vie. Jun 26th, 2026
Paraguay y Australia en empate 0-0 en Mundial 2026 con Alfaro ajustando táctica y Almirón expulsado

Paraguay se aferra al empate y sueña con los 16avos en el Mundial 2026

Meta a la vista: Gustavo Alfaro dejó de lado su prosa poética para enfocarse en lo concreto: clasificar a Paraguay a los 16avos de final del Mundial.

El empate 0-0 ante Australia dejó a la Albirroja en una posición expectante, dependiendo ahora de los resultados de los seis grupos restantes para saber si entra como uno de los ocho mejores terceros. Con cuatro puntos en el bolsillo, la clasificación asoma, pero el camino está cuesta arriba: diferencia de gol de -2, un jugador expulsado (Miguel Almirón) y siete amonestados que pesan en el Fair Play.

Jugadores de Paraguay celebran el empate 0-0 ante Australia en el Mundial 2026
Andrés Cubas intenta interceptar el pase de Aiden O’Neill: Paraguay y Australia protagonizaron un empate sin goles en San Francisco, el quinto del Mundial 2026STU FORSTER – GETTY IMAGES NORTH AMERICA

La expulsión de Almirón por la nueva Ley Prestianni —tarjeta roja por hablarle al rival tapándose la boca— obligó a Alfaro a reajustar el equipo. El DT sumó a Gustavo Velázquez, Alexander Maidana y Gabriel Ávalos, y optó por un 5-3-2 para buscar el segundo puesto del grupo. La victoria era el camino ideal; el empate, una tabla de salvación para mantener vivas las esperanzas como mejor tercero.

La estrategia fue clara: defensa granítica, cero en el arco y paciencia para estudiar al rival. Paraguay cedió el balón, pero no el control del partido.

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Gustavo Alfaro da indicaciones tácticas desde el banquillo de Paraguay
El seleccionador Gustavo Alfaro, de Paraguay, modificó nombres y esquema táctico para el partido con Australia; el equipo desarrolló un juego de escasas ideas ofensivasEugene Hoshiko – AP

Australia domina, pero no define

El historial no favorecía a Paraguay: en cinco amistosos entre 2000 y 2010, Australia nunca perdió (2 victorias, 3 empates). Tony Popovic, ahora DT de los Socceroos, había anotado en uno de esos empates como jugador. Esta vez, su equipo intentó romper la muralla paraguaya con juego ancho, usando a Nestory Irakunda como señuelo para distraer a la defensa de cinco (Velázquez, Gómez y Alderete).

Jackson Irvine probó suerte con un remate que Orlando Gill desvió al córner. Connor Metcalfe y Cristian Volpato —este último, nacionalizado italiano sin suerte en la Azzurra— no lograron sintonía. Gill respondió con solvencia, pero el dominio australiano careció de profundidad. Paraguay, mientras, se aferró a su plan: Julio Enciso y Ávalos como referentes ofensivos, aunque aislados.

Defensa de cinco de Paraguay contiene el ataque australiano
Jackson Irvine derriba a Julio Enciso; el futbolista australiano fue el único que recibió una tarjeta en el partido con ParaguaySTU FORSTER – GETTY IMAGES NORTH AMERICA

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Alfaro lo había advertido en rueda de prensa: “Tenemos que vivir mañana como si fuera el último partido de la Copa del Mundo. No existe mañana. El partido es hoy y hay que darlo todo“. Y así fue. El entretiempo llegó con dos sensaciones: misión cumplida en defensa, pero falta de riesgo en ataque.

El cambio que no bastó

La posibilidad de hacer historia —Paraguay nunca ganó dos partidos en un Mundial, pese a llegar a cuartos en Sudáfrica 2010— llevó a Alfaro a mover el banquillo: Maurício Magalhaes entró por Maidana para darle más verticalidad. Sin embargo, el 5-3-2 se mantuvo. Matías Galarza apoyó por la banda, pero el problema persistía: Enciso, llanero solitario, y Ávalos neutralizado por el gigante Harry Souttar (1,98 m). El juego aéreo, arma tradicional guaraní, fue dominado por los Socceroos.

El partido se apagó. Las dos selecciones se conformaron con el 0-0, sin emociones ni rebeldía. Enciso fue el único que intentó romper el molde con imaginación, mientras Australia apostó por Jordan Bos (Feyenoord) para inyectar frescura. Nada funcionó. El empate dejó mejor posicionados a los australianos, que conservaron el segundo puesto. Paraguay, en cambio, logró a medias su objetivo tras el duro revés ante Estados Unidos.

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En este contexto, el punto ganados es un respiro, pero la dependencia de otros resultados genera incertidumbre. La pregunta es clara: ¿bastará el Fair Play y los cuatro puntos para que Paraguay escriba una nueva página en su historia mundialista?

Equipo paraguayo al final del partido con expresión de alivio y expectativa

El peso del Fair Play y la estrategia de Alfaro

El empate sin goles no solo dejó a Paraguay con vida, sino que expuso la fragilidad de su margen de error. Con -2 en diferencia de gol y siete amonestados, el Fair Play se convierte en un actor silencioso pero decisivo.

Lo que esto significa es que cada tarjeta amarilla o roja en los próximos partidos de otros equipos puede ser la llave que abra —o cierre— la puerta a los 16avos. Alfaro apostó por un bloque defensivo impecable y sacrificó el ataque, pero el costo fue alto: la falta de gol los obliga a confiar en que los rivales de otros grupos no sumen puntos o los superen en disciplina. La expulsión de Almirón, bajo la polémica Ley Prestianni, añade presión a un equipo que ya juega con el filtro de la precaución.

La implicación inmediata es que Paraguay no controla su destino. Su clasificación dependerá de una combinación de resultados ajenos y de que su disciplina —ahora bajo lupa— no se resienta en un posible desempate.

¿Soportará la Albirroja el peso de la espera?

Con el partido ya jugado, la atención se desplaza a las canchas de otros grupos. Cada gol, cada tarjeta, cada punto será escrutado. La pregunta urgente es si los cuatro puntos y el Fair Play serán suficientes, o si el sueño paraguayo se desvanecerá por un detalle ajeno a su esfuerzo.

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