IBEX 35 resiste: sube 0,14% en día de tensión por Trump y la Fed
Tensión controlada: El IBEX 35 cerró en verde con un avance del 0,14% hasta 17.673,79 puntos, desafiando el ruido político de Washington y las presiones sobre la banca estadounidense. La pregunta clave: ¿podrá mantenerse al margen de la batalla Trump-Fed?
El selectivo español logró un cierre positivo en una jornada dominada por dos focos de incertidumbre: la investigación del Departamento de Justicia contra Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, y la amenaza de un tope del 10% a los intereses de tarjetas de crédito en EE.UU., medida que castigó a los bancos estadounidenses y reavivó el debate sobre la independencia de los bancos centrales. Mientras, en Europa, los mercados mostraron un comportamiento dispar: el DAX alemán subió un 0,5%, el CAC 40 francés cedió un 0,13% y el FTSE 100 británico avanzó un 0,1%, en una sesión donde Wall Street cotizaba con signos encontrados al cierre europeo: el Nasdaq subía un 0,1% y el Dow Jones caía un 0,2%.
Pese a las caídas de valores como IAG (-3%), Solaria (-2,6%) o Iberdrola (-2,6%), el IBEX 35 se sostuvo gracias al empuje de ArcelorMittal (+1,8%), Merlin Properties (+1,8%), Inditex (+1,3%) y BBVA (+1,2%), consolidando su posición cerca de los máximos de ciclo. Desde los mínimos de la primavera de 2020 —durante los peores meses de la pandemia—, el índice español acumula una revalorización cercana al 40%, impulsado por la recuperación de sectores como la banca, la energía y el turismo.
El volumen de contratación se mantuvo un 12% por debajo de la media de los últimos 30 días, señal de que los grandes inversores prefieren esperar a dos eventos críticos esta semana: la publicación del dato de inflación en EE.UU. (previsto para el miércoles) y los primeros resultados trimestrales de la banca estadounidense, que podrían marcar el tono para el sector financiero global.
Un avance simbólico con peso estratégico
Aunque el 0,14% de subida pueda parecer modesto, su significado es clave en el actual contexto. El IBEX 35 logró defender los 17.500 puntos, un nivel que los analistas ya consideran un soporte psicológico tras el rally del último año. Este comportamiento sugiere que, pese a las tensiones externas, los inversores confían en el entorno de tipos a la baja y en la moderación inflacionaria como catalizadores para los activos de riesgo en España.
Desde el mínimo de marzo de 2020 (14.200 puntos), el selectivo ha encadenado una recuperación del 24%, superando incluso las expectativas más optimistas de principios de año. Sin embargo, el verdadero test llegará en las próximas semanas, cuando se conozcan los resultados empresariales del primer trimestre y la evolución de la inflación en la eurozona, cuyo dato preliminar de abril se publicará el 30 de este mes.
Un dato revelador: en las últimas cinco sesiones con ruido político intenso desde EE.UU. (como el anuncio de aranceles en 2018 o el shutdown de 2019), el IBEX 35 ha cerrado en positivo en tres ocasiones, con una caída media del 0,3% en las dos sesiones negativas. Esta resiliencia histórica explica por qué muchos operadores ven la actual corrección como una oportunidad de compra más que como el inicio de un cambio de tendencia.
Trump vs. Powell: una guerra con consecuencias globales
El anuncio de la investigación contra Jerome Powell —centrada en su testimonio sobre la reforma de los edificios de la Fed— no es un hecho aislado, sino el último episodio de una pugna que se remonta a 2018, cuando Trump llegó a tildar al presidente de la Reserva Federal de “enemigo público“. La diferencia ahora es que, con las elecciones de noviembre en el horizonte, cada movimiento adquiere un tono más agresivo.
El riesgo no es menor: si la Fed pierde credibilidad como institución independiente, los mercados podrían exigir mayores primas de riesgo para financiar la deuda estadounidense, lo que encarecería el crédito en todo el mundo. De hecho, en las últimas horas, el rendimiento del bono a 10 años de EE.UU. ha repuntado 5 puntos básicos, hasta el 4,32%, su nivel más alto en lo que va de año.
Históricamente, los mercados han castigado las injerencias políticas en los bancos centrales. En 1994, cuando el presidente Bill Clinton presionó públicamente a la Fed para que recortara tipos, el S&P 500 cayó un 3% en una semana. Más reciente, en 2019, los tuits de Trump atacando a Powell coincidieron con una corrección del 2,5% en el Nasdaq. La pregunta ahora es: ¿está el mercado subestimando el impacto de esta nueva escalada?
El “techo” del 10% a las tarjetas: un golpe a la banca con efecto dominó
La propuesta de limitar al 10% el interés de las tarjetas de crédito durante un año ha desencadenado una ola de ventas en el sector financiero estadounidense, con caídas de hasta el 5% en entidades como Capital One o Discover. Según estimaciones de Goldman Sachs, esta medida podría reducir los beneficios del sector en un 8-12% en 2025, con un impacto directo en los dividendos.
En Europa, el efecto aún es limitado, pero los analistas advierten: si la medida se aprueba, podría extenderse a otros productos crediticios, como los préstamos personales o las líneas de crédito. El precedente más cercano es la ley de usura en España (2019), que limitó los intereses de las tarjetas revolving y obligó a los bancos a provisionar más de €1.200 millones en un solo trimestre. BBVA y Santander, con fuerte presencia en EE.UU., serían los más expuestos en el IBEX 35.
Para Mike Mayo, analista de Wells Fargo, el verdadero peligro no es la caída de beneficios, sino el “efecto contagio”: “Si el gobierno interviene en los precios de un producto financiero, ¿qué impedirá que lo haga con las hipotecas o los depósitos?”. En 2023, los ingresos por intereses de las tarjetas representaron el 18% de los beneficios de los seis mayores bancos de EE.UU.
Europa mira a Wall Street… pero sigue su propio ritmo
Mientras los índices estadounidenses mostraban divisón —con el Nasdaq resistiendo gracias a las tecnológicas y el Dow Jones en rojo—, Europa optó por un enfoque selectivo. El DAX alemán, impulsado por gigantes industriales como Siemens (+1,2%) y Volkswagen (+0,8%), lideró las ganancias. En cambio, el CAC 40 francés sufrió por la caída de LVMH (-1,5%), penalizada por la ralentización del lujo en China.
El IBEX 35, por su parte, demostró una resiliencia notable: aunque el 70% de sus empresas tienen exposición directa a mercados emergentes o a EE.UU., el índice logró cerrar en positivo. Esto contrasta con crisis anteriores, como el “corralito” argentino de 2018, cuando el selectivo español cayó un 4% en dos sesiones por su alta exposición a Latinoamérica.
Un factor clave ha sido el comportamiento de la banca española, que ha evitado el castigo sufrido por sus homólogas estadounidenses. BBVA y Santander, con el 40% de sus beneficios fuera de España, subieron un 1,2% y 0,9% respectivamente. “Los bancos europeos operan en un marco regulatorio más estricto, lo que paradójicamente les da mayor predictibilidad”, explicó Alvaro Guzman de Lázaro, estratega de Bankinter.
Geopolítica: el riesgo que no desaparece
El IBEX 35 tuvo que navegar también entre dos focos geopolíticos: la detención de Nicolás Maduro en EE.UU. y las protestas en Irán, que han elevado la prima de riesgo en los mercados de materias primas. El petróleo Brent subió un 1,8%, hasta $88,5 por barril, su nivel más alto desde octubre. Para las aerolíneas —como IAG, que cerró con un -3%—, este repunte significa un aumento del 5-7% en sus costes de combustible en el próximo trimestre.
En el caso de Repsol (-1,94%), la caída contrastó con el anuncio de su CEO, Josu Jon Imaz, de triplicar la producción en Venezuela en tres años. El mercado parece descontar que, incluso con ese crecimiento, los riesgos políticos y operativos en el país sudamericano superan los beneficios potenciales. No es la primera vez: en 2019, cuando EE.UU. impuso sanciones a PDVSA, Repsol perdió $300 millones en valoración bursátil en una sola semana.
Por si fuera poco, el Tribunal Supremo de EE.UU. pospuso hasta este miércoles su fallo sobre los aranceles a China y la UE, una decisión que podría reconfigurar el comercio global. En 2018, cuando Trump impuso los primeros aranceles al acero europeo, el IBEX 35 cayó un 2,3% en 48 horas, con ArcelorMittal (hoy en positivo) como uno de los valores más afectados.
Ganadores y perdedores: la rotación que define el IBEX
La sesión dejó una división clara entre sectores. Por un lado, los valores cíclicos y globales —como ArcelorMittal (+1,8%), Inditex (+1,3%) y BBVA (+1,2%)— lideraron las ganancias, beneficiados por su exposición a mercados en crecimiento. Por otro, las empresas más sensibles a la regulación o a los precios de la energía sufrieron: IAG (-3%), Solaria (-2,6%) y Iberdrola (-2,6%) cerraron en rojo.
Un caso destacado fue Merlin Properties (+1,8%), que se benefició del anuncio de una operación de €500 millones en oficinas prime en Madrid y Barcelona. El sector inmobiliario, que en 2022 cayó un 15% en el IBEX por el alza de tipos, parece estar recuperando el favor de los inversores: en lo que va de año, Merlin y Colonial acumulan revalorizaciones del 12% y 9% respectivamente.
En el lado negativo, Acciona Energía (-2,5%) y Solaria (-2,6%) reflejaron la presión sobre las renovables, un sector que ha visto cómo los costes de financiación (vinculados a los tipos de interés) han subido un 20% desde 2022. “El problema no es la demanda, sino la rentabilidad de los proyectos”, explicó Laura García, analista de Renta 4. “Con los tipos altos, el payback de un parque eólico pasa de 7 a 10 años, y eso ahuyenta a los fondos de inversión”.
¿Qué viene ahora? Tres claves para el IBEX
El IBEX 35 entra en una semana decisiva, donde tres factores marcarán su rumbo:
- Inflación en EE.UU.: Si el dato del miércoles supera el 3,5% esperado, la Fed podría retrasar los recortes de tipos, lo que perjudicaría a los valores más sensibles a la financiación, como las inmobiliarias y las utilities.
- Resultados bancarios: JPMorgan, Citigroup y Wells Fargo publican sus cuentas esta semana. Unas cifras débiles en EE.UU. podrían arrastrar a la banca europea, empezando por Santander y BBVA.
- Decisión del Tribunal Supremo: Si avala los aranceles de Trump, el IBEX sufriría por su exposición a mercados emergentes (el 20% de los ingresos del selectivo provienen de Latinoamérica).
En el escenario más optimista —inflación controlada, beneficios sólidos y sin sorpresas geopolíticas—, el IBEX podría probar los 18.000 puntos en las próximas semanas, un nivel que no toca desde 2015. Pero si la tormenta perfecta se materializa (Fed más restrictiva, banca en crisis y aranceles), la corrección podría llevar al índice a los 17.000 puntos, según estimaciones de Morgan Stanley.
La última vez que el IBEX superó los 18.000 puntos fue en abril de 2015, justo antes de que la crisis griega y el brexit truncaran el rally. Hoy, con una economía española creciendo al 2,4% (el doble que la media europea) y un sector bancario saneado, los fundamentales son más sólidos. Pero, como demostró este lunes, la política puede cambiar las reglas del juego en cuestión de horas.
La pregunta que planea sobre la Bolsa española es incómoda: ¿Está el IBEX preparando un nuevo récord histórico… o es solo el calma antes de la tormenta?
El precedente de 2018: cómo el IBEX reaccionó a la última guerra comercial de Trump
La escalada entre Donald Trump y la Reserva Federal no es nueva, pero su impacto en el IBEX 35 sí podría sorprender. En marzo de 2018, cuando el entonces presidente anunció aranceles del 25% al acero y del 10% al aluminio —incluyendo a la UE—, el selectivo español perdió un 4,3% en solo cinco sesiones, con ArcelorMittal (que hoy lidera las ganancias) cayendo un 12% en una semana. Sin embargo, lo más revelador fue la recuperación posterior: en los tres meses siguientes, el IBEX subió un 8,5%, impulsado por la debilidad del euro (que cayó un 3% frente al dólar) y el aumento de las exportaciones españolas a mercados alternativos como México y Turquía, que crecieron un 15% interanual en ese período.
El paralelo con la situación actual es claro: si la guerra Trump-Fed deriva en nuevas barreras comerciales, el IBEX podría sufrir un impacto inicial brusco, pero con oportunidades de rebote para sectores como el automóvil (que en 2018 vio cómo Seat y Gestamp ganaron cuota en mercados asiáticos) o la banca, que entonces aprovechó la subida de tipos para mejorar márgenes. Eso sí, hay una diferencia clave: en 2018, el petróleo Brent cotizaba a $70 por barril, un 20% menos que hoy, lo que amortiguó el golpe a aerolíneas como IAG (que ahora enfrenta costes de combustible récord).
Otros datos que marcan la diferencia:
- En 2018, el IBEX tenía un 25% de exposición a Latinoamérica; hoy, esa cifra supera el 30%, lo que amplifica el riesgo si Trump extiende aranceles a la región.
- La banca española entonces operaba con un ROE (rentabilidad sobre recursos propios) del 6%, frente al 10% actual, lo que le da más colchón para absorber shocks.
- El sector energético (con Repsol e Iberdrola) representaba el 18% del IBEX; hoy es el 22%, y su sensibilidad a los precios del crudo y a la regulación es mayor.
¿Repetirá el IBEX su patrón de 2018?
La clave estará en si Europa responde con contundencia a las medidas de Trump. En 2018, la UE impuesto aranceles a productos estadounidenses por valor de €2.800 millones, una cifra que hoy podría multiplicarse. Si Bruselas actúa, el IBEX podría beneficiarse de su alta exposición a empresas con fuerte presencia en EE.UU. (como Santander, BBVA o Inditex), que entonces ganaron un 5% en tres meses gracias al efecto divisas. Pero si la respuesta es tibia, el riesgo es que el mercado castigue la pasividad, como ocurrió en 2019 con el caso Huawei, cuando el IBEX perdió un 3% en una sesión por la falta de una estrategia europea clara. La pregunta ahora es: ¿Está Bruselas preparada para jugar duro?