Ascacibar y Romero celebran en la Bombonera tras el 2-0 de Boca, con rostros de alivio más que euforia

Boca gana 2-0 pero sigue sin convencer: Ascacibar y Romero brillan en la Bombonera

Victoria con dudas: Boca venció 2-0 a Newell”s en la Bombonera, pero el rendimiento volvió a dejar sensaciones encontradas. Los debuts de Ascacibar y Romero iluminaron un equipo que aún no encuentra su identidad.

En una noche donde Boca buscaba borrar el mal sabor de la derrota ante Estudiantes y reconectar con su afición, el equipo de Claudio Úbeda encontró en Newell”s el rival perfecto para sumar tres puntos clave en el Apertura. El 2 a 0 cumplió con el objetivo, pero el juego volvió a quedar en deuda, dejando esa sensación agridulce que ya se repite: el equipo gana, pero no convence. Desde el inicio del ciclo Úbeda, Boca ha ganado 7 de 8 partidos como local, un número que contrasta con su irregularidad en el juego.

Tres semanas atrás, en el amistoso ante Millonarios de Bogotá, no hubo ni un solo juvenil en la concentración. Esta vez, la necesidad obligó a darles espacio. Iker Zufiaurre, quien ya había sido titular contra Estudiantes, y Gonzalo Gelini, que en ese partido ingresó en el complemento, tuvieron su oportunidad desde el arranque. Gelini, de 19 años, es uno de los valores más prometedores de las inferiores xeneizes, mientras que Zufiaurre, más experimentado en Primera, intentó liderar el ataque sin un nueve de referencia.

Lautaro Blanco festeja su gol, el que abrió el partido de Boca ante Newell’s, con un contraataque comandado por ZeballosManuel Cortina

El gol que abrió el marcador a los 23 minutos fue un reflejo del desorden que aún domina al equipo. Lautaro Blanco, lateral por izquierda, recuperó en el círculo central; Ezequiel Zeballos, extremo por esa banda, condujo hacia adentro, y otra vez Blanco, proyectado como un delantero más, definió con frialdad ante el achique de Gabriel Arias. Fue el tercer gol de Boca en el torneo tras una recuperación en campo rival, un patrón que evidencia su falta de construcción desde atrás.

El debut de Santiago Ascacibar, uno de los refuerzos más esperados, le dio mayor presencia al mediocampo, pero no alcanzó para armar un bloque equilibrado. El volante, que actuó por derecha en un rol similar al que venía cumpliendo Tomás Belmonte, fue el más activo en llegada: remató dos veces al arco en el primer tiempo y intentó acelerar el juego en un equipo que, otra vez, careció de ideas. Ascacibar, con paso por el fútbol europeo (Hertha Berlín y Stuttgart), sumó su primer partido oficial en Boca tras 18 meses sin jugar por lesiones. Su mejor chance llegó tras un pase filtrado de Gelini, que lo dejó cara a cara con Arias, pero el arquero atajó su remate.

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Santiago Ascacibar debutó en Boca con buena presencia y despliegueManuel Cortina

Ander Herrera, por izquierda, no encontró su lugar, mientras que Fernando Paredes, correcto en la salida, jugó demasiado cómodo en la “quintita”, sin imponerse en los balones detenidos. Boca apenas generó dos córners en todo el partido, un número irrisorio para un equipo que necesita desesperadamente variantes ofensivas. Newell”s, que aún no gana en el torneo y arrancó la temporada complicado con los promedios, apenas inquietó: solo un centro desde la derecha que Herrera no logró conectar bien.

Como ante Riestra, Boca no necesitó jugar bien para ganar. Aunque esta vez logró irse al descanso en ventaja, algo clave para un equipo diezmado en ataque. Úbeda mantuvo el esquema con tres puntas sin un nueve puro: Zufiaurre en el centro, flanqueado por Zeballos y Herrera. El juvenil mostró garra, pero le faltó contundencia en el área. Zufiaurre, de 20 años, es el goleador histórico de la Reserva de Boca con 35 tantos, pero en Primera aún busca su primer gol.

Angel Romero, el otro refuerzo que tuvo su presentación ante Newell’s, en la Bombonera: le cometieron el penal que convirtió ParedesManuel Cortina

El ingreso de Ángel Romero en el complemento le dio otro aire al ataque. El paraguayo, con su experiencia en Liga Profesional y selección nacional, aportó peso ofensivo, aunque el equipo siguió desconectado. La jugada que selló el partido llegó tras una infracción de Saúl Salcedo sobre Romero, inicialmente cobrada como falta afuera del área. Tras la revisión del VAR, el árbitro Pablo Echavarría marcó penal, y Paredes no perdonó: 2 a 0 a los 67 minutos.

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Con Romero en cancha, Boca dejó de lanzar pelotazos y encontró un ritmo más controlado, aunque lejos de ser brillante. El paraguayo, pese a no estar al 100% físicamente, fue el único que logró desequilibrar con regates y asistencias. Romero, quien llegó procedente del San Lorenzo, suma 12 goles y 8 asistencias en sus últimas dos temporadas en Primera División. Ascacibar, en tanto, tuvo destellos: un remate desde afuera que Arias desvió al córner y una recuperación clave en los minutos finales.

El aplauso final sonó más a alivio que a celebración. Boca sumó tres puntos vitales —su segundo triunfo en el torneo—, pero el juego sigue ausente. Juan Román Riquelme, vicepresidente del club, lo reconoció: “El equipo está en deuda con la hinchada”. Mientras se buscan refuerzos (el nombre de Edinson Cavani suena con fuerza), el Xeneize sigue dependiendo de los resultados y de las caras nuevas: Ascacibar, Romero y los juveniles que intentan llenar vacíos.

La Copa Libertadores aún está lejos en el horizonte, pero el tiempo apremia. ¿Podrá Boca armar un equipo competitivo antes de que el torneo continental exija otro nivel? Por ahora, las victorias esconden grietas que, tarde o temprano, podrían pasar factura.

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El fantasma de 2021: cuando Boca ganó sin convencer y pagó caro en la Libertadores

El 2-0 ante Newell’s dejó la misma sensación que 13 partidos en 2021 bajo el mando de Miguel Ángel Russo, cuando Boca arrasó en el torneo local (7 victorias consecutivas en un tramo) pero cayó eliminado en fase de grupos de la Copa Libertadores por primera vez en 18 años. El paralelo es inquietante: entonces, como ahora, el equipo sumaba de a tres sin juego, con un mediocampo desdibujado y una delantera improvisada. Aquel Boca marcó 22 goles en 17 partidos del torneo local (1.29 por partido), pero solo 5 en 6 presentaciones en la Libertadores (0.83). La historia podría repetirse si no se corrigen las carencias ofensivas.

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El dato más preocupante es la dependencia de los goles tras recuperaciones. En 2021, el 40% de los tantos de Boca en la fase de grupos nacieron de pelotas robadas en campo rival, un patrón idéntico al actual: 3 de sus 4 goles en este Apertura surgieron así. El problema es que, en la Libertadores, los equipos no regalan balones con la misma frecuencia. Newell’s, por ejemplo, tuvo un 68% de posesión en el segundo tiempo, pero Boca no supo aprovechar los contragolpes. Ascacibar y Romero, pese a sus destellos, aún no logran imponer un ritmo que permita dominar partidos contra rivales de jerarquía.

Otro antecedente que enciende alarmas es el récord de Úbeda en torneos cortos. El técnico dirigió a Argentinos Juniors en la Copa de la Liga 2023, donde el equipo sumó 10 puntos en 6 partidos (1.66 por partido) con un juego similar: defensa ordenada, mediocampo lento y delantera estéril. El Bicho quedó eliminado en cuartos, tras perder 2-0 ante Racing. En esa serie, Argentinos generó solo 3 llegadas claras en 180 minutos, un número que Boca igualó anoche contra Newell’s (2 remates al arco en el primer tiempo, 1 en el segundo).

¿Un espejismo o una señal de alerta?

Boca tiene 18 días hasta su debut en la Libertadores (febrero 2025), pero el mercado cierra en 10. Si no llega un delantero de jerarquía —Cavani es el nombre, pero su fichaje depende de liberar cupos—, el equipo podría repetir el error de 2021: confiar en que los resultados locales se traducirán en rendimiento continental. Ascacibar y Romero son refuerzos, pero no bastan: en la última Libertadores, los 4 semifinalistas promediaron 1.8 goles por partido; Boca, con este sistema, va a 1.33 en el Apertura. El tiempo —y los números— juegan en contra.

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