Gráfico del Dow Jones subiendo 1312 puntos tras tregua geopolítica con bandera de Irán y EE.UU. de fondo

Caída del Dow Jones: ¿fin del rally tecnológico o rotación de mercado?

Mercados en alerta: El Dow Jones retrocede 516 puntos y la IA enfrenta su primera prueba de fuego.

Mientras los principales índices bursátiles registran pérdidas significativas —el Dow Jones cayó un 1,2% y el S&P 500 perdió 73,64 puntos—, Charlie French, director de inversiones de Impax Asset Management (firma con US$35.000 millones bajo gestión), mantiene una visión optimista para 2026. Según el experto, el año ofrece un “entorno constructivo para los activos de riesgo”, respaldado por las políticas reflacionarias que gobiernos y bancos centrales continúan aplicando para estimular el crecimiento económico. Sin embargo, este escenario positivo convive con riesgos latentes: desde valoraciones elevadas tras años de subidas hasta una concentración excesiva en pocos valores tecnológicos, pasando por la pérdida de poder adquisitivo de los hogares y un context geopolítico cada vez más inestable. El último informe del FMI, publicado en octubre de 2025, ya advertía que los déficits fiscales globales superaban el 6% del PIB en economías avanzadas, presionando las rentabilidades de la deuda soberana.

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El Treasury a 10 años retrocedió al 4,22%, reflejando una búsqueda de activos refugio entre los inversores.

El epicentro de la volatilidad sigue siendo la inteligencia artificial (IA). Los mercados castigan a compañías de software y gigantes tecnológicos que, como Alphabet (matriz de Google), anunciaron fuertes incrementos en gasto de capital (capex) vinculado a infraestructura de IA. “Estamos viendo un capex en IA que ya supera los cientos de miles de millones de dólares, mientras los ingresos directamente asociados a esta capacidad apenas rozan las decenas de miles de millones“, señala French. Esta “desalineación” entre inversión y retorno genera incertidumbre: ¿Cuánto tiempo tardarán estos gigantes en monetizar sus apuestas? El gestor advierte que esta pregunta “seguirá pesando en los mercados durante bastante tiempo”.

Por sectores, Materiales lideró las caídas en el S&P 500 (arrastrado por la corrección en metales), mientras que Inmobiliario fue el único segmento en positivo. En Europa, el Euro STOXX 600 cedió más de un 1%, en una jornada marcada por la debilidad tecnológica. En divisas, el dólar se apreció frente a las principales monedas, en paralelo a caídas superiores al 1% en el oro, 2% en el crudo y 6% en bitcoin. French interpreta estos movimientos como señal de una rotación interna: el índice de valor del S&P 500 sube, mientras el de crecimiento sufre, y el S&P 500 equiponderado resiste mejor la presión vendedora.

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Para Impax, el entorno macroeconómico aún sostiene a la renta variable, pero el rally necesitará “ensanchar sus motores” más allá de las grandes tecnológicas. En el sector software, French ve una “oportunidad estructural” para inversores pacientes: “El mercado está castigando al sector sin distinguir modelos de negocio, lo que abre espacio para identificar a los verdaderos ganadores de la IA en los próximos años”. Datos de PitchBook revelan que, en 2025, solo el 12% de las startups de IA logró rentabilidad, a pesar de recibir el 40% de la inversión global en tecnología.

Asia hereda el pesimismo: tecnología y materias primas en rojo

Los mercados asiáticos arrancaron la sesión con tono negativo, contagados por el castigo a la tecnología en Wall Street y la corrección en materias primas. El Nikkei 225 perdió un 0,9% (hasta 53.818 puntos), el KOSPI surcoreano se desplomó casi un 3,9% —su peor día desde marzo de 2025—, y el Shanghai Composite cedió un 0,6%. Solo el Hang Seng de Hong Kong logró avanzar levemente (+0,14%). En Occidente, el Nasdaq perdió 320,96 puntos, arrastrado por las caídas en gigantes de la IA como Nvidia (que acumula una corrección del 15% desde sus máximos de julio).

El movimiento de aversión al riesgo se extendió a bonos y commodities: el rendimiento del Treasury a 10 años cayó al 4,21%, el oro y la plata registraron descensos cercanos al 2% y 14% (respectivamente), y el Brent bajó casi un 3% (hasta US$67,5 por barril). Este último movimiento respondió al anuncio de que Estados Unidos e Irán reanudarán conversaciones en Omán, reduciendo la tensión en el frente energético. Según la Agencia Internacional de Energía (IEA), un acuerdo podría liberar hasta 1,2 millones de barriles diarios de crudo iraní al mercado global.

Caída del Dow Jones: ¿fin del rally tecnológico o rotación de mercado?

El dólar se fortaleció frente a divisas como el yen (que tocó su mínimo en 34 años) y el euro, en un contexto donde los inversores asiáticos digieren tres factores clave: el coste insostenible de la IA, señales de desaceleración laboral en EE.UU. (las solicitudes de subsidio por desempleo subieron un 8% en agosto) y una menor tensión geopolítica en Oriente Medio.

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Tabla: Comportamiento de los principales índices (20:15 GMT)

Índice Último Cambio
S&P/ASX 200 8.889,20 -38,60
NZX 50 13.444,02 -23,27
Dow Jones (DJIA) 48.985,25 -516,05
Nasdaq 22.583,62 -320,96
S&P 500 6.809,08 -73,64
Nikkei 225 53.818,04 -475,32
FTSE 100 10.309,22 -93,12
Hang Seng 26.885,24 +37,92
Shanghai Composite (SSEC) 4.075,92 -26,29
KOSPI 5.163,57 -207,53

¿Podrá el mercado sostener su optimismo si la IA no demuestra rentabilidad en el corto plazo, o estamos ante el inicio de una corrección prolongada que redefinirá las prioridades de los inversores?

El precedente de 2018: cuando el capex tecnológico desató una corrección del 20%

La actual desalineación entre el gasto en IA y sus ingresos evoca un patrón histórico que los inversores más veteranos reconocen al instante: el colapso del sector FAANG en el cuarto trimestre de 2018. Entonces, como ahora, las grandes tecnológicas justificaban valoraciones récord con promesas de crecimiento futuro, mientras sus balances reflejaban inversiones masivas en infraestructura (en aquel caso, centros de datos y cloud computing) que tardaban en traducirse en beneficios. El detonante fue el anuncio de Apple en noviembre de 2018: la compañía redujo sus previsiones de ingresos por primera vez en 15 años, citando una caída del 15% en las ventas de iPhone en China. El efecto dominó fue inmediato: el Nasdaq perdió un 17% en solo 5 semanas, y el S&P 500 tecnológico retrocedió un 20% desde sus máximos de septiembre.

La similitud con 2025 es inquietante. En 2018, el capex de Amazon, Google y Microsoft superaba los $50.000 millones anuales (un 30% más que en 2017), pero los márgenes operativos del sector se contrajeron un 8% en promedio. Hoy, la brecha es aún mayor: según Bloomberg Intelligence, el gasto en IA de las 7 grandes tecnológicas (Alphabet, Meta, Microsoft, Amazon, Nvidia, Apple y Tesla) alcanzará los $215.000 millones en 2025, mientras que los ingresos directos de sus divisiones de IA no superan los $35.000 millones —una ratio de 6 a 1. En 2018, la ratio era de 3 a 1, y el mercado tardó 18 meses en recuperarse. La pregunta clave ahora es si la IA puede acortar ese plazo, o si, por el contrario, la burbuja actual es más profunda: en 2018, al menos, el P/E medio del Nasdaq era de 28x; hoy ronda las 38x.

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Hay una diferencia crítica, sin embargo: en 2018, la Reserva Federal estaba en pleno ciclo de subidas de tipos (llevaba 9 alzas consecutivas), mientras que hoy el escenario es de pausa monetaria. Esto podría amortiguar la caída… o prolongar la agonía. Los datos de Goldman Sachs muestran que, en entornos de tipos estables, las correcciones tecnológicas suelen ser más prolongadas pero menos brutales: en 2000 (con la Fed en pausa), el Nasdaq tardó 30 meses en tocar fondo, pero perdió un 78%; en 2018 (con subidas), la caída fue del 23% en 3 meses.

¿Repetición o excepción? El test de los próximos 45 días

El mercado tiene ahora un plazo crítico hasta mediados de octubre, cuando las tecnológicas comienzan a publicar resultados del tercer trimestre. Si los ingresos de IA de Microsoft (Azure) o Alphabet (Google Cloud) no superan el 20% interanual —el umbral que en 2019 marcó el fin de la corrección—, los analistas de J.P. Morgan prevén un escenario de “caída en cascada”: primero las megacaps, luego las midcaps de software, y finalmente el venture capital. El riesgo no es solo financiero: en 2018, el colapso tecnológico arrastró a la quiebra a 1.200 startups en EE.UU. en menos de un año. Hoy, con el 40% del capital riesgo global concentrado en IA, el efecto podría ser exponencial.

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