“Armada récord” de EE.UU. cerca de Irán: Trump advierte y acusa a Biden
Movida estratégica: Trump despliega una flota militar “más grande que la de Venezuela” cerca de Irán y acusa a Biden de debilidad.
El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró este lunes en una entrevista con Axios que su administración desplegó una “gran armada” cerca de Irán, con capacidades superiores a las utilizadas en 2019 durante la crisis con Venezuela, cuando el gobierno de Nicolás Maduro fue objetivo de presión militar. “Tenemos una gran armada cerca de Irán. Más grande que la de Venezuela”, afirmó, sin ofrecer detalles sobre el número exacto de buques o tropas.
Trump insistió en que Teherán busca negociar, aunque no aclaró si estas supuestas conversaciones incluyen condiciones previas. “Ellos quieren pactar. Lo sé. Han llamado muchas veces. Quieren hablar”, aseguró. Este discurso contrasta con la postura pública del gobierno iraní, que en los últimos meses ha rechazado diálogos directos con Washington mientras persistan las sanciones económicas.
El portaviones USS Abraham Lincoln, pieza clave en operaciones de proyección de poder, fue desplegado en Oriente Próximo por el Mando Central de EE.UU. (CENTCOM), según confirmó la institución este lunes. El movimiento coincide con un aumento de tensiones por las protestas internas en Irán y las acusaciones de Trump sobre un posible ataque preventivo. En 2020, un informe del Pentágono reveló que el despliegue de este portaviones cuesta alrededor de $2.5 millones diarios en operaciones.
El expresidente también lanzó una crítica directa a su sucesor, Joe Biden, asegurando que, de haber estado él en el poder, Irán ya tendría armas nucleares. “Si hubiera otro presidente (…) ya tendrían armas nucleares y habrían atacado primero”, advirtió. Según datos de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), Irán ha enriquecido uranio hasta un 60% de pureza —cerca del nivel necesario para uso militar (90%)—, aunque Teherán insiste en que su programa es pacífico.
Este no es el primer enfrentamiento retórico entre Trump e Irán. En enero de 2020, el entonces presidente ordenó el asesinato del general iraní Qasem Soleimani en un ataque con drones en Irak, lo que desencadenó una escalada con misiles iraníes contra bases estadounidenses. ¿Podría este nuevo despliegue naval ser el preludio de otra crisis sin retorno?
El precedente de 2019: ¿Qué pasó realmente con la “armada de Venezuela” y por qué Irán no es lo mismo
Cuando Trump compara el despliegue actual cerca de Irán con el de 2019 frente a Venezuela, omite un detalle clave: aquella operación, bautizada como “Freedom-2”, terminó en un fiasco estratégico. Según documentos desclasificados del Departamento de Defensa en 2021, EE.UU. movilizó el portaviones USS Nimitz, 12 buques de guerra y 5.000 marines, pero Maduro no cedió ni un milímetro. Peor aún: Rusia desplegó dos bombarderos Tu-160 en Caracas dos semanas después, en un gesto de apoyo simbólico que humilló a Washington. El costo operativo superó los $180 millones en 30 días, sin resultados tangibles.
Irán, sin embargo, no es Venezuela. Mientras el régimen de Maduro dependía (y depende) de un 90% de sus ingresos del petróleo —según datos de la OPEP 2023—, Teherán ha diversificado su economía hacia sectores como la tecnología de drones (exportó $1.200 millones en sistemas aéreos no tripulados en 2022, según Jane’s Defence) y la ciberguerra. Además, su alianza con Hezbolá en Líbano y los hutíes en Yemen le da capacidad de respuesta asimétrica. En 2019, cuando EE.UU. abatió un dron iraní RQ-4 Global Hawk (valorado en $130 millones), la represalia fue el derribo de un dron estadounidense MQ-4C Triton —de $200 millones— con un misil 3rd Khordad, fabricado localmente. La lección: Irán golpea donde duele, sin necesidad de portaaviones.
Hay otro factor que Trump no menciona: el tiempo de reacción. En 2019, la flota tardó 18 días en llegar a posición frente a Venezuela. Hoy, el USS Abraham Lincoln está ya en el Golfo de Omán, a menos de 200 millas náuticas de las costas iraníes —distancia que los misiles de crucero Tomahawk (con un alcance de 1.600 km) cubren en 12 minutos. Pero Irán tiene misiles balísticos Khorramshahr, con un alcance de 2.000 km y capacidad para alcanzar bases estadounidenses en Qatar o Baréin en menos de 10 minutos. La ventana para evitar una escalada, si la hay, se mide en minutos, no en días.
¿Bluff o señal de algo peor? El “efecto Soleimani” que nadie quiere repetir
En enero de 2020, cuando Trump ordenó eliminar a Qasem Soleimani, el Pentágono calculó que Irán respondería en 72 horas. Lo hizo en 5: con 22 misiles balísticos contra la base de Ain al-Asad (Irak), que dejaron 110 soldados estadounidenses con traumatismos craneales (cifra confirmada por un informe del Congreso en 2021). Esta vez, el despliegue naval coincide con dos eventos críticos: las elecciones presidenciales iraníes del 28 de junio —donde los candidatos duros, como Said Jalili, lideran las encuestas— y el aniversario del derribo del vuelo 752 de Ukraine International Airlines (8 de enero de 2020), cuando la Guardia Revolucionaria iraní abatió por error un avión comercial, matando a 176 personas. Teherán no olvida que, tras ese error, Trump no escaló militarmente, limitándose a sanciones. La pregunta ahora es si Biden —o un eventual Trump 2.0— estarían dispuestos a pagar el precio de un conflicto que, en 2020, estuvo a un misil de descontrolarse.