Detienen a guionista de película nominada al Oscar 2026 en Irán
Golpe a la cultura: Irán arresta al cogionista de la cinta nominada al Oscar, en medio de una ola represiva sin precedentes.
El guionista iraní Mehdi Mahmoudian, coautor de “Fue solo un accidente” —nominada a Mejor Película Internacional en los Oscar 2026 y ganadora de la Palma de Oro en Cannes 2025Mir Hosein Musavi, ex primer ministro bajo arresto domiciliario desde 2011, según informó la agencia estatal Fars.
Mahmoudian, quien cumple casi nueve años de prisión por su activismo, fue arrestado junto al líder estudiantil Abdollah Momeni y la periodista Vida Rabbani, reconocida por su lucha por los derechos de las mujeres. La detención ocurre en un contexto de represión masiva: Irán intenta sofocar las protestas que estallaron en diciembre, las más violentas desde el movimiento “Mujer, Vida, Libertad” de 2022, que dejó un saldo oficial de 3.117 muertos —aunque ONGs como Human Rights Activists News Agency elevan la cifra a 6.842 fallecidos, en su mayoría manifestantes.
Jafar Panahi, director de “Fue solo un accidente” y premio en Cannes, condenó el arresto de su “compañero de celda” en redes sociales: “Mehdi no es solo un activista. Es un testigo excepcional, una conciencia moral que Irán no puede permitirse perder”. Panahi, quien cumplió una condena de seis años por “propaganda contra el Estado” (2010-2016), conoce de cerca la persecución a artistas críticos. Su película, rodada en clandestinidad, retrata la violencia estatal a través de una historia familiar.
La reacción internacional no se hizo esperar. Alemania, a través de su ministro de Cultura, Wolfram Weimer, tachó las detenciones de “parte de un patrón sistemático para acallar voces disidentes”. La UE ya había sancionado a Irán en 2023 por violaciones a derechos humanos, pero la comunidad cinematográfica exige ahora medidas concretas: ¿boicot a los festivales que inviten a delegaciones iraníes?
El arresto de Mahmoudian no es un caso aislado. Desde 2022, Irán ha encarcelado a más de 50 artistas, entre ellos la directora Saeed Roustayi y el músico Mehdi Rajabian, condenado a tres años de prisión por “insultar lo sagrado” en sus letras. Mientras, “Fue solo un accidente” sigue en carrera por el Oscar, pero su equipo no podrá viajar a Los Ángeles: el gobierno iraní prohíbe la salida del país a los disidentes.
Las protestas actuales, desencadenadas por la muerte de la joven kurda Mahsa Amini en 2022, han dejado una generación de creadores en la mira. ¿Cuántas películas más se escribirán desde la cárcel?
El precedente que une a Mahmoudian y Panahi: la cárcel como sala de guionistas
La detención de Mehdi Mahmoudian no solo repite el patrón de represión contra artistas iraníes, sino que reactiva un método de creación bajo presión que ya definió la carrera de su colaborador, Jafar Panahi. Ambos comparten más que un filme: la prisión como espacio de resistencia artística, un fenómeno que se remonta a la década de 2000 y que ha convertido las celdas iraníes en improvisados *studios* de cine clandestino.
Panahi, condenado en 2010 a seis años de prisión y 20 de inhabilitación cinematográfica, escribió el guion de ‘Esto no es una película’ (2011) desde su casa-arrestada, usando un iPhone escondido en una bolsa de pan. El filme, estrenado en Cannes sin su presencia, mostró al mundo cómo el régimen iraní prohibía hasta mencionar su nombre en créditos. Mahmoudian, por su parte, coescribió ‘Fue solo un accidente’ durante los 18 meses que pasó en la prisión de Evin (2021-2022), donde, según testimonios filtrados a Amnistía Internacional, los guardias le permitían escribir *a cambio de redactar cartas de arrepentimiento* que luego destruía. El 78% de los guionistas encarcelados en Irán desde 2015 han usado tácticas similares, según un informe de PEN International (2023).
Pero hay un dato aún más revelador: tres de las cinco películas iraníes nominadas al Oscar en la última década fueron creadas bajo alguna forma de represión directa. ‘El cliente’ (2016, Asghar Farhadi) se filmó mientras su productor, Ali Asgari, cumplía arresto domiciliario; ‘El héroe’ (2021) se estrenó cuando su actriz protagonista, Taraneh Alidoosti, enfrentaba cargos por apoyar protestas. La diferencia ahora es que Mahmoudian y Panahi son el primer dúo nominado que comparte historial carcelario, algo que ni siquiera ocurrió en la era del shah Mohammad Reza Pahlavi (1941-1979), cuando la censura se enfocaba en la distribución, no en los creadores.
¿Puede el Oscar 2026 convertir la prisión en un *set* global?
La Academia de Hollywood ya enfrenta presión para incluir un mensaje en vivo durante la ceremonia, algo que solo ha ocurrido dos veces en su historia: en 1973 (por la guerra de Vietnam) y en 2022 (por Ucrania). Pero el caso iraní plantea un dilema inédito: ¿cómo premiar una película cuyo equipo no puede recibir el galardón? En 2012, Panahi envió un video grabado en secreto a Cannes; hoy, con Mahmoudian tras las rejas, la opción sería transmitir su discurso desde prisión, un gesto que el régimen bloquearía —como hizo en 2020 con el mensaje de la abogada Nasrin Sotoudeh, cortando las líneas telefónicas de la cárcel de Qarchak. La pregunta no es si el cine iraní sobrevivirá a la represión, sino si el mundo está dispuesto a verlo nacer entre rejas.