Gráfico de barras mostrando el récord de €13.200M en pedidos de ASML por la demanda de chips para IA en Q4

“Boom de IA”: Pedidos récord de ASML superan el doble de lo esperado en Q4

Demanda insaciable: Los pedidos de ASML en el cuarto trimestre destrozaron los pronósticos, con un récord de €13.200 millones impulsado por la carrera global por dominar la IA.

El fabricante holandés de equipos semiconductores, monopolio absoluto en máquinas litográficas de última generación, registró reservas que duplicaron con creces las expectativas de los analistas (€6.850 millones). La cifra, equivalente a US$16.100 millones, refleja cómo la inteligencia artificial está redefiniendo la industria: sus clientes —desde TSMC hasta Intel— dependen de su tecnología para producir los chips que alimentan los aceleradores de IA de Nvidia, piezas clave en centros de datos como los de Meta y Microsoft.

ASML no solo es un proveedor: es el cuello de botella tecnológico del sector. Sus máquinas son irremplazables para fabricar semiconductores avanzados de 3 nanómetros o menos, el estándar que exige la IA generativa. En 2023, su maquinaria representó el 85% del mercado global de litografía extrema ultravioleta (EUV), según datos de la industria.

La IA como motor económico: ¿una burbuja o una revolución?

El auge no muestra señales de frenarse. Empresas como TSMC —el mayor fabricante de chips del mundo— anunciaron este mes un gasto de capital récord de US$52.000 millones para 2026, destinados en su mayoría a técnicas de fabricación avanzadas. Mientras, Meta y Microsoft** invierten cientos de miles de millones en centros de datos, creando un efecto dominó: más demanda de chips, más presión sobre ASML.

El CEO de Nvidia, Jensen Huang, lo calificó en Davos como la “mayor construcción de infraestructuras de la historia de la humanidad“, con una necesidad de “billones de dólares” en los próximos años. Solo en 2025, se estima que el mercado de chips para IA crecerá un 33%, superando los US$150.000 millones, según proyecciones de Gartner.

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Sin embargo, hay advertencias: algunos analistas, como los de Goldman Sachs, señalan riesgos de sobreinversión en capacidad de producción. En 2018, un exceso similar en memoria DRAM provocó una caída del 30% en los precios de los chips. ¿Podría repetirse la historia?

ASML frena la euforia: recortes y cambios estratégicos

A pesar del récord, ASML sorprendió al anunciar que dejará de reportar reservas trimestrales, argumentando que la métrica “no captura el impulso real del negocio”. La decisión llega junto a un plan para “racionalizar” sus divisiones tecnológicas y de TI, un eufemismo que, según fuentes internas citadas por Reuters, podría traducirse en despidos en áreas no críticas.

La empresa, cuyo valor de mercado superó los US$500.000 millones este mes, enfrenta un dilema: mantener el ritmo de innovación sin sobrecalentarse. Su tecnología EUV, que usa luz ultravioleta extrema para grabar circuitos en obleas de silicio, requiere inversiones masivas en I+D. Cada máquina cuesta alrededor de US$200 millones y tarda 18 meses en fabricarse, según informes de la industria.

¿Estamos ante una carrera armamentística tecnológica donde solo los gigantes —como ASML, Nvidia o TSMC— podrán sobrevivir? O, por el contrario, ¿la IA democratizará el acceso a herramientas que hoy son exclusivas de unos pocos?

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El precedente que ASML no quiere repetir: la crisis de 2001 y el fantasma de la sobrecapacidad

El récord de pedidos de ASML en el Q4 —€13.200 millones, más del doble de lo esperado— evoca un patrón histórico que la empresa conoce bien: los ciclos de boom-and-bust en semiconductores. No es la primera vez que la industria se embarca en una carrera de inversiones masivas solo para enfrentarse después a un excedente de capacidad. El caso más revelador ocurrió en 2001, cuando la burbuja de las dot-com estalló y arrasó con fabricantes de equipos como Applied Materials y la propia ASML (entonces con un 20% de su valor actual). Los pedidos se desplomaron un 60% en solo seis meses, y el sector tardó casi cinco años en recuperarse.

Hoy, los paralelos son inquietantes. En 2018, como menciona el artículo, un exceso de inversión en memoria DRAM —impulsado por la demanda de smartphones— llevó a una caída del 30% en los precios de los chips al año siguiente. Pero hay una diferencia clave: entonces, el motor era el consumo masivo; ahora, es la IA, un mercado donde los clientes (como Nvidia, Meta o Microsoft) tienen márgenes más altos y necesidades a largo plazo. Sin embargo, ASML ya ha dado señales de cautela: su decisión de dejar de reportar reservas trimestrales —algo que no hacía desde 2005— sugiere que quiere evitar que los inversores interpreten cada fluctuación como una tendencia. Además, fuentes cercanas a la empresa revelan que están revisando contratos con proveedores para evitar acumular inventarios de componentes críticos, como los espejos de zeolita (cada máquina EUV requiere 100.000 piezas individuales, algunas con plazos de entrega de hasta 24 meses).

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Otros datos que preocupan: en 2022, durante el último pico de demanda postpandemia, empresas como Intel y Samsung acumularon existencias de chips por valor de US$12.000 millones que luego tuvieron que vender con descuentos de hasta el 40%, según un informe de Counterpoint Research. ASML, que en 2023 facturó €27.600 millones (un 13% más que en 2022), sabe que su modelo depende de un equilibrio frágil: sus clientes necesitan sus máquinas, pero si la IA no genera retornos rápidos, podrían frenar pedidos en cadena.

¿Un ajuste controlado o el inicio de otra montaña rusa?

El movimiento de ASML de racionalizar divisiones —que, según Bloomberg, podría incluir recortes en su planta de Veldhoven (Países Bajos), donde emplea a 12.000 personasSMEE ya erode sus márgenes. El riesgo es claro: si la demanda de IA se modera en 2025 —algo que bancos como JPMorgan estiman en un 20% de probabilidad2000, el índice PHLX Semiconductor cayó un 80% en dos años… y que ASML tardó una década en recuperar su valoración previa.

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