzaron en pedidos vinculados a misiles hipersónicos y sistemas de guerra electrónica. El gasto en defensa ya representa el 4,2% del PIB estadounidense, su nivel más alto desde la Guerra Fría.
Autos eléctricos: General Motors frena inversiones y asume un cargo de USD 6.000 millones
No todo fueron buenas noticias. General Motors sacudió el sector al anunciar un ajuste de 6.000 millones de dólares relacionado con su división de vehículos eléctricos (EV), citando una demanda más lenta de lo esperado y un entorno de incentivos menos favorable. La compañía redujo sus planes de producción en 40% para 2026, un golpe para un sector que en 2023 crecía al 60% anual. Tesla, que en 2024 recortó precios siete veces, cayó un 3,1% en la semana.
¿Qué sigue? Bancos, salud y aeroespacial en la mira de los resultados
La semana dejó claro que el rally se amplía más allá de la tecnología, pero el verdadero test llegará con la temporada de resultados, que arranca con los bancos (JPMorgan, Bank of America). Los inversores también vigilarán de cerca a sectores como salud (con UnitedHealth y Moderna reportando) y aeroespacial (tras los pedidos récord de Boeing y Airbus en 2024). La pregunta clave: ¿Podrá el Dow mantener su liderazgo si el Nasdaq recupera fuerza con los resultados de Nvidia y Microsoft?
El precedente de 2020: cómo un plan de MBS similar disparó los precios de vivienda (y qué difiere ahora)
El anuncio de los 200.000 millones en bonos hipotecarios (MBS) no es nuevo en el manual de Washington. En marzo de 2020, durante la crisis por la pandemia, la Reserva Federal inyectó 250.000 millones en el mismo instrumento, pero con un matiz clave: entonces, el objetivo era evitar un colapso del crédito. Hoy, la meta es estimular demanda en un mercado con tasas hipotecarias aún elevadas (6,8% en diciembre 2024) y un inventario de viviendas un 30% por debajo de los niveles pre-pandemia, según la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios (NAR).
El efecto en 2020 fue inmediato: los precios de vivienda —medidos por el índice Case-Shiller— se dispararon un 12% en 12 meses, mientras que las acciones de constructoras como Lennar y PulteGroup subieron un 45% y 52%, respectivamente. Sin embargo, esta vez hay dos variables críticas que podrían moderar el impacto: 1) las tasas de interés parten de un nivel más alto (en 2020, la Fed las llevó a 0%), y 2) el mercado laboral muestra grietas, con el desempleo en construcción subiendo al 5,1% en diciembre (vs. 3,8% en 2020). Además, el plan actual excluye explícitamente los préstamos *jumbo* (superiores a 766.550 dólares), que en 2020 sí recibieron apoyo y representaron el 20% del volumen de hipotecas, según datos de la Mortgage Bankers Association (MBA).
Otro factor a vigilar: la participación de fondos de inversión en el mercado de viviendas. En 2020, empresas como BlackRock y Invitation Homes compraron 150.000 propiedades en dos años, según la Urban Institute. Hoy, con los precios ya inflados, su apetito es menor: en el tercer trimestre de 2024, las compras institucionales cayeron un 18% interanual. Si el plan de MBS no atrae a estos actores, el repunte podría limitarse a segmentos de primera vivienda y precios medios (300.000–500.000 dólares).
La pregunta que nadie hace: ¿Estamos ante un *boom* o un *espejismo* de liquidez?
El riesgo no es que el plan falle, sino que funcione demasiado bien en el corto plazo. En 2020, el exceso de liquidez derivó en una burbuja de refinanciamientos (el 63% de las hipotecas en 2021 fueron *refis*), que hoy es inviable con tasas altas. Si los compradores acuden en masa pero los vendedores —muchos con hipotecas al 2–3%— se resisten a moverse, el resultado podría ser mayor presión alcista en precios sin aumento real de transacciones. Los ojos están puestos en el inventario de viviendas existentes, que en diciembre 2024 alcanzó su mínimo en 25 años: 860.000 unidades, según la NAR. Sin más oferta, incluso un plan de 200.000 millones podría quedar en un impulso artificial para las constructoras, pero no para el mercado en su conjunto.