Trump impone arancel del 25% a países que comercien con Irán: ¿guerra económica?
Golpe comercial: EE.UU. activa un arancel récord contra aliados y rivales que negocien con Teherán.
El expresidente y candidato republicano Donald Trump ha lanzado este lunes una medida sin precedentes: un arancel del 25 % aplicable de inmediato a cualquier nación que mantenga transacciones con Irán. La decisión, anunciada a través de su red social Truth Social, marca un giro radical en la política exterior estadounidense y amenaza con reconfigurar alianzas globales.
“Con efecto inmediato, cualquier país que haga negocios con la República Islámica de Irán pagará un arancel del 25 % en todos los negocios que haga con Estados Unidos de América”, declaró Trump. El mensaje, breve pero contundente, cierra con una advertencia: “Esta orden es definitiva y concluyente. Gracias por su atención a esta cuestión”.
La medida llega en un contexto de crecientes protestas en Irán, donde desde septiembre de 2022 —tras la muerte de Mahsa Amini bajo custodia policial— se han registrado manifestaciones masivas en más de 150 ciudades. Según informes de Amnistía Internacional y Human Rights Watch, la represión habría dejado un saldo de más de 600 muertos y miles de detenidos. Trump, quien en 2020 ordenó el asesinato del general iraní Qasem Soleimani, ha reafirmado su apoyo a los manifestantes, vinculando ahora la presión económica con la lucha por los derechos humanos.
Este arancel no solo afecta a rivales tradicionales de EE.UU., como China (principal comprador de petróleo iraní), sino también a aliados clave de la OTAN. Alemania, Francia e Italia mantienen intercambios comerciales con Teherán, especialmente en sectores como energía, automoción y farmacéutica. En 2023, la Unión Europea importó bienes iraníes por valor de €2.700 millones, según datos de Eurostat. La pregunta es inevitable: ¿Están dispuestos los socios europeos a pagar el precio por desafiar a Washington?
La estrategia de Trump recuerda a su retirada en 2018 del acuerdo nuclear con Irán (JCPOA), una decisión que tensó las relaciones transatlánticas y desencadenó una escalada de sanciones contra empresas europeas. Entonces, compañías como TotalEnergies (Francia) y Siemens (Alemania) se vieron obligadas a abandonar proyectos en Irán para evitar represalias estadounidenses. ¿Repetirá la historia?
El anuncio también llega en un momento crítico para la carrera electoral de 2024. Trump, quien lidera las encuestas republicanas con un 58 % de apoyo (según RealClearPolitics), busca reforzar su imagen de líder implacable en política exterior. Sin embargo, analistas advierten que la medida podría disparar la inflación en EE.UU., donde los precios del petróleo ya rozan los $90 por barril —un aumento del 12 % desde enero.
Mientras Teherán acusa a Washington de “terrorismo económico”, el mundo observa: ¿Es este el inicio de una nueva guerra comercial global, o un farol electoral con consecuencias impredecibles?
El precedente que asfixió a Europa: el caso TotalEnergies y el petróleo iraní (2018-2019)
La amenaza de Trump no es retórica: en mayo de 2018, su administración activó sanciones secundarias contra Irán tras abandonar el JCPOA, obligando a empresas europeas a elegir entre el mercado iraní o el estadounidense. El caso más sonado fue el de TotalEnergies (entonces Total S.A.), que en noviembre de 2018 canceló un contrato de $4.800 millones para desarrollar la fase 11 del yacimiento de gas South Pars —el mayor del mundo, compartido con Catar—. La compañía francesa, que había firmado el acuerdo en julio de 2017 con una inversión inicial de $1.000 millones, se retiró tras recibir una exención temporal de 180 días de Washington, que luego no renovó. El resultado: Irán demandó a Total por $2.000 millones ante tribunales internacionales, y el proyecto quedó paralizado hasta hoy.
Pero el daño colateral fue mayor. Según un informe de la Cámara de Comercio Franco-Iraní (2019), las exportaciones francesas a Irán cayeron un 63 % en 2019, pasando de €1.300 millones a €480 millones. Sectores como el automovilístico (Peugeot y Renault tenían fábricas en Irán) y el farmacéutico (Sanofi y Servier) redujeron operaciones. Alemania sufrió un golpe similar: las exportaciones se desplomaron un 48 %, de €3.000 millones a €1.600 millones, según el Instituto IFO de Múnich. Empresas como Siemens y BASF congelaron proyectos, y el banco Deutsche Bank cerró su única sucursal en Teherán. El Banco Central de Irán estimó que el país perdió $10.000 millones en inversiones extranjeras directas entre 2018 y 2020.
La lección es clara: cuando EE.UU. activa sanciones secundarias, incluso los gigantes europeos ceden. La pregunta ahora es si la UE —que en 2023 ya redujo sus importaciones iraníes un 20 % respecto a 2022— está dispuesta a desafiar a Trump con un mecanismo de trueque (INSTEX) como el creado en 2019 para eludir el dólar. Spoiler: aquel sistema solo canalizó €1.500 millones en transacciones humanitarias (medicinas y alimentos), una gota en el océano del comercio global.
¿Repetirá Europa el error de 2018 o buscará un “plan B” con Rusia y China?
Trump apuesta a que la memoria económica europea es corta. Pero hay un dato que podría cambiar el juego: en 2023, China e India absorbieron el 85 % del petróleo iraní, pagando en yuanes y rupias para evitar el dólar. Si la UE no quiere pagar el 25 % de arancel, podría acelerar su alianza con el bloque BRICS —que ya negocia una moneda común— y usar el euro en transacciones con Irán. El riesgo: que Washington responda con sanciones a bancos europeos, como hizo en 2019 con el francés BPCE (multa de $1.100 millones) por violar embargos. La partida de ajedrez acaba de empezar, y el primer movimiento es de Ursula von der Leyen**.