Blue Origin frena el turismo espacial: apuesta total por la Luna en 2026
Giro estratégico: Jeff Bezos detiene los vuelos turísticos de Blue Origin para acelerar su carrera lunar contra SpaceX.
Blue Origin, la empresa aeroespacial fundada por Jeff Bezos, suspenderá sus vuelos de turismo espacial durante “al menos dos años”, según confirmó la compañía en un comunicado oficial. La decisión, lejos de ser un retroceso, marca un cambio radical de prioridades: la empresa volcará todos sus recursos en el desarrollo de su módulo de aterrizaje lunar Blue Moon y en tecnologías clave para establecer una presencia humana permanente en la Luna, un objetivo alineado con los planes de la NASA y su programa Artemis.
“Esta pausa refleja nuestro compromiso inquebrantable con la meta nacional de regresar a la Luna y sentar las bases para una colonización sostenible”, declaró Blue Origin. El movimiento llega en un momento crítico: la compañía compite frente a frente con SpaceX, de Elon Musk, por convertirse en la primera empresa privada en llevar humanos de vuelta a la superficie lunar. La NASA ya destinó US$3.400 millones a Blue Origin para el desarrollo de Blue Moon, con un aterrizaje tripulado previsto para 2029.

El cohete New Shepard, símbolo del turismo espacial de Blue Origin, quedará en tierra tras haber enviado a más de 90 personas al borde del espacio, incluyendo figuras como Katy Perry, William Shatner (el icónico capitán Kirk de *Star Trek*) y el exfutbolista Michael Strahan. Bezos mismo inauguró los vuelos tripulados del New Shepard en julio de 2021, en un viaje que marcó un hito en la industria. Sin embargo, el vehículo —de tipo suborbital— tiene limitaciones comerciales: no puede alcanzar la órbita terrestre, un obstáculo que la empresa busca superar con su cohete New Glenn, lanzado por primera vez en 2025 y diseñado para ser parcialmente reutilizable.
2026 será el año clave para Blue Origin: la empresa planea lanzar y aterrizar una versión de carga del módulo Blue Moon como prueba técnica antes del aterrizaje humano. Además, presentó a la NASA un plan acelerado para adelantarse a SpaceX y su cohete Starship, actualmente en desarrollo. ¿Podría Blue Origin ganar la carrera lunar antes de que Starship esté listo? La respuesta dependerá de los próximos 12 meses, críticos para ambas compañías.
El historial del New Shepard, con 38 lanzamientos y solo un fallo (un problema en el motor durante un vuelo no tripulado en septiembre de 2022), demuestra la fiabilidad de la tecnología de Blue Origin. Pero la empresa no se detiene ahí: a principios de este mes, anunció la construcción de TeraWave, una red de comunicaciones por satélite que competirá con proyectos como Starlink de SpaceX. El despliegue comenzará en el cuarto trimestre de 2027, con enfoque en conectividad para gobiernos, empresas y centros de datos.
Otro movimiento estratégico fue la contratación de Tory Bruno, ex-CEO de United Launch Alliance (ULA), rival directo de Blue Origin en el sector de cohetes. Bruno liderará los esfuerzos en aplicaciones espaciales de defensa, un área en crecimiento ante la creciente militarización del espacio. ¿Está Blue Origin preparando el terreno para contratos millonarios con el Pentágono?
El futuro del turismo espacial: ¿una pausa definitiva?
La suspensión de los vuelos turísticos plantea dudas sobre el futuro de este mercado. Blue Origin dominaba un nicho exclusivo: ofrecer minutos de ingravidez a civiles en el límite del espacio, una experiencia que costaba entre US$250.000 y US$1 millón por asiento. Con New Shepard en tierra, empresas como Virgin Galactic (de Richard Branson) podrían aprovechar para capturar su cuota de mercado. ¿Volverá Blue Origin al turismo espacial después de 2026, o este será el fin de una era?**
Mientras tanto, la empresa redobla su apuesta por la Luna. El módulo Blue Moon no solo transportará astronautas, sino que también está diseñado para cargar equipos científicos y recursos, esenciales para construir bases lunares. La NASA ya seleccionó a Blue Origin como uno de sus socios clave para Artemis, junto a SpaceX y otras empresas. Pero el cronograma es ajustado: si Blue Moon no cumple con los plazos, SpaceX podría quedarse con el monopolio de los aterrizajes lunares.
El precedente que Blue Origin quiere borrar: el fracaso del Lunar Module de la NASA en 1967
La obsesión de Blue Origin por perfeccionar su módulo de alunizaje Blue Moon antes de 2026 no es casual. La empresa evita repetir el error que casi arruina el programa Apolo: el incendio del módulo de comando AS-204 en 1967, que costó la vida a los astronautas Gus Grissom, Ed White y Roger B. Chaffee durante una prueba en tierra. El accidente, causado por un cortocircuito en un ambiente de oxígeno puro y materiales inflamables, retrasó 18 meses el cronograma lunar de la NASA. Blue Origin ha invertido US$1.200 millones adicionales (fuera del contrato con la NASA) en sistemas redundantes de seguridad para Blue Moon, incluyendo un escudo térmico de cerámica avanzada —similar al usado en el transbordador espacial— y un sistema de aborto de emergencia con tres motores independientes.
Pero hay otro fantasma que persigue a Bezos: el fracaso del Lunar Excursion Module (LEM) en las primeras pruebas. En 1968, durante la misión Apolo 5, el prototipo del módulo lunar sufrió fallos críticos en el motor de descenso, obligando a rediseñar el sistema de propulsión en solo 11 meses. Blue Origin ya enfrentó un problema similar en 2021, cuando una prueba estática del motor BE-7 (el mismo que impulsará Blue Moon) registró una anomalía en la combustión que retrasó el desarrollo seis meses. La empresa resolvió el issue con un nuevo diseño de inyectores de combustible, pero el incidente reveló vulnerabilidades en su cadena de suministro: el 80% de los componentes del BE-7 dependen de un único proveedor, Moog Inc., algo que ahora buscan corregir con acuerdos paralelos.
El contexto actual añade presión: SpaceX ya ha realizado dos pruebas de aterrizaje con Starship (abril y noviembre de 2023), aunque ambas terminaron en explosiones. Sin embargo, la velocidad de iteración de Musk —con un tercer prototipo listo para 2024— contrasta con el enfoque metódico (y lento) de Blue Origin. La diferencia clave está en los plazos de la NASA: mientras SpaceX tiene contrato para Artemis III (2026), Blue Origin apunta a Artemis V (2029), lo que le da un margen de error menor.
2024: el año en que se definirá quién pisará la Luna primero
La próxima ventana crítica será marzo de 2024, cuando Blue Origin debe entregar a la NASA el primer módulo de prueba estructural de Blue Moon para evaluación. Si falla, la empresa podría perder US$800 millones en penalizaciones por incumplimiento, según cláusulas del contrato Artemis. Mientras, SpaceX avanza con su torre de lanzamiento orbital en Boca Chica, diseñada para lanzar Starship cada 48 horas. La pregunta ya no es si Blue Origin llegará a la Luna, sino si lo hará antes de que SpaceX convierta el alunizaje privado en un monopolio. El legado de Bezos —y su apuesta por sacrificar el turismo espacial— se medirá en meses, no en años.