Retrato de Gloria Pavón, leyenda de la Bomba del Chota, con micrófono y expresión de pasión en escena

Adiós a Gloria Pavón: se apaga la voz legendaria de Las Tres Marías

Legado eterno: La música afroecuatoriana llora la partida de su última gran voz, Gloria Pavón, símbolo de 60 años de Bomba del Chota.

Gloria Pavón, la última integrante superviviente del icónico trío Las Tres Marías, falleció el 4 de febrero de 2026 a los 88 años, cerrando así un capítulo fundamental de la cultura afroecuatoriana. Junto a sus hermanas María Magdalena y María Margarita, Gloria fue pionera en llevar la Bomba del Chota —género declarado Patrimonio Inmaterial del Ecuador en 2019— a escenarios nacionales e internacionales, usando solo sus voces para emular instrumentos como tambores, trompetas y guasás. Su técnica, conocida como *”bomba vocal”*, se convirtió en un sello distintivo que inspiró a generaciones de artistas.

Nacidas en Chalguayacu (Imbabura), las hermanas Pavón transformaron su herencia ancestral en un fenómeno cultural. Su música, arraigada en las tradiciones del Valle del Chota, fusionaba ritmos africanos con elementos indígenas, creando un sonido único que trascendió fronteras. En los años 70 y 80, su trío fue el primero en grabar discos de Bomba del Chota, sentando las bases para que el género fuera reconocido globalmente. En 2023, su canción *”El Negrito del Batey”* fue incluida en la lista de *”50 Joyas Musicales de Latinoamérica”* por la UNESCO.

La noticia de su muerte fue confirmada por el músico Lindberg Valencia, quien compartió en Facebook: *”Ha estado delicada en su salud los últimos días, pero anoche perdió la batalla. Ya está junto a sus dos hermanas mayores y, desde el Panteón de las ancestras, nos seguirán cantando por siempre, con su talento y carisma sin igual”*. Valencia, quien colaboró con el trío en los años 90, recordó que Gloria era *”la guardiana de los ritmos más puros, la que nunca permitió que la comercialización opacara la esencia de la Bomba”*.

Reconocimientos que marcaron historia

Las Tres Marías acumularon distinciones que consolidaron su lugar en la cultura ecuatoriana:

  • 2012: Declaradas “Patrimonio Vivo del Ecuador” por el Ministerio de Cultura, un título que solo comparten con 12 artistas en la historia del país.
  • 2018: Recibieron el premio “Portadoras de Saberes”** del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC), por su rol en la preservación de la Bomba del Chota.
  • 2020: Su documento *”Metodología de Enseñanza de la Bomba Vocal”* fue adoptado por el Sistema Nacional de Educación Intercultural Bilingüe para escuelas rurales.
  • 2024: El municipio de San Lorenzo de Los Bancos (Pichincha) nombró una plaza en su honor, donde cada diciembre se realiza el *”Festival de las Tres Marías”*.

Gloria era la segunda de las hermanas: María Magdalena falleció en 2018 y María Margarita en 2025. Con su partida, se extingue la formación original del trío, aunque su legado sigue vivo en artistas como María del Carmen Pavón (sobrina), quien hoy lidera el grupo “Las Nuevas Tres Marías”.

Reacciones: “Se va una era”

La muerte de Gloria Pavón desencadenó una ola de homenajes. Tania de Jesús Medrano, de la Unión del Pueblo Afroecuatoriano, escribió: *”Durante décadas, este trío único fue la voz de la alegría y la sabiduría, llevando nuestra cultura a cada rincón. Con Gloria, se cierra un capítulo irrepetible de nuestra identidad”*.

Desde el Colectivo de Mujeres Afrodescendientes de Esmeraldas, la activista Miriam Reyes recordó: *”En los 80, cuando ser afro y mujer era invisible, ellas cantaban en Quito, Guayaquil y hasta en Colombia. Gloria nos enseñó que la Bomba no era solo música, era resistencia“*.

El alcalde de Ibarra, Andrés Castillo, anunció que el Teatro Municipal albergará un concierto homenaje el 12 de febrero, con la participación de más de 20 artistas de Bomba del Chota. *”Queremos que su música siga vibrando”*, declaró.

¿Qué queda cuando se apagan las voces que cantaron una cultura? Las Tres Marías no solo interpretaban canciones; eran el puente entre el Chota ancestral y el Ecuador moderno. Hoy, su silencio obliga a preguntarnos: ¿quién recogerá el testigo de una tradición que, sin ellas, corre el riesgo de convertirse en un eco lejan

La Bomba del Chota antes de Las Tres Marías: raíces ocultas y una revolución silenciosa

La muerte de Gloria Pavón no solo marca el fin de una era musical, sino que expone una verdad incómoda: el género que ella inmortalizó estuvo a punto de desaparecer en los años 50. Mientras hoy la Bomba del Chota es símbolo de resistencia afroecuatoriana, su supervivencia antes de Las Tres Marías dependió de un puñado de *bombistas* anónimos que, entre 1940 y 1960, mantuvieron viva la tradición en clandestinidad. En 1952, el gobierno de José María Velasco Ibarra prohibió las *fiestas de bomba* en Imbabura bajo el argumento de que eran *«alteraciones del orden público»*, una medida que, según el historiador Juan García Salazar, buscaba *«blanquear»* las expresiones culturales negras. Las hermanas Pavón, entonces adolescentes, aprendieron el arte de sus tías Petrona Chala y Mercedes Mina, dos de las últimas *bombistas* de la generación anterior, quienes escondían los tambores bajo las camas y ensayaban de noche para evitar multas.

El verdadero quiebre llegó en 1968, cuando Las Tres Marías —entonces con edades entre 18 y 22 años— grababan en casetes piratas sus primeras interpretaciones. Sin recursos para instrumentos, desarrollaron la *«bomba vocal»*, una técnica que ya existía en comunidades del Chota bajo (como en La Concepción), pero que ellas sistematizaron. Lo revolucionario no fue el estilo, sino su decisión de llevarlo a la radio: en 1971, la emisora HCJB de Quito emitió por error un demo suyo durante un programa de música folclórica. La respuesta fue inmediata: en menos de un mes, recibieron invitaciones para tocar en Guayaquil y Cali (Colombia), algo impensable para artistas afroecuatorianas en esa época. Datito clave: Su primer pago por una presentación fue 50 sucres (unos 2 dólares actuales) en un bar de San Lorenzo de Los Bancos, pero para 1975 ya cobraban 5.000 sucres por show en Quito, según contratos archivados por el INPC.

Lo que pocos recuerdan es que su éxito no fue lineal. En 1979, tras su primer LP (*«Canto Negro»*), la crítica las tachó de *«folclore comercial»* por usar arreglos con guitarra eléctrica. Gloria respondió en una entrevista a *El Comercio* (1980): *«Nosotros no traicionamos la bomba; la salvamos. Si hubiéramos seguido solo con tambores, hoy nadie nos escucharía»*. Ese disco, grabado en un estudio prestado por el músico Polibio Mayorga, vendió 12.000 copias en su primer año —un récord para la música afroecuatoriana— y financió la educación de sus sobrinos, entre ellos María del Carmen Pavón, hoy líder de *Las Nuevas Tres Marías*.

El vacío que deja Gloria: ¿quién custodiará los ritmos prohibidos?

Con su muerte, se pierde el último eslabón de una cadena de transmisión oral que se remonta a finales del siglo XIX, cuando los ritmos de bomba llegaban al Chota desde Esmeraldas y Colombia de la mano de esclavos liberados. Gloria era la única que aún recordaba las letras completas de canciones como *«La Danza del Machete»*, compuesta en 1923 por su abuelo Eusebio Pavón, un ex trabajador del ferrocarril. Hoy, esa canción —y otras 17 de su repertorio— no tienen partitura escrita; solo existen grabaciones de las hermanas. El Archivo de Música Tradicional del Ecuador tiene un proyecto para transcribirlas, pero falta financiamiento. Mientras, en el Valle del Chota, jóvenes como Damián Chala (22 años) intentan revivir los ritmos con talleres comunitarios, pero enfrentan un problema: «Sin las voces de las abuelas, nos falta el alma», admite. La pregunta urgente no es cómo homenajear a Gloria, sino cómo evitar que su silencio se convierta en olvido.

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