Gráfico del dólar en caída libre frente al euro en 1,2039, con Wall Street en rojo y la Fed en alerta

Trump vs. mercados: el dólar «fuerte» que contradice Wall Street y la Fed

Dólar en disputa: Trump celebra su fortaleza, pero el euro rompe techos, el Dow Jones se desploma y la Fed mantiene tipos altos. ¿Quién tiene razón?

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, transformó este martes el mercado de divisas en un ring político. Desde un centro de votación en Clive, Iowa, aseguró que el dólar “está haciendo un gran trabajo” y restó importancia a su reciente debilidad, justo cuando el euro superó por primera vez desde 2021 la barrera psicológica de 1,20 dólares (alcanzó 1,2039, con un alza del 1,34%). El contraste no podría ser más agudo: mientras la Casa Blanca lanza mensajes triunfalistas, la Reserva Federal (Fed) se apresta a mantener los tipos de interés sin cambios en su primera reunión de 2026 (en el rango 5,25%-5,50%), y Wall Street cierra con un Dow Jones en rojo (-410 puntos, o -0,83%), su peor sesión en semanas.

El escenario se complica con un dato clave: los inventarios de crudo en EE.UU. cayeron 247.000 barriles la semana pasada (contra un aumento esperado de 1,45 millones), según el American Petroleum Institute (API). Esto alimenta el debate sobre crecimiento económico, inflación persistente (aún en 2,7%-2,8%) y la política monetaria. ¿Por qué importa? Porque un dólar débil encarece las importaciones —incluido el petróleo— y podría reavivar presiones inflacionarias, justo lo que la Fed quiere evitar.

Wall Street dividida: tech vs. sanidad

La sesión del martes dibujó dos mercados en uno. Por un lado, el Nasdaq 100 subió un 0,88%, impulsado por las grandes tecnológicas (Microsoft, Meta, Apple), que se benefician de la fiebre por la inteligencia artificial. El S&P 500 avanzó un 0,41%, con Corning como estrella (+15,6%) tras superar expectativas. Pero el Dow Jones se desplomó, arrastrado por el colapso de UnitedHealth (-19,8%), que decepcionó con sus resultados y reveló debilidades en el sector sanitario, clave para el índice.

Contexto histórico: La última vez que el Dow Jones registró una caída superior al 0,8% en una sola sesión fue en noviembre de 2025, cuando la incertidumbre por las elecciones presidenciales disparó la volatilidad. Ahora, el mercado sanitario enfrenta presiones adicionales: costes regulatorios en alza y una posible reforma del sistema si Trump logra un segundo mandato.

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Trump vs. la Fed: guerra de narrativas

Desde Iowa, Trump insistió en que el dólar “está fuerte, y no me preocupa nada su pequeña caída”, mientras acusaba a China y Japón de manipular sus divisas (el yuan y el yen) para ganar ventaja comercial. El problema: Los analistas señalan que la debilidad del dólar frente al euro responde más a las expectativas de la Fed —que podría recortar tipos solo una o dos veces en 2026— que a una supuesta “guerra de divisas”. Además, el mandato de Jerome Powell (presidente de la Fed) expira este año, y Trump ya ha adelantado que buscará un reemplazo “más alineado con la política económica de EE.UU.”, lo que genera temores sobre la independencia del banco central.

Dato clave: En 2023, cuando Trump criticó públicamente a la Fed por subir tipos, el dólar perdió un 3% en una semana. Ahora, con la inflación aún por encima del 2% (objetivo de la Fed), cualquier percepción de injerencia política podría desatar una fuga de capitales y debilitar aún más la divisa.

Europa en la cuerda floja: el euro a 1,20 dólares

El salto del euro por encima de 1,20 dólares —nivel no visto desde junio de 2021— tiene implicaciones globales. Para la zona euro, una moneda más fuerte abarataría las importaciones de energía (clave tras la crisis del gas de 2022-2023), pero también restaría competitividad a sus exportaciones, justo cuando Alemania y Francia intentan reactivar sus industrias. Para los inversores españoles, la ecuación es doble: los activos europeos se revalorizan en dólares, pero las empresas con fuerte exposición a EE.UU. (como Inditex o Santander) podrían ver reducidos sus márgenes al convertir beneficios.

Antecedente crítico: En 2017, cuando el euro superó los 1,25 dólares, el IBEX 35 español cayó un 5% en un mes por el impacto en las multinacionales. Ahora, con la economía europea aún frágil, un euro fuerte podría frenar la recuperación industrial que tanto costa lograr.

Petróleo: el dato que complica todo

Los inventarios de crudo en EE.UU. registraron una caída inesperada de 247.000 barriles, muy por debajo de las previsiones (+1,45 millones). Esto sugiere una demanda más robusta o una oferta más ajustada, lo que podría mantener los precios del petróleo en niveles altos. Para la Fed, es una señal de que la inflación no está domada; para Trump, un argumento para impulsar la producción doméstica y reducir dependencias, incluso si eso significa tensiones con la OPEP+ o retrocesos en metas climáticas.

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Impacto directo: Un barril de crudo más caro eleva los costes de transporte y producción, lo que podría trasladarse a los precios al consumo en 2-3 meses. En 2022, cuando el petróleo superó los $120 por barril, la inflación en EE.UU. alcanzó un máximo del 9,1%.

¿Qué sigue para el dólar y los mercados?

A corto plazo, el dólar dependerá de tres factores:

  • El tono de la Fed: Si mantiene un discurso hawkish (tipos altos por más tiempo), podría frenar la caída del dólar.
  • Datos de inflación y empleo: Si la inflación sigue cediendo, el mercado anticipará recortes de tipos, presionando al dólar a la baja.
  • La retórica de Trump: Si insiste en un dólar “no demasiado fuerte”, podría acelerar su depreciación, pero a costa de tensiones con los halcones antiinflacionistas dentro de su propio partido.

Para los inversores, la recomendación es clara: diversificar exposiciones geográficas, cubrir riesgos con derivados y seguir de cerca los mensajes de la Fed. La pregunta que todos evitan: ¿Estamos ante el inicio de un ciclo de dólar débil que redefina el comercio global, o es solo un ajuste temporal en un año electoral?

El precedente de 2018: cuando Trump y la Fed chocaron por el dólar y el mercado pagó el precio

La actual tensión entre Donald Trump y la Reserva Federal no es nueva, pero sí revive un patrón que en 2018 desató una de las peores rachas del dólar en una década. Entonces, como ahora, el presidente acusó a la Fed de «locura» por subir los tipos de interés (llevándolos del 1,75% al 2,5% en solo nueve meses), mientras él impulsaba una guerra comercial con aranceles al acero y aluminio chino. El resultado: el índice del dólar (DXY) cayó un 4,3% entre abril y octubre de ese año, y el S&P 500 borró un 19,8% de su valor en el último trimestre —la peor Navidad para Wall Street desde la Gran Depresión.

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El paralelo con 2026 es inquietante. En agosto de 2018, Trump tuiteó que «China y Europa manipulan sus monedas, y la Fed no hace nada», casi idéntico a sus declaraciones esta semana en Iowa. La diferencia clave: entonces, la inflación estaba en 2,1% (dentro del objetivo de la Fed), mientras que hoy ronda el 2,7%-2,8%, lo que limita el margen de maniobra de Jerome Powell. Además, en 2018, el petróleo Brent cotizaba a $75 por barril; hoy supera los $82, añadiendo presión inflacionaria. Los analistas de Goldman Sachs advierten: si la Fed cede a la presión política y recorta tipos antes de tiempo, el dólar podría caer otro 5%-7% en seis meses, replicando el escenario de 2011, cuando la divisa se desplomó tras el quantitative easing post-crisis.

Otro factor ignorado: el yen japonés. En 2018, su depreciación (llegó a 114 yenes por dólar) actuó como válvula de escape para las tensiones comerciales. Hoy, con el yen en 152 por dólar —su nivel más débil desde 1990— y el Banco de Japón interviniendo en los mercados, un dólar más débil podría desencadenar una guerra de divisas en Asia, como ocurrió en 2015, cuando China devaluó el yuan un 2% en un día y los mercados emergentes perdieron $1,2 billones en capitalización.

La trampa del año electoral: ¿Repetirá la Fed el error de 2019?

En enero de 2019, la Fed hizo un giro dovish inesperado, pausando las subidas de tipos tras la presión de Trump y el colapso del mercado en diciembre. El dólar se recuperó temporalmente, pero la señal de debilidad monetaria llevó a los inversores a huir hacia activos refugio: el oro subió un 18% ese año, y el Bitcoin se disparó un 94% desde sus mínimos. Hoy, con las criptomonedas en máximos históricos y el oro rozando los $2.400 por onza, un error similar podría desatar una crisis de confianza en el dólar como reserva global. La pregunta no es si Trump y la Fed chocarán, sino cuánto estarán dispuestos a sacrificar los mercados por su pulseada.

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