“Gigantes tecnológicos apuestan fuerte: OpenAI podría recibir **US$100.000 millones** en nueva ronda”
Carrera por la IA: Nvidia, Microsoft y Amazon negocian inyectar hasta US$60.000 millones en OpenAI, en una movida que redefine el futuro de la inteligencia artificial.
Tres de los pesos pesados de la tecnología —Nvidia Corp. (NVDA), Microsoft Corp. (MSFT) y Amazon.com Inc. (AMZN)— están en conversaciones avanzadas para liderar una ronda de financiación histórica en OpenAI, según reveló The Information citando fuentes cercanas a las negociaciones. La cifra total podría alcanzar los US$100.000 millones, un monto sin precedentes en el sector de la inteligencia artificial, que supera incluso la valoración inicial de empresas como Meta en sus rondas de capital privado.
De concretarse, esta inyección de capital aliviaría las crecientes preocupaciones sobre el quemado de efectivo de OpenAI, una startup que, pese a su liderazgo en modelos como ChatGPT y Sora, enfrenta presiones por su sostenibilidad financiera. Analistas de Wall Street ya han advertido sobre riesgos de una burbuja en IA, especialmente por la circularidad de algunos acuerdos: empresas que invierten en clientes que, a su vez, compran sus propios productos. En 2023, el gasto global en IA superó los US$150.000 millones, según IDC, con un crecimiento anual del 27%.

- Nvidia, actual proveedor de chips para OpenAI, lideraría con hasta US$30.000 millones. La empresa, cuyo valor en bolsa se disparó un 230% en 2023 gracias a la demanda de GPU para IA, consolidaría así su dominio en el hardware esencial para entrenar modelos.
- Microsoft, socio estratégico desde 2019 (cuando invirtió US$1.000 millones), aportaría menos de US$10.000 millones. Su alianza con OpenAI incluye la integración exclusiva de modelos como GPT-4 en productos como Azure y Copilot.
- Amazon, nuevo jugador en esta ronda, evaluaría invertir entre US$10.000 millones y US$20.000 millones, condicionado a acuerdos paralelos. Entre ellos, un contrato por US$38.000 millones para proveer potencia de cómputo en la nube a OpenAI durante siete años, usando tanto chips de Nvidia como sus propios procesadores Trainium y Inferentia.
¿Por qué Amazon entra ahora en la partida?
La participación de Amazon no es casual. La compañía de Jeff Bezos busca reducir su dependencia de Nvidia en el mercado de chips para IA, donde actualmente controla el 80% de la cuota, según datos de Jon Peddie Research. En 2024, Amazon Web Services (AWS) lanzó su tercera generación de chips Trainium, diseñados específicamente para entrenar modelos de lenguaje grande (LLM). OpenAI sería su cliente estrella, un movimiento que podría reconfigurar el mapa de proveedores de infraestructura para IA.
Además, Amazon negocia con OpenAI la adopción de sus chips en lugar de los de Nvidia, una jugada que, de prosperar, le daría acceso a uno de los mayores consumidores de capacidad de cómputo del mundo. En 2023, OpenAI gastó más de US$700 millones en servidores y GPU, según estimaciones de The New York Times.
Sam Altman busca diversificar: el giro hacia Medio Oriente
Paralelamente, el CEO de OpenAI, Sam Altman, ha mantenido reuniones con fondos soberanos de Medio Oriente, incluyendo potenciales inversores de Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. El objetivo: sumar otros US$50.000 millones a la ronda, elevando la valoración de la startup a entre US$750.000 millones y US$830.000 millones —cifras que la acercarían al valor de mercado de empresas como Tesla.
Esta estrategia refleja un patrón creciente: los fondos soberanos del Golfo están invirtiendo agresivamente en IA. Solo en 2024, el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita (PIF) destinó US$40.000 millones a tecnologías emergentes, incluyendo participaciones en empresas como Anthropic (competidora directa de OpenAI).
La valoración propuesta para OpenAI supera en un 300% su última ronda privada en 2023, cuando alcanzó los US$29.000 millones. Este salto se justifica por su posición dominante en modelos generativos, pero también por la guerra de plataformas: Google (con Gemini), Meta (con Llama 3) y Anthropic compiten por atraer desarrolladores y empresas. En abril de 2024, OpenAI lanzó GPT-4o, su modelo más avanzado, capaz de procesar texto, audio y video en tiempo real.
Riesgos: ¿Burbuja o revolución?
No todos ven con optimismo esta frenética carrera. Criticos como el economista Nouriel Roubini han comparado el boom de la IA con la burbuja de las punto-com de los 2000, donde el 70% de las empresas quebraron. “El problema no es la tecnología, sino los flujos de caja“, advirtió en una columna de Project Syndicate. OpenAI, pese a sus ingresos por APIs y ChatGPT Plus, aún no es rentable: en 2023, sus pérdidas superaron los US$500 millones.
Sin embargo, los defensores argumentan que la IA generativa está transformando industrias enteras. Según McKinsey, para 2030 podría aportar US$13 billones anuales a la economía global, equivalente al 16% del PIB mundial. Empresas como Morgan Stanley ya usan herramientas de OpenAI para analizar informes financieros, reduciendo en un 40% el tiempo de revisión.
Mientras las negociaciones avanzan, una pregunta flota en el aire: ¿Estamos ante el nacimiento de un nuevo monopolio tecnológico o el preludio de un colapso financiero? La respuesta podría definir no solo el futuro de OpenAI, sino el de toda la economía digital.
El precedente que asombra: cuando SoftBank inyectó US$100.000 millones en un sector emergente (y lo que pasó después)
La cifra de US$100.000 millones que baraja OpenAI no es inédita en el ecosistema tecnológico, pero su contexto sí marca un punto de inflexión. El único paralelo cercano —y sus consecuencias— se remonta a 2016, cuando el fondo Vision Fund de SoftBank, liderado por Masayoshi Son, anunció un fondo de US$100.000 millones (en alianza con Arabia Saudita y Apple) para apostar por empresas de IA, robótica y computación cuántica. La diferencia clave: aquel dinero se distribuyó entre 88 empresas en cinco años; ahora, OpenAI podría recibir la misma cantidad en una sola ronda.
El resultado del fondo de SoftBank fue desigual. Por un lado, impulsó gigantes como Nvidia (cuya valoración se multiplicó por 20 desde 2016) y ARM (adquirida por Nvidia en 2020 por US$40.000 millones). Pero también financió desastres como WeWork, cuya valoración colapsó de US$47.000 millones a US$9.000 millones en 2019, arrastrando pérdidas de US$16.000 millones para SoftBank. El patrón revelador: las empresas con modelos de negocio basados en hardware o infraestructura (como Nvidia) sobrevivieron; las que dependían de crecimiento acelerado sin rentabilidad (como WeWork) quebraron. OpenAI, con un burn rate de US$500 millones anuales y sin beneficios claros, encaja peligrosamente en el segundo grupo.
Otro dato clave: en 2016, la inversión de SoftBank representaba el 0,5% del PIB global. Hoy, los US$100.000 millones para OpenAI equivalen al 0,1% del PIB mundial (US$104 billones en 2024, según el FMI), pero se concentran en una única empresa con menos de 1.000 empleados. La proporción refleja un riesgo sistémico: si OpenAI fracasa, el impacto en los mercados podría ser 10 veces mayor que el de WeWork, según un análisis de Goldman Sachs sobre burbujas tecnológicas.
| Empresa/Inversión | Año | Valoración máxima | Resultado (2024) |
|---|---|---|---|
| Nvidia (SoftBank) | 2017 | US$30.000 millones | US$2,2 billones (+7.200%) |
| WeWork (SoftBank) | 2019 | US$47.000 millones | Quiebra (2023) |
| ARM (SoftBank) | 2016 | US$32.000 millones | Vendida a Nvidia por US$40.000 millones |
| OpenAI (proyección) | 2024 | US$830.000 millones | ? |
La pregunta que nadie se atreve a hacer: ¿Qué pasa si Altman gasta US$100.000 millones… y la IA no escala?
El modelo de OpenAI depende de dos supuestos no probados: que los costos de entrenamiento de IA dejen de crecer exponencialmente (hoy, cada nueva versión de GPT cuesta 10 veces más que la anterior, según AI Index Report 2024) y que las empresas paguen por APIs sin desarrollar alternativas propias. Google ya redujo un 30% su dependencia de Nvidia en 2024 usando sus chips TPU v5, y Meta entrena Llama 3 con infraestructura interna. Si OpenAI no logra monetizar Sora (su modelo de video) antes de 2026, los US$100.000 millones podrían convertirse en el mayor “zombie capital” de la historia: dinero que mantiene viva una empresa sin retorno, distorsionando todo el mercado.