Paso de Rafá reabre tras 2 años: solo 200 palestinos al día podrán cruzar
Frontera abierta: El paso de Rafá, cerrado desde 2024, vuelve a permitir el tránsito de personas, aunque con restricciones severas y sin ayuda humanitaria.
El paso fronterizo de Rafá, que conecta la Franja de Gaza con Egipto, reabrió este lunes sus puertas bajo un esquema limitado: solo permite el paso de 200 personas diarias (150 para salir de Gaza y 50 para entrar), pero excluye por completo el ingreso de camiones con ayuda humanitaria. La medida se enmarca en el acuerdo alcanzado en octubre de 2025 entre Israel y Hamás, impulsado por la propuesta de Estados Unidos para el futuro del enclave palestino.
Los primeros en cruzar fueron 50 pacientes palestinos —acompañados por 84 familiares—, quienes llegaron a territorio egipcio a última hora del lunes. Según la televisión pública egipcia Al Qahira, estos enfermos y heridos habían sido trasladados inicialmente al paso de Kerem Shalom (a 4 km de Rafá) antes de recibir autorización para cruzar. Mientras, los hospitales de El Arish y el norte del Sinaí activaron protocolos de emergencia: personal médico en alerta, quirófanos preparados y 300 ambulancias listas para traslados.
El gobernador del Norte del Sinaí, Jaled Maghauer, detalló que, en esta segunda fase del acuerdo, Egipto recibirá diariamente a 50 pacientes —incluidos casos crónicos y urgencias médicas—, cada uno con hasta dos acompañantes. El Ministerio de Sanidad egipcio respaldó la logística con 150 hospitales en todo el país, 12.000 médicos y 18.000 enfermeras movilizadas.
Dos años de bloqueo y una reapertura con condiciones
El paso de Rafá llevaba casi dos años cerrado desde que las tropas israelíes lo tomaron en mayo de 2024, como parte de la ofensiva desatada tras los ataques del 7 de octubre de 2023. La única excepción fue una apertura breve en enero de 2025, tras un alto el fuego que Israel rompió dos meses después. Según la agencia egipcia MENA, el primer grupo de palestinos que regresó a Gaza este lunes lo hizo con apoyo de la Media Luna Roja Egipcia, que también desplegó ambulancias para evacuar pacientes desde un hospital en Jan Yunis.
Sin embargo, el Ministerio de Sanidad de Gaza aclaró que, por ahora, las evacuaciones médicas se gestionan desde Kerem Shalom, no desde Rafá. Ghazi Hamad, alto cargo de Hamás, denunció que “Israel impone condiciones que dificultan el paso” y acusó a las autoridades israelíes de “no querer facilitar el movimiento en Gaza”. “Israel no quiere avanzar a la segunda fase del acuerdo”, declaró Hamad al diario palestino Filastin, señalando que los recientes bombardeos israelíes —que dejaron 30 muertos el viernes— “socavan” los esfuerzos del Comité Nacional para la Administración de Gaza (CNAG).
“Una ventana de esperanza” con sombras
Alí Saath, presidente del CNAG, calificó la reapertura como “una ventana de esperanza” para los gazatíes, pero advirtió que es solo el inicio de un proceso para “reconectar” el enclave con el mundo. “Este paso no es un trámite administrativo, sino el comienzo de la restauración de servicios esenciales”, subrayó en un comunicado. El CNAG insistió en que la medida busca aliviar la crisis humanitaria en Gaza, donde el 90% de la población depende de ayuda externa, según datos de la ONU.
La reapertura se produjo tras un “programa piloto” realizado el domingo, con participación de la Autoridad Palestina y observadores de la Misión de Asistencia Fronteriza de la UE (EUBAM). El COGAT (oficina del Ministerio de Defensa israelí) confirmó que el operativo probó la logística para el paso de civiles, que comenzó oficialmente este lunes. No obstante, el paso sigue siendo el único de Gaza que no conduce a territorio israelí, lo que lo convierte en una ruta crítica para suministros y evacuaciones.
Contexto: ¿Qué dice el acuerdo de octubre?
El plan impulsado por EE.UU. —y aceptado parcialmente por Israel y Hamás— incluye tres ejes:
- Liberación de rehenes: Hamás ya entregó a todos los rehenes israelíes (vivos y fallecidos), a cambio de una liberación limitada de presos palestinos.
- Transición política: El CNAG (compuesto por tecnócratas palestinos) asumiría el control de Gaza, coordinado con una Junta de Paz liderada por el presidente estadounidense, Donald Trump.
- Retirada israelí: Las tropas israelíes abandonarían Gaza, dejando la seguridad en manos de una fuerza internacional durante la reconstrucción.
Sin embargo, la reapertura de Rafá llega en un momento de máxima tensión: Israel lanzó el viernes su oleada de bombardeos más intensa desde octubre, justificándola como respuesta a una supuesta violación del alto el fuego por parte de Hamás. ¿Logrará este paso aliviar la asfixia humanitaria en Gaza, o quedará como un gesto simbólico?
El precedente de 2014: cuando Rafá abrió sus puertas bajo fuego y luego colapsó
La reapertura parcial de Rafá en 2025 evoca un episodio casi idéntico ocurrido en 2014, durante la operación israelí Margen Protector. Entonces, Egipto permitió el paso de 1.200 personas diarias —seis veces más que ahora—, pero el corredor humanitario duró solo 18 días antes de cerrarse por los combates. Según informes de Amnistía Internacional, en ese breve lapso se evacuaron 2.387 heridos y 112 pacientes con cáncer, pero la falta de coordinación entre Hamás, Israel y Egipto provocó que 47 ambulancias quedaran atrapadas en la zona de amortiguamiento, con 3 pacientes fallecidos por la demora.
El paralelo con 2025 es inquietante: en ambos casos, la reapertura coincidió con una ofensiva israelí en curso. En 2014, el paso se cerró cuando las tropas israelíes avanzaron hacia Shejaiya, un barrio al este de Gaza, donde murieron 72 palestinos en un solo día (datos de la ONU). Hoy, la ofensiva se centra en Jan Yunis, a menos de 10 km de Rafá, y los bombardeos del viernes —que dejaron 30 muertos— sugieren un patrón repetido. Además, en 2014, Egipto condicionó el paso a la presencia de observadores de la Liga Árabe, algo que ahora recae en la EUBAM, cuya capacidad operativa es limitada: en su último informe (2024), la misión admitió que solo cuenta con 12 observadores permanentes en la zona.
Otro dato clave: en 2014, el 60% de los evacuados eran menores de 18 años, según UNICEF. Hoy, con solo 200 plazas diarias y prioridad para pacientes, los niños —que representan el 47% de la población gazatí (OCHA, 2025)— quedarían nuevamente relegados. El hospital Al-Nasser en Jan Yunis, que en 2014 atendió a 1.100 niños heridos en tres semanas, hoy opera al 30% de su capacidad por falta de suministros.
¿Un guión escrito de antemano?
La historia sugiere que Rafá no es un paso, sino un termómetro geopolítico. En 2014, su apertura fue un gestos simbólico para aliviar presiones internacionales, pero no evitó que el conflicto escalara. Hoy, con Donald Trump impulsando un acuerdo que ni Israel ni Hamás han ratificado por completo, y con Egipto enfrentando su propia crisis económica —el 40% de inflación en 2025—, el margen para sostener este corredor es aún más frágil. La pregunta no es si Rafá volverá a cerrarse, sino cuántas vidas se salvarán (o perderán) en el ínterin.