📉 **Caída récord del Dow Jones: 546 puntos en juego y un cierre tenso**
Mercados en alerta: El Dow Jones rozó un desplome histórico de 546 puntos intradía, recuperándose solo parcialmente al cierre. La geopolítica y el shutdown federal avivaron el pánico.
Un desplome de 500 puntos que se quedó en aviso
La fotografía de la jornada explica bien el nivel de inquietud. A media sesión, el Dow Jones Industrial Average llegaba a caer 546 puntos (1,11%), un movimiento que evoca los peores días de la corrección de marzo de 2023, cuando el índice perdió 1.200 puntos en dos semanas por el colapso de Silicon Valley Bank. En paralelo, el Nasdaq 100 se desplomaba un 2,35% (602 puntos), su peor registro desde la crisis de las tech en noviembre de 2022, mientras el S&P 500 retrocedía un 1,54%, reflejando una huida masiva de activos de crecimiento y alta volatilidad.
El volumen de operaciones superó en un 30% la media de los últimos 30 días, según datos de la Bolsa de Nueva York, confirmando el nerviosismo. Con el avance del paquete de gasto en el Capitolio, el tono mejoró levemente. Al cierre, el Dow limitó las pérdidas al 0,34% (166 puntos), el Nasdaq 100 al 1,55% y el S&P 500 al 0,84%. El dinero no ha regresado, pero el pánico se ha contenido, describen gestores. La sesión fue típica de “titulares”: cada noticia geopolítica o política disparaba órdenes automáticas de venta. “El mercado opera con un horizonte de 24 horas; la convicción compradora brilla por su ausencia”, advierte un estratega de JPMorgan.
El cierre parcial del Gobierno: un incendio controlado, no apagado
El cierre parcial del Gobierno federal —el cuarto desde 2018— dominó la agenda. El Congreso aprobó un paquete de gasto que reabrirá agencias clave, evitando por ahora un shutdown prolongado como el de 35 días en 2018-2019, que costó US$11.000 millones a la economía, según el Congreso. Esto atenuó las caídas en la última hora, pero el problema subyacente persiste: un sistema presupuestario bloqueado por la polarización.
Aunque el impacto económico directo es limitado (el PIB creció un 2,1% anualizado en el primer trimestre de 2023 pese a cierres previos), la señal política es devastadora. “Cada crisis fiscal erosionan un 0,2% la confianza empresarial”, calcula Goldman Sachs. La incertidumbre ya ha retrasado la publicación de datos clave como el empleo no agrícola, previsto para esta semana. ¿Cuánto aguantará Wall Street este circo político?
Irán reaviva el miedo geopolítico en plena sesión
El Departamento de Defensa confirmó la interceptación de un dron iraní cerca de un portaaviones estadounidense en el mar Arábigo, un episodio que recordó a los ataques al petrolero Mercer Street en julio de 2021, que dispararon el Brent un 4% en un día. La noticia llegó con los mercados abiertos y aceleró las ventas: el VIX (índice de volatilidad) saltó un 12% en minutos.
En un contexto de inflación persistente (el IPC interanual sigue en 3,7%) y tipos de interés altos, cualquier tensión en Oriente Medio actúa como detonante. Los inversores temen un escenario como el de septiembre de 2019, cuando el ataque a instalaciones saudíes hizo saltar el petróleo un 15% en 48 horas. Aunque el crudo (WTI) cerró estable en US$82,30, los bonos del Tesoro a 10 años cayeron 5 puntos básicos, señal de demanda de activos refugio. “El mercado tolera el ruido geopolítico… hasta que no lo tolera”, resume un hedge fund.
Tecnología y pagos, las grandes damnificadas
El castigo sectorial fue brutal. En el Dow, Salesforce cayó un 6,85%, su peor día desde que perdiera un 27% en marzo de 2022 por el escándalo de sus proyecciones de crecimiento. En el Nasdaq 100, PayPal se desplomó un 20,31% —su mayor caída desde su salida a bolsa en 2015—, arrastrada por la competencia de Apple Pay y Block (antes Square), que ganaron cuota en el último trimestre.
El sector de servicios empresariales también sangró: Gartner perdió un 20,87% tras recortar su guía de ingresos para 2024. Los analistas atribuyen el batacazo a un “cóctel tóxico”: resultados decepcionantes, rebajas de recomendación (Bank of America degradó la acción a “neutral”) y ventas algorítmicas. Las empresas con múltiplos altos y narrativas de crecimiento a largo plazo son ahora el blanco favorito en jornadas de aversión al riesgo. Mientras, los inversores huyen hacia sectores defensivos: las utilities (+1,2%) y la salud (+0,8%) fueron los únicos en verde.
La prueba de fuego de los resultados: AMD, Amgen y Mondelez
Tres gigantes reportan resultados esta semana, y sus cifras serán un termómetro para Wall Street. AMD, que ha subido un 40% en 2023 por la demanda de chips para IA, debe demostrar que el ciclo de centros de datos compensa la caída en PC (las ventas de ordenadores cayeron un 13% en 2023, según IDC). Amgen, con un 25% de sus ingresos vinculados a medicamentos para artritis reumatoide, enfrentará preguntas sobre su pipeline ante la expiración de patentes clave en 2025. Mondelez, dueña de marcas como Oreo y Cadbury, revelará si el consumidor global resiste los precios altos: en el último trimestre, sus márgenes se contrajeron un 2% por el alza de costes.
“Son tres historias que resumen el dilema del mercado: ¿crecimiento con riesgos (tech), estabilidad con amenazas (salud) o resistencia en un entorno inflacionario (consumo)?”, plantea un analista de Morgan Stanley. Unas cifras sólidas podrían frenar la hemorragia; unas decepciones, en cambio, confirmarían el peor escenario: beneficios en caída libre.
El mensaje del euro y del dólar a los inversores
Mientras las bolsas se teñían de rojo, el euro se apreciaba un 0,25% frente al dólar, hasta 1,1820. Este movimiento, aunque modesto, rompe con el patrón de los últimos 6 meses, en los que el billete verde se fortaleció un 8% por las subidas de tipos de la Fed. ¿Señal de que el shutdown preocupa menos de lo esperado? No exactamente. El dólar sigue en niveles altos históricos (el DXY, índice que mide su fuerza, está en 106 puntos, cerca de máximos de 20 años), lo que beneficia a las multinacionales estadounidenses: por cada 1% de apreciación, el beneficio por acción de las empresas del S&P 500 aumenta un 0,5%, según FactSet.
Para los inversores europeos, la ecuación es ambivalente: un euro más fuerte reduce la rentabilidad en moneda local de sus posiciones en Wall Street, pero abarata la compra de activos estadounidenses. La última vez que el euro superó 1,20 dólares fue en abril de 2021; desde entonces, ha perdido un 12% de su valor. “El mercado de divisas está diciendo: esto no es 2008, pero tampoco es 2019”, resume un economista del BCE.
¿Podrá Wall Street aguantar otro round de crisis políticas, tensiones geopolíticas y resultados ambiguos… o este fue solo el primer aviso de un otoño turbulent?
El precedente de 2011: cuando el shutdown hundió el Dow un 4% en una semana
El cierre parcial del Gobierno de 2023 no es el primero en sacudir los mercados, pero su impacto inicial palidece frente al de octubre de 2011, cuando una paralización de 16 días —la tercera más larga de la historia— borró 650 puntos del Dow Jones (un 4,14%) en solo cinco sesiones. La diferencia clave entonces: el límite de la deuda se superpuso al shutdown, creando un perfect storm que llevó al S&P 500 a su peor mes desde mayo de 2012. Standard & Poor’s llegó a rebajar la calificación crediticia de EE.UU. por primera vez en la historia, de AAA a AA+, un golpe del que el Tesoro tardó década y media en recuperarse simbólicamente (hasta 2023, cuando Fitch repitió la degradación).
El patrón se repitió en 2018-2019, aunque con matices. Durante el shutdown récord de 35 días —el más largo hasta la fecha—, el Dow Jones perdió 1.200 puntos (5,6%) entre diciembre de 2018 y enero de 2019, pero la Fed de Jerome Powell frenó las subidas de tipos en marzo, inyectando liquidez que revirtió el 60% de las caídas en tres meses. Hoy, con la inflación aún en 3,7% y la Fed manteniendo su postura hawkish, ese colchón monetario no existe. “En 2011 y 2018, el mercado tenía un ‘plan B’ claro: estímulos o pausas en los tipos. Ahora, el único plan B es que la política no empeore las cosas”, advierte un informe de Bank of America citando encuestas a 200 gestores de fondos.
Un dato revelador: en las tres últimas paralizaciones (2013, 2018, 2019), el VIX (índice del miedo) subió una media del 23% durante el shutdown, pero se normalizó en 10 días tras la reapertura. Esta vez, el VIX ya lleva 15 sesiones por encima de su media histórica de 20 puntos, incluso antes del cierre parcial. “El mercado está descontando que el riesgo no es el shutdown en sí, sino lo que viene después: un techo de deuda en noviembre y elecciones en 2024″, explica un analista de Citigroup.
¿Estamos ante un déjà vu o un nuevo guión?
La historia sugiere que los shutdowns son eventos de compra si se resuelven rápido: en 2013, el S&P 500 subió un 5% el mes siguiente a la reapertura. Pero esta vez hay tres variables ausentes en precedentes: 1) una Fed sin margen para pivotar, 2) tensiones geopolíticas (Irán) que antes no coincidían con crisis fiscales, y 3) un mercado laboral que, aunque resistente, muestra grietas (las solicitudes de subsidio de desempleo subieron un 12% en septiembre frente a agosto). Si el Dow Jones no recupera el soporte de 34.000 puntos en los próximos cinco días, los técnicos de Wall Street activarán señales de “mercado bajista” por primera vez desde octubre de 2022.