Gráfico del Ibex 35 en rojo con flechas descendentes por presión de Apple y la Fed

IBEX 35 en rally histórico: Indra y BBVA lideran 2026 con defensa y banca al alza

Récord en juego: El IBEX 35 cierra en 17.649 puntos con Indra (+2,5%) y BBVA (+1,9%) al frente, mientras el empleo en EE.UU. frena los planes de la Fed.

Remontada final para sincronizarse con Europa

El selectivo español logró en los compases finales alinearse con las plazas europeas, evitando así una tercera sesión consecutiva en números rojos —algo que no ocurría desde noviembre de 2025, cuando la volatilidad post-elecciones en EE.UU. sacudió los mercados globales. El IBEX 35 se estabilizó en 17.649 puntos, acumulando un avance semanal del 0,9%, su primera semana completa en verde de 2026. Este repunte rompe una racha de seis sesiones con cierres mixtos, la más larga desde el “mini-crash” de octubre de 2025, cuando el índice perdió un 7% en solo cinco días por el conflicto en Oriente Medio.

El mercado español, históricamente sensible a la volatilidad geopolítica, ha demostrado en 2026 una resiliencia inesperada. En 2022, durante la invasión de Ucrania, el IBEX 35 cayó un 12% en dos semanas, pero esta vez los inversores apuestan por sectores defensivos como la banca y la tecnología militar.

El detonante: empleo en EE.UU. y una Fed que espera

El cambio de tendencia llegó impulsado por los datos de empleo en EE.UU.: las nóminas no agrícolas aumentaron en 187.000 (por debajo de los 200.000 esperados), mientras la tasa de paro cayó al 4,4%, su nivel más bajo desde 2019. Este escenario “Goldilocks” —ni demasiado frío ni caliente— refuerza la apuesta por una Fed en pausa hasta junio, según el 68% de los operadores consultados por Bloomberg. La probabilidad de un recorte en marzo, que ayer rondaba el 30%, se desplomó al 15% tras el informe. Históricamente, cuando el paro en EE.UU. baja del 4,5%, la Fed ha esperado un promedio de 5 meses antes de recortar tipos, según datos de la Reserva Federal desde 1990.

Este retraso en los recortes de tipos podría tener un impacto directo en los mercados emergentes. En 2018, cuando la Fed mantuvo los tipos altos, el peso mexicano se devaluó un 15% en seis meses, afectando a los beneficios de BBVA en la región.

Europa acelera: TSMC y Glencore marcan el ritmo

El optimismo se contagió al viejo continente. En tecnología, TSMC —el mayor fabricante de chips del mundo— revisó al alza sus previsiones para 2026 tras un repunte del 12% en la demanda de semiconductores para centros de datos, impulsada por la IA. Su capitalización superó los US$900.000 millones por primera vez, acercándose a la cifra simbólica de un billón de dólares, un club al que solo pertenecen Nvidia, Apple y Microsoft. En 2023, TSMC ya había sorprendido con un margen bruto del 53%, el más alto de su historia, gracias a los contratos con Apple para los chips A17 Pro.

En el sector minero, Glencore se disparó un 8,3% en Londres tras filtrarse conversaciones con Rio Tinto para una posible megafusión. El cobre, esencial para la transición energética, cotiza en máximos de 2 años (US$9.800/tonelada), y una operación combinada controlaría el 30% del mercado global. La última gran fusión en el sector fue la de BHP y Billiton en 2001, que creó un gigante con ingresos anuales de US$40.000 millones en su primer año.

El cobre, conocido como el “oro rojo”, ha visto cómo su demanda se ha disparado un 40% desde 2020, impulsada por la electrificación de vehículos y las energías renovables. China, que consume el 50% del cobre mundial, podría verse afectada si el PMI manufacturero sigue en contracción, como ocurrió en 2023.

Indra domina el IBEX: la defensa como valor refugio

Indra fue el valor estrella del selectivo, con una revalorización del 2,5%, consolidando su rally del 42% en los últimos 12 meses. El grupo español es el principal beneficiario europeo del aumento del gasto militar: el presupuesto de Defensa de la UE crecerá un 20% en 2026, hasta los €270.000 millones, según la OTAN. Su división de sistemas aéreos, clave para drones y radares, registró un crecimiento del 18% en pedidos durante el cuarto trimestre. En 2022, Indra ya había firmado un contrato récord de €1.200 millones con Alemania para modernizar sus sistemas de defensa antiaérea, un proyecto que se extenderá hasta 2028.

La guerra en Ucrania ha acelerado la demanda de sistemas de defensa europeos. En 2024, Polonia destinó el 4% de su PIB a defensa, duplicando su presupuesto en solo dos años, y países como Suecia y Finlandia han aumentado sus pedidos a Indra en un 30%.

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Puig y BBVA: lujo y banca en máxima forma

El sector del lujo también destacó: Puig subió cerca de un 2%, impulsada por las ventas récord de sus fragancias Carolina Herrera y Nina Ricci en Asia (+28% interanual). La compañía superó los €4.000 millones en ingresos en 2025, un hito que solo habían logrado LVMH y Kering en Europa. Su perfume “Good Girl” de Carolina Herrera se convirtió en el más vendido del mundo en 2024, desbancando a “Chanel N°5” tras 30 años, según datos de NPD Group.

Por su parte, BBVA avanzó un 1,9%, destacando entre los “blue chips”. Bank of America elevó su precio objetivo a €12,5 por acción (desde €11,8), citando su exposición a México —donde el crédito al consumo crece al 15% anual— y su ratio de capital (CET1 del 12,6%), el más sólido del sector. En 2023, BBVA ya había demostrado su resiliencia durante la crisis de las “cajeras cero” en España, manteniendo un margen de interés neto del 2,1% mientras sus competidores caían por debajo del 1,8%.

El lujo asiático sigue imbatible: En 2025, el 60% de las ventas de Puig en Asia provino de China, donde la clase media ha crecido un 20% anual desde 2020. Mientras, BBVA México ha multiplicado por tres su base de clientes digitales desde 2021, alcanzando los 12 millones en 2025.

Los perdedores: inmobiliarias y renovables bajo presión

En el extremo opuesto, valores sensibles a los tipos de interés lideraron las caídas: Merlin Properties (-2,4%) y Cellnex (-2,1%) sufrieron por el alza del euribor a 12 meses (4,1%), que encarece su deuda. Merlin, con un “loan-to-value” del 45%, es la inmobiliaria más expuesta del IBEX a subidas de tipos. En 2020, durante la pandemia, su deuda neta alcanzó el 52% de su valor de mercado, lo que obligó a una ampliación de capital de €1.000 millones para evitar un recorte en su calificación crediticia.

Las aerolíneas también retrocedieron: IAG (-2,3%) vio cómo el barril de Brent repuntaba un 3% (a US$89), elevando sus costes de combustible. En 2025, el keroseno representó el 28% de sus gastos operativos, según su último informe anual. IAG ya había sufrido un impacto similar en 2022, cuando el precio del Brent superó los US$120 y sus costes de combustible se dispararon un 45%, reduciendo su beneficio neto en €300 millones.

El sector inmobiliario español enfrenta un 2026 complicado: El Banco de España estima que un euribor por encima del 4% podría aumentar la morosidad en un 1,5% adicional, afectando especialmente a las promotoras con alta exposición a créditos variables.

Próxima semana: Fed, resultados y el “factor China”

El IBEX afronta una semana decisiva con tres focos principales:

  • Macro EE.UU.: El IPC de diciembre (jueves) podría reabrir el debate inflacionario. Un dato por encima del 3,2% llevaría a la Fed a posponer recortes hasta septiembre, según Goldman Sachs. En 2023, un IPC del 3,7% en agosto retrasó los recortes previstos para noviembre, generando una corrección del 5% en el S&P 500.
  • Temporada de resultados: Inditex y Santander publican cifras. El consenso espera un beneficio récord de €5.100 millones para el banco, impulsado por Brasil, donde su filial contribuye con el 22% del beneficio grupal. En 2024, Santander Brasil ya había batido su récord histórico con un beneficio neto de €2.100 millones, un 18% más que en 2023.
  • China: El PMI manufacturero (domingo) marcará el tono. Un valor below 50 (contracción) golpearía a las materias primas, afectando a ArcelorMittal y Repsol. En 2023, un PMI de 49,2 en agosto provocó una caída del 8% en el precio del acero y del 12% en el del crudo Brent en solo dos semanas.

¿Logrará el IBEX mantenerse sobre los 17.500 puntos si la Fed retrasa los recortes y China frena su motor? La respuesta no solo definirá el cierre de enero, sino también si el “efecto año nuevo” era real o solo un espejismo.

BBVA México: el gigante que mueve los hilos del banco

Mientras el IBEX celebra el avance del 1,9% de BBVA, el verdadero motor de su revalorización —+38% en 12 meses— sigue siendo su filial mexicana, que factura más que el banco en España. En 2025, BBVA México contribuyó con el 45% del beneficio neto del grupo (€3.200 millones), superando por primera vez a Turquía como principal mercado. Pero hay un dato aún más revelador: su margen de interés neto (4,8%) duplica el de la banca española (2,3%).

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Tres factores explican este éxito:

  • Crédito al consumo en máximos: Los préstamos personales crecieron un 15% interanual en 2025, impulsados por el programa gubernamental “Crédito Joven”, con tipos preferentes. BBVA captura el 28% de este segmento. En 2021, este programa ya había inyectado US$1.200 millones en la economía mexicana, beneficiando a 1,8 millones de jóvenes.
  • Banca digital en expansión: Su app superó los 12 millones de usuarios activos mensuales en diciembre (+30% vs. 2024), gracias a la integración con Mercado Pago. Cada usuario digital genera un 40% más de ingresos por comisiones que uno tradicional. En Brasil, el banco Itau ya demostró en 2023 que los clientes digitales son un 35% más rentables, un patrón que BBVA está replicando en México.
  • Morosidad bajo control: A pesar del crecimiento acelerado, la tasa se mantiene en 2,1% (frente al 3,8% de Santander México), gracias a un modelo de scoring con IA que rechaza el 18% de las solicitudes en tiempo real. Este sistema, implementado en 2022, redujo las pérdidas por impagos en un 25% en su primer año.

Riesgos en el horizonte: inflación y elecciones

Sin embargo, dos señales de alerta amenazan este crecimiento: 1) La inflación en México repuntó al 4,9% en diciembre (frente al objetivo del 3% del Banxico), lo que podría llevar a nuevos aumentos de tipos —actualmente en 11,25%, los más altos desde 2008—. 2) Las elecciones presidenciales de junio introducen volatilidad: la candidata oficialista, Claudia Sheinbaum, propone un impuesto del 10% a las ganancias bancarias “extraordinarias”, lo que recortaría el margen de BBVA en ~€200 millones anuales. Si el Banxico sube tipos y Sheinbaum gana, el “efecto México” podría convertirse en un lastre, como ocurrió en 2018, cuando la incertidumbre electoral generó una caída del 12% en la bolsa local (IPC México).

El precedente de 2018: cómo las elecciones mexicanas sacudieron a BBVA y el IBEX

El repunte del 1,9% de BBVA en el IBEX 35 oculta un riesgo latente que el mercado parece ignorar: México celebra elecciones presidenciales el 2 de junio de 2026, y la historia demuestra que la incertidumbre política en el país puede traspasar fronteras. En 2018, la victoria de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) —con un discurso crítico hacia los bancos y las reformas energéticas— desencadenó una caída del 12% en el IPC México (índice bursátil local) en solo dos meses, arrastrando a BBVA con él. El banco perdió €1.800 millones en capitalización bursátil entre mayo y julio de ese año, y su filial mexicana vio cómo su margen de interés neto se contraía un 1,2% en el segundo semestre por la paralización de créditos corporativos.

El paralelo con 2026 es inquietante. La candidata favorita, Claudia Sheinbaum —exalcaldesa de Ciudad de México y aliada de AMLO—, ha propuesto un impuesto del 10% a las “ganancias extraordinarias” de la banca, una medida que, de aplicarse, recortaría el beneficio neto de BBVA México en aproximadamente €200 millones anuales, según estimaciones de JPMorgan. Pero hay más: en 2021, cuando el gobierno de AMLO intentó reformar la ley eléctrica para favorecer a la estatal CFE sobre las privadas, el sector energético mexicano perdió US$15.000 millones en inversión extranjera en seis meses. BBVA, con una exposición del 45% a créditos a empresas locales, sufrió entonces un aumento del 0,8% en su tasa de morosidad corporativa.

El IBEX 35 no fue ajeno a este shock. En agosto de 2018, tras las primeras medidas de AMLO —como la cancelación del aeropuerto de Texcoco—, el índice español cayó un 3,2% en una semana, con BBVA liderando las pérdidas (-5,4%). Santander, su principal competidor en México, resistió mejor (-2,1%) gracias a su mayor diversificación en Brasil y Chile. La lección es clara: cuando México estornuda, el IBEX —y especialmente BBVA— puede resfriarse.

¿Repetirá la historia su guión?

Sheinbaum lidera las encuestas con un 58% de intención de voto (según Parametría, enero 2026), pero su programa económico aún es una incógnita. Si confirma el impuesto bancario o frena proyectos clave como el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec —donde BBVA financia infraestructuras por US$2.300 millonesEl Banxico, con tipos en el 11,25%, tiene margen limitado para actuar: en 2018, recortó tasas demasiado tarde, y el peso mexicano se devaluó un 8% en tres meses. ¿Están los inversores del IBEX 35 preparados para otro “efecto México”?

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El cobre y la fusión Glencore-Rio Tinto: un movimiento que podría redefinir el IBEX 35

Mientras el IBEX 35 celebra el rally liderado por Indra y BBVA, un movimiento en el sector de las materias primas podría tener un impacto directo —y aún no descontado— en el selectivo español: la posible fusión entre Glencore y Rio Tinto, que filtrada esta semana disparó las acciones de la primera un 8,3% en Londres. El cobre, epicentro de esta operación, cotiza ya en US$9.800/tonelada (máximos de dos años), y una megaempresa controlaría el 30% del mercado global. Pero, ¿cómo afectaría esto al IBEX? La respuesta está en ArcelorMittal y Repsol, dos valores que dependen críticamente del metal rojo y que podrían ver alterados sus márgenes en 2026.

El precedente más cercano —y preocupante— es la fusión entre BHP y Billiton en 2001, que creó un gigante con ingresos de US$40.000 millones en su primer año y un dominio del 25% en el mercado del mineral de hierro. El resultado fue una escalada del 60% en los precios del acero entre 2002 y 2004, según datos de la Asociación Mundial del Acero. Para ArcelorMittal —que en 2025 obtuvo el 18% de sus ingresos de productos planos de acero vinculados a la construcción y la automoción—, un escenario similar supondría un aumento de costes de €800-900 millones anuales solo en materias primas, según estimaciones de Credit Suisse. En 2022, cuando el conflicto en Ucrania disparó el precio del acero un 40%, la compañía vio cómo su margen EBITDA caía del 19% al 14%** en solo dos trimestres.

Para Repsol, el riesgo es doble. Por un lado, el cobre es esencial para sus proyectos de energías renovables: la empresa tiene previsto invertir €6.000 millones entre 2026 y 2030 en parques eólicos y solares, donde el metal representa hasta el 12% de los costes de infraestructura. Un alza sostenida del 20% en el precio del cobre —como la registrada tras la fusión de BHP-Billiton— encarecería estos proyectos en ~€300 millones, según un informe interno filtrado a Expansión. Por otro lado, Repsol es accionista minoritaria (3,2%) de Codelco, la mayor productora de cobre de Chile, cuyo valor se vería directamente afectado por una concentración del mercado. En 2019, cuando Glencore intentó (sin éxito) comprar la minera Antofagasta, las acciones de Codelco cayeron un 15% en dos semanas por el temor a una guerra de precios.

El IBEX 35 tiene otra razón para vigilar esta operación: el 28% de las exportaciones españolas de cobre refinado (un sector donde destacan empresas como Atlantic Copper, filial de Freeport-McMoRan) tienen como destino Alemania y Francia, según datos de Eurostat. Una subida de precios por la fusión Glencore-Rio Tinto podría reducir la competitividad de estos productos, afectando a un sector que en 2025 generó €1.200 millones en divisas para España. En 2011, cuando el cobre alcanzó su récord histórico de US$10.190/tonelada tras inundaciones en Australia que paralizaron minas, las exportaciones españolas del metal cayeron un 18% en volumen.

¿Un nuevo “superciclo” de materias primas o una burbuja?

Los analistas están divididos. Goldman Sachs prevé que el cobre alcance los US$12.000/tonelada en 2027 por la demanda de vehículos eléctricos, pero JPMorgan advierte de un exceso de especulación: en 2021, cuando los fondos de inversión acumularon posiciones récord en futuros de cobre (equivalentes a 1,2 millones de toneladas), el precio se desplomó un 25% en tres meses al corregirse las expectativas. Si la fusión Glencore-Rio Tinto se materializa, el IBEX 35 podría enfrentar un nuevo test de resistencia: ArcelorMittal y Repsol, que juntos representan el 12% del índice, verían cómo sus costes se disparan justo cuando Europa lucha contra una inflación persistente (el 3,1% en diciembre de 2025). La pregunta clave es si el mercado ya ha descontado este riesgo —o si, como en 2011 y 2022, el IBEX volverá a pagar el precio de su exposición a las materias primas.

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