Kevin Warsh en rueda de prensa como nuevo presidente de la Fed con gráficos de inflación al 3.5% y caídas en Wall Street de fondo

Trump nombra a Warsh para la Fed mientras EE.UU. enfrenta cierre parcial y inflación al alza

Triple sacudón económico: Trump elige a Warsh para la Fed, el Senado aprueba un presupuesto que no evita el cierre parcial y la inflación mayorista sorprende al alza.

Estados Unidos vivió en pocas horas tres movimientos con potencial para redefinir los mercados: Donald Trump designó a Kevin Warsh como nuevo presidente de la Reserva Federal, el Senado aprobó un paquete de financiación que no evitará un cierre parcial del Gobierno hasta el lunes, y el Índice de Precios a la Producción (PPI) superó las expectativas. La combinación desencadenó caídas en Wall Street, un desplome histórico de los metales preciosos y renovadas dudas sobre la capacidad de EE.UU. para equilibrar política fiscal, monetaria y geopolítica. Warsh, exmiembro de la Fed entre 2006 y 2011, regresa en un momento en que la inflación persiste y la independencia del banco central está bajo escrutinio.

Warsh: del halcón a aliado de Trump en la Fed

El anuncio desde la Casa Blanca confirmó lo que el mercado especulaba: Kevin Warsh reemplazará a Jerome Powell al frente de la Fed. “Lo conozco desde hace mucho tiempo y no tengo dudas de que será uno de los GRANDES presidentes de la Fed, quizá el mejor”, declaró Trump. La elección es estratégica: Warsh, antes visto como halcón por su postura dura contra la inflación, ahora aboga por rebajas agresivas de tipos, alineándose con la visión de Trump de reducir el costo del dinero “dos o tres puntos”.

El mercado reaccionó con ambivalencia. Por un lado, su experiencia en la Fed podría interpretarse como un gesto de continuidad institucional. Por otro, su giro doctrinal y la presión pública de Trump alimentan sospechas sobre la independencia real del banco central. En 2018, Warsh criticó abiertamente las políticas de estímulo prolongado, pero hoy defiende recortes que podrían reavivar tensiones inflacionarias.

El PPI de diciembre, con un alza mensual del 0.5% (superior al 0.2% esperado), complica el escenario para Warsh. La inflación subyacente de producción, que excluye alimentos y energía, subió un 0.4% mensual y acumula un 3.5% anual, cerca de los niveles de 2023. Ocho meses consecutivos de repunte confirman que las presiones de precios persisten en la cadena productiva.

Cierre parcial del Gobierno: un “shutdown” con trampa

Mientras la Fed enfrenta su transición, Washington entra en un nuevo “shutdown” parcial. El Senado aprobó por 71 votos a 29 un paquete de financiación que mantiene operativa la mayor parte del Gobierno hasta septiembre, pero la Cámara de Representantes no votará hasta el lunes. El resultado: desde la medianoche del viernes, varias agencias, incluyendo el Departamento de Seguridad Interior (DHS), operan sin presupuesto formal.

El acuerdo tiene un detalle clave: el DHS solo recibió una prórroga de dos semanas, en respuesta a la indignación por dos muertes recientes a manos de agentes de ICE en Minnesota. Los demócratas buscan usar este plazo para limitar las redadas e imponer mayor supervisión a los cuerpos migratorios, mientras la Casa Blanca intenta proteger su agenda de seguridad. Este no es el primer “shutdown” bajo Trump: en 2018-2019, el cierre más largo de la historia (35 días) costó a la economía US$11.000 millones, según el Congreso.

Ver  Trump vs. mercados: el dólar «fuerte» que contradice Wall Street y la Fed

El presupuesto queda a medio salvar, pero la política migratoria sigue en el aire. Cada prórroga parece un nuevo capítulo de una crisis institucional crónica, donde el Congreso actúa bajo presión y los acuerdos son temporales. Desde 1976, EE.UU. ha tenido 22 “shutdowns”, pero solo en la última década se han vuelto recurrentes y politizados.

Wall Street reacciona: caídas moderadas, pero reveladoras

Los inversores respondieron con cautela. Al cierre del viernes, el Dow Jones cedió un 0.36% (48.892,47 puntos), el S&P 500 cayó un 0.43% (6.939,03 puntos) y el Nasdaq Composite retrocedió un 0.94% (23.461,82 puntos). Las pérdidas no fueron dramáticas, pero llegaron tras una semana de volatilidad en las tecnológicas y cuando el S&P 500 rozaba los 7.000 puntos.

El mensaje es claro: el mercado duda de que tipos elevados, inflación persistente y ruido político justifiquen seguir pagando primas altas por acciones. El relevo de Powell por Warsh añade incertidumbre: si la Fed recorta tipos demasiado pronto, podría reavivar la inflación justo cuando intentaba controlarla. En 2022, un error similar llevó al banco central a subir tipos un 4.25% en solo un año, la mayor alza desde los 80.

El Índice de Negocios de Chicago saltó de 42.7 a 54 puntos en enero, su primera lectura expansiva en 25 meses. La paradoja: la economía acelera, pero los precios mayoristas no ceden. Para Warsh, presionado por Trump, el margen de error se reduce.

Oro y plata: de refugio a capitulación en horas

La reacción más violenta llegó en los metales preciosos. El oro se desplomó un 9% y la plata un 28%, tras el nombramiento de Warsh y los datos del PPI. El movimiento sigue a un rally que había llevado al oro a subir un 67% en un año y a la plata a dispararse un 142% en el mismo periodo.

El mercado interpretó que, aunque Warsh ahora apoya recortes, su historial de halcón sugiere que la Fed podría mantener cierta disciplina inflacionaria. Con un PPI al alza, los tipos reales podrían no caer tan rápido como esperaban los inversores. El oro alcanzó su máximo histórico en 2023 (US$2.135 por onza), pero hoy cotiza un 12% por debajo de ese pico.

Pese al batacazo, el argumento a medio plazo sigue vigente: deuda pública en máximos, “shutdowns” recurrentes y presión sobre la Fed mantienen la desconfianza en el sistema de dinero fiduciario. Desde 2008, el oro ha subido un 380%, mientras el dólar ha perdido un 20% de poder adquisitivo.

Apple brilla, Chevron cumple y el consumo premium resiste

No todo fue negativo en el frente corporativo. Apple reportó ingresos récord de US$143.800 millones en su primer trimestre fiscal, un 16% más interanual, impulsados por ventas de iPhone (US$85.300 millones). Las acciones subieron un 0.46% en una jornada complicada.

Ver  Dow Jones: de los 50.000 puntos al colapso por IA en solo 3 días

En energía, Chevron y ExxonMobil superaron expectativas gracias a producciones récord en Guyana y el Pérmico, compensando la debilidad previa del crudo. ExxonMobil invirtió US$23.000 millones en 2023 en proyectos de bajo coste, clave para su rentabilidad. En servicios financieros, American Express apuntó a beneficios anuales superiores a lo previsto, respaldada por el gasto de su clientela de alta renta.

Colgate-Palmolive también superó previsiones, pese al deterioro en su división de salud de la piel. Estos resultados subrayan que, aunque la macro se enfría, las grandes corporaciones estadounidenses mantienen fortaleza, especialmente en segmentos menos sensibles a los tipos. En 2023, las empresas del S&P 500 repartieron US$560.000 millones en dividendos, un récord histórico.

La guerra por la IA: Amazon vs. Musk en una partida de US$50.000 millones

Mientras la política y la economía dominaban los titulares, la batalla por la inteligencia artificial generativa avanzaba entre bambalinas. The Wall Street Journal reveló que Amazon negocia invertir hasta US$50.000 millones en OpenAI, una cifra que redefiniría las alianzas en el sector. Paralelamente, Elon Musk estudia fusionar SpaceX con Tesla o xAI, integrando cohetes, satélites, coches eléctricos y su chatbot Grok bajo un mismo paraguas antes de una posible salida a bolsa de SpaceX.

Estas maniobras reflejan que, más allá de los tipos de interés y los “shutdowns”, el control de la infraestructura de IA —en la nube, el espacio y la movilidad— será el pulso estructural de esta década. En 2023, la inversión global en IA superó los US$200.000 millones, el doble que en 2020.

¿Podrá Warsh navegar entre la presión de Trump, una inflación testaruda y un mercado que exige claridad? ¿O este nombramiento marcará el inicio de una era donde la política dicta los movimientos de la Fed más que los datos económicos?

Warsh y la Fed: el precedente de 2018 que el mercado no olvida

La designación de Kevin Warsh como presidente de la Fed no es su primer rodeo con turbulencias económicas bajo un gobierno de Trump. En septiembre de 2018, cuando aún era miembro del comité de política monetaria, Warsh votó a favor de subir los tipos de interés al 2.25%, una decisión que el entonces presidente criticó públicamente en Twitter, tachándola de “loca” (*”crazy”*). Aquella subida —la tercera ese año— contribuyó a un ajuste del 20% en el S&P 500 entre octubre y diciembre de 2018, el peor trimestre desde la crisis financiera. El episodio reveló dos cosas: 1) la sensibilidad de los mercados a los movimientos de la Fed en contextos de alta polarización política, y 2) la disposición de Warsh a priorizar el control inflacionario sobre el crecimiento, incluso frente a presiones externas.

Ver  Trump elige a Warsh para liderar la Fed: ¿Qué cambia en la economía global?

Hoy, el escenario se invierte: Warsh llega a la Fed con un discurso de recortes agresivos de tipos, alineado con los deseos de Trump, pero con un PPI que en diciembre de 2023 registró su octavo mes consecutivo de alzas (algo que no ocurría desde 1981). La paradoja es evidente: el mismo Warsh que en 2008 advirtió sobre los riesgos de mantener tipos demasiado bajos por tiempo prolongado —en un memo interno filtrado por *The New York Times*— ahora propone bajarlos cuando la inflación subyacente (3.5% anual) sigue por encima del objetivo del 2%. Los inversores recuerdan que, en su etapa anterior en la Fed (2006-2011), Warsh apoyó 19 de las 20 subidas de tipos durante la era Bernanke, incluyendo la controvertida decisión de diciembre de 2007, cuando la Fed recortó tipos justo antes de que estallara la Gran Recesión. Su historial sugiere que, pese a su actual retórica, podría endurecer su postura si los datos emporan.

El mercado ya ha castigado esta ambivalencia: el oro perdió un 9% en horas, y los futuros de la Fed ahora descuentan solo un 40% de probabilidad de un recorte en marzo, frente al 70% de la semana pasada. La pregunta clave es si Warsh repetirá el patrón de 2018-2019, cuando su postura contribuyó a una corrección del 19.8% en el Nasdaq antes de que la Fed diera marcha atrás en 2019. Esta vez, sin embargo, no hay un Powell dispuesto a hacer de “paloma” para calmar a los mercados.

¿Un “halcón” disfrazado o un giro táctico?

Warsh hereda una Fed con US$7.6 billones en balance (un 30% del PIB de EE.UU.) y un mandato dividido: Trump exige tipos bajos para impulsar la economía preelectoral, pero el PPI sugiere que la inflación no está domada. Su primer test será el 28 de enero, cuando se publiquen los datos de PCE (el indicador favorito de la Fed), donde el mercado espera un 2.6% anual. Si la cifra supera el 2.8% —como ocurrió en abril de 2022, desencadenando una venta masiva de bonos—, Warsh podría verse obligado a retraerse de sus promesas de recortes, repitiendo el error de 1974, cuando la Fed de Arthur Burns recortó tipos prematuramente y la inflación se disparó al 12%. Los mercados no perdonan dos veces el mismo fallo.

Referencia de contenido: aquí

Categorías