“Centinela del Ártico” une a la OTAN tras crisis por Groenlandia y amenaza rusa
Frentes helados: La OTAN activa su mayor operación ártica para contener a Rusia y China, tras superarse la tensión por Groenlandia.
Unidad estratégica en el Alto Norte
Los países miembros de la OTAN con presencia en el Ártico celebraron este jueves el lanzamiento de “Centinela del Ártico”, una iniciativa pactada entre el secretario general aliado, Mark Rutte, y el presidente de EE.UU., Donald Trump, tras la crisis diplomática desatada por las aspiraciones estadounidenses sobre Groenlandia en 2023. La operación, presentada como un “giro histórico”, marca un punto de inflexión en la cohesión de la Alianza, según declaraciones de los ministros de Defensa reunidos en Bruselas.
“Estamos más cohesionados ahora que al inicio del año“, declaró la ministra de Exteriores de Islandia, Thorgerdur Katrin, quien destacó que la OTAN ha superado una “prueba de fuego” tras meses de tensiones. “No solo EE.UU., Dinamarca y Groenlandia refuerzan la seguridad en el Atlántico Norte, sino toda la Alianza“, subrayó, calificando la misión como una “señal relevante” de unidad. El Ártico concentra el 13% de las reservas mundiales de petróleo sin explotar y el 30% del gas natural no descubierto, según datos de la USGS (2020), lo que explica su creciente valor geopolítico.
La diplomática islandesa advirtió, sin embargo, que la OTAN “evoluciona inevitablemente”, con un mayor liderazgo europeo en la región. “Es realista asumir que las naciones del continente están tomando un rol más activo”, afirmó, en línea con las demandas de la UE para reducir la dependencia estratégica de Washington.
Finlandia y Suecia: el escudo ártico de la OTAN
El ministro de Defensa finlandés, Antti Hakkanen, respaldó el “nuevo enfoque” sobre el Ártico, recordando que la seguridad en la región “no es solo para los aliados árticos, sino para toda la Alianza”, incluyendo a EE.UU. Finlandia, que comparte una frontera de 1.340 km con Rusia, ya realiza ejercicios árticos semanales y prepara las maniobras “Cold Response” en Laponia para las próximas semanas, con participación noruega y de otros aliados.
“Nuestras Fuerzas Armadas son 100% árticas“, afirmó Hakkanen, sin detallar aún el despliegue específico para “Centinela del Ártico”. En 2022, Finlandia invirtió €2.200 millones en modernizar su capacidad de defensa ártica, incluyendo vehículos blindados para temperaturas bajo cero y sistemas de comunicación satelital en zonas remotas.
Por su parte, el homólogo sueco, Pal Jonson, destacó que la operación permitirá coordinar bajo mando aliado las actividades que hasta ahora realizaban los países de forma individual. “Para nosotros, como país ártico, contribuir es lo lógico“, declaró, anunciando que Suecia participará en los ejercicios “Cold Response” (Noruega) y “FLF Finland” a partir de marzo. Suecia triplicó en 2023 su presencia militar en el Ártico, según informes del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI).
Jonson alertó sobre la necesidad de contrarrestar “las acciones rusas” —que incluyen la reapertura de bases militares soviéticas abandonadas— y “la presencia creciente de China”, cuyo rompehielos “Xue Long 2” ha realizado 5 expediciones árticas desde 2019, según datos del Instituto Polar Chino.
Dinamarca: el puente entre Groenlandia y la OTAN
El ministro de Defensa danés, Troels Lund Poulsen, calificó la operación como una “decisión excelente” que responde a una “reivindicación histórica” de Copenhague para fortalecer la presencia aliada en el Ártico. “Debemos asumir este rol“, afirmó, destacando el respaldo unánime en la OTAN. Dinamarca, que administra Groenlandia —territorio autónomo con el 75% de su superficie cubierta por hielo—, priorizará su contribución, aunque aún no ha detallado medios específicos.
“Todavía es temprano para ofrecer detalles, pero estamos en conversaciones con aliados sobre patrullas marítimas”, explicó Poulsen. En 2021, la Armada danesa interceptó 3 buques rusos cerca de las aguas territoriales groenlandesas, según informes del Comando Ártico de Dinamarca.
La operación “Centinela del Ártico” será planificada por el Mando Aliado de Operaciones (ACO) y ejecutada por el Mando Conjunto de Norfolk (JFC Norfolk), que coordina el Ártico y el Polo Norte. Este comando trabajará en conjunto con el NORAD (Defensa Aeroespacial de Norteamérica) y los mandos Norte y Europeo de EE.UU., en un esfuerzo por unificar maniobras existentes como el ejercicio noruego “Cold Response” o la misión danesa “Resistencia Ártica”.
El contexto geopolítico: Rusia y China en el radar
El lanzamiento de “Centinela del Ártico” llega en un momento de máxima tensión: Rusia ha reforzado su presencia militar en la región con la reapertura de 6 bases árticas desde 2015, según el Ministerio de Defensa ruso, mientras que China, aunque sin litoral ártico, se declaró en 2018 una “potencia casi ártica” y ha invertido $90.000 millones en la Ruta de la Seda Polar, según el think tank Polar Research and Policy Initiative.
“La región es crítica para la disuasión global“, advirtió un portavoz del JFC Norfolk. El deshielo ártico ha abierto rutas navieras que acortan en un 40% el trayecto entre Europa y Asia, según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU. (NOAA), lo que aumenta su valor estratégico.
¿Logrará la OTAN mantener la unidad cuando el termómetro geopolítico siga subiendo en el Ártico?
El precedente de 2019: cuando la OTAN fracturó su unidad ártica por Trump y Groenlandia
La operación ‘Centinela del Ártico’ nace como respuesta directa a la crisis de agosto de 2019, cuando el entonces presidente Donald Trump propuso comprar Groenlandia a Dinamarca por $600 millones, una oferta que el gobierno danés calificó de «absurda» y que desencadenó una tensión diplomática sin precedentes en la Alianza. El episodio expuso las grietas en la estrategia ártica de la OTAN: mientras EE.UU. presionaba por un control militar directo, países como Dinamarca, Islandia y Noruega defendían un enfoque multilateral, priorizando la soberanía regional sobre los intereses de Washington. Según documentos desclasificados por el Departamento de Estado en 2022, la crisis llevó a que 3 ejercicios militares conjuntos en el Ártico fueran suspendidos durante seis meses, incluyendo las maniobras ‘Trident Juncture’, clave para la disuasión contra Rusia.
El conflicto reveló otra fisura: la dependencia tecnológica. En 2019, Noruega —miembro fundador de la OTAN— firmaba un acuerdo con China para desarrollar infraestructura portuaria en Kirkenes, a solo 15 km de la frontera con Rusia, mientras EE.UU. exigía a los aliados que excluyeran a empresas chinas como Huawei de sus redes 5G. El caso groenlandés, sumado a este acuerdo, generó un informe confidencial del Pentágono (filtrado por The Washington Post en 2021) que advertía: «La OTAN carece de una doctrina ártica unificada, y sus miembros priorizan intereses económicos sobre la seguridad colectiva». La situación solo comenzó a revertirse en 2023, cuando Finlandia y Suecia ingresaron a la Alianza, aportando 1.800 km adicionales de frontera con Rusia y capacidades árticas probadas, como los veículos blindados Sisu NASU, diseñados para operar a **-50°C.
Un dato clave: durante la crisis de 2019, Rusia aprovechó la división para realizar su mayor ejercicio ártico desde la Guerra Fría, ‘Tsentr-2019’, desplegando 12.000 tropas, 20 buques de guerra y 6 submarinos nucleares en el mar de Barents, según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS). La operación rusa incluyó simulacros de ataque a infraestructura crítica en Svalbard (Noruega), un territorio desmilitarizado bajo tratado internacional, pero donde la OTAN mantiene una estación de satélites clave.
¿Puede ‘Centinela del Ártico’ evitar que la historia se repita?
El lanzamiento de esta operación llega en un momento en que China ha duplicado su flota de rompehielos (de 2 a 4 unidades entre 2019 y 2024) y Rusia ha desplegado misiles hipersónicos ‘Zircon’ en la península de Kola, capaz de alcanzar objetivos en Europa en menos de 10 minutos. La pregunta no es si la OTAN está unida hoy, sino si sobrevivirá a la próxima prueba: según un informe del Consejo Ártico de 2023, el 70% de las rutas marítimas árticas estarán operativas para 2035, y la Alianza aún no ha definido cómo repartirá su presencia en aguas donde Dinamarca, Noruega, Rusia, EE.UU. y Canadá tienen reclamos superpuestos. La unidad actual es frágil: basta recordar que, en 2021, Groenlandia suspendió todos los proyectos mineros con empresas chinas tras presiones de Washington, pero Islandia mantuvo abiertas sus negociaciones con Pekín para construir un puerto en Faxaflói, a 300 km de una base de la OTAN.