HP revive el espíritu Commodore: la EliteBoard G1a lo integra TODO en un teclado
Revolución retro: HP lanza una PC de alta gama que fusiona potencia y diseño clásico en un solo dispositivo.
En el CES 2026 en Las Vegas, HP sorprendió al mundo con un guiño nostálgico a los años 80: la EliteBoard G1a, una computadora funcional que integra todos sus componentes en un teclado, evocando el estilo icónico de la Commodore 64 o la TI 99/4A. Pero esta vez, con tecnología de vanguardia.
La EliteBoard G1a no es un simple experimento retro: es una PC de escritorio de alto rendimiento diseñada para entornos empresariales, donde el espacio es limitado pero la demanda de potencia es alta. Su diseño compacto (solo 12 mm de grosor) oculta un hardware robusto, listo para competir con equipos tradicionales.
Bajo su apariencia de teclado convencional, este dispositivo alberga un procesador AMD Ryzen AI serie 300, hasta 64 GB de RAM DDR5, almacenamiento NVMe M.2 de hasta 2 TB, y un sistema de refrigeración eficiente. Incluso incluye altavoces estéreo y una batería opcional de 35 Wh, que permite hasta 3,5 horas de autonomía para moverse entre estaciones de trabajo sin perder el progreso.
Lo más llamativo es su enfoque en inteligencia artificial local: con una NPU de 50 TOPS, cumple los requisitos de una Copilot+ PC, permitiendo ejecutar tareas de IA sin depender de la nube. Desde analizar datos hasta generar contenido, todo con un solo toque en la tecla dedicada de Copilot.
Su conectividad es otro punto fuerte: soporta cuatro monitores 4K a 60 Hz mediante USB-C, y su configuración es casi instantánea: basta con conectarlo a una pantalla y encender el ratón inalámbrico incluido. Además, su teclado es resistente a derrames, ideal para oficinas dinámicas.
HP aún no ha revelado su precio, pero confirmaron que estará disponible a partir de marzo de 2026. Este lanzamiento marca un hito: por primera vez en décadas, una PC de alto rendimiento adopta el formato all-in-one de los clásicos, pero con capacidades que ni siquiera la Commodore 64 —con sus 64 KB de RAM— podría haber soñado.
¿Podría este diseño inspirar una nueva ola de computadoras compactas? O, mejor aún: ¿estamos ante el regreso de los equipos que lo integran todo en un solo dispositivo?
El legado Commodore que HP resucita: de los 64 KB a los 64 GB de RAM
La EliteBoard G1a no es solo un ejercicio de nostalgia, sino la materialización de un concepto que Commodore popularizó en 1982: una computadora completa dentro de un teclado. Pero mientras la Commodore 64 —el modelo más vendido de la historia, con 17 millones de unidades— dependía de un procesador MOS 6510 a 1 MHz y 64 KB de RAM, la propuesta de HP escala esos números a otro universo: 64 GB de RAM DDR5 y un Ryzen AI capaz de ejecutar 50 billones de operaciones por segundo (TOPS) en su NPU. La diferencia no es solo técnica, sino filosófica: Commodore democratizó la informática; HP apuesta por redefinir la productividad empresarial con un formato que el mercado abandonó hace 30 años.
El precedente más cercano a este diseño fue el Atari 400/800 (1979), que también integró la CPU y la memoria en el teclado, pero con limitaciones obvias: 8 KB de RAM (ampliables a 48 KB) y un cartucho como medio principal de almacenamiento. Incluso en los 90, empresas como Amstrad intentaron revivir el concepto con el PC1512 (1986), que incluía un monitor y unidad de disco en un solo gabinete, pero fracasó frente a la modularidad de los clones de IBM. HP rompe ese molde al dirigir su producto a un nicho ignorado: oficinas con espacio reducido pero necesidades de alto rendimiento, como trading desks o estudios de diseño, donde cada centímetro cuenta. Según un estudio de Gartner (2023), el 42% de las empresas en ciudades con alquileres superiores a $80/m² priorizan equipos compactos, aunque hasta ahora sacrificaban potencia por tamaño.
La apuesta de HP también desafía un dogma del hardware moderno: la separación entre periféricos y unidad central. Desde que Apple lanzó el iMac G3 en 1998 —un todo-en-uno con pantalla integrada—, la industria ha asociado la compactación con pantallas incorporadas. La EliteBoard G1a propone lo opuesto: desvincular la pantalla para ganar versatilidad, permitiendo conectar hasta cuatro monitores 4K. Esto la acerca más al espíritu de la Commodore Amiga 1000 (1985), que usaba el teclado como base pero dejaba libertad para conectar periféricos externos. La pregunta ahora es si el mercado está listo para aceptar un formato que, irónicamente, los gamers ya adoptaron: consolas como la Steam Deck (2022) demuestran que hay demanda por dispositivos potentes y portátiles, pero en el segmento empresarial, el riesgo es mayor.
¿Un nicho o el futuro de las oficinas?
El éxito de la EliteBoard G1a dependerá de un factor que ni Commodore ni Atari pudieron controlar: la adaptabilidad del software empresarial. En 1985, el Lotus 1-2-3 (hoja de cálculo líder) requería al menos 256 KB de RAM, lo que dejó obsoleta a la Commodore 64 en entornos profesionales. Hoy, herramientas como AutoCAD o Blender exigen 16 GB de RAM como mínimo, pero también optimización para arquitecturas híbridas (CPU+NPU). HP ha trabajado con Microsoft para garantizar compatibilidad con Windows 12 y sus funciones de IA local, pero el verdadero test será si desarrolladores como Adobe o Siemens ajustan sus suites para aprovechar el formato. Si lo logran, la EliteBoard podría ser el primer clavo en el ataúd de las torres de escritorio; si no, quedará como un experimento brillante, pero efímero, como el Atari Transputer Workstation (1989), que prometió revolucionar la computación paralela y desapareció en menos de dos años.