Gráfico del Ibex 35 en rojo con petróleo a 110 dólares y bonos en 4,69% marcando resistencia técnica

El Ibex se desploma: la factura millonaria de la IA que frenó a los mercados

Freno brusco: El Ibex 35 registra su peor caída desde noviembre de 2025, arrastrado por el giro global contra la inteligencia artificial y los costes récords de Amazon.

Un mercado en modo “pánico selectivo”

La sesión de este viernes confirma el viraje defensivo que ya se adivinaba: el selectivo español abrió en rojo y profundizó la caída más abrupta desde hace tres meses, con un comportamiento típico de “aversión al riesgo acelerada”. Los inversores liquidan activos volátiles, huyen de sectores cíclicos y buscan refugio en valores defensivos y petróleo, pero sin caer (aún) en el pánico indiscriminado. El patrón recuerda a la corrección de octubre de 2022, cuando el Ibex perdió un 7,4% en dos semanas por el miedo a una recesión global.

Índice IBEX 35

El Eurofirst 300 cedía un 0,25%, mientras los principales índices europeos replicaban el patrón: caídas moderadas pero generalizadas. En el Ibex, los blue chips no financieros reflejaban esa dualidad. Telefónica retrocedía un 0,4% (acumulando un -12% en lo que va de año), Inditex caía un 1,1% —su peor sesión desde el escándalo de proveedores en Turquía—, Iberdrola resistía con un mínimo descenso del 0,03%, y Cellnex perdía un 0,9%. Solo Repsol avanzaba un 0,8%, impulsada por el barril de Brent, que superaba los US$85 por primera vez en 2026.

El Ibex se desploma: la factura millonaria de la IA que frenó a los mercados
Telefonica SA

La corrección no es una liquidación masiva, pero sí un ajuste quirúrgico: los activos que más subieron en 2025 —como los semiconductores, con un alza del 13% solo en enero— son los primeros en sufrir tomas de beneficios. “Es un movimiento saludable tras un rally excesivo”, advierte María López, estratega de Capital Markets. El problema es que, esta vez, el detonante no es técnico, sino estructural: el coste insostenible de la IA.

La cuenta de la IA que nadie quería pagar

El relato de la inteligencia artificial sigue intacto, pero su factura acaba de explotar en cara a los inversores. Hasta ahora, el mercado toleraba cifras estratosféricas de capex con tal de mantener el sueño del crecimiento ilimitado. Esa era terminó el jueves, cuando Amazon anunció una inversión récord de 200.000 millones de dólares para 2026 —un 37% más que las estimaciones de los analistas—. La pregunta ya no es si la IA transformará la economía, sino cuándo —y si— esos gastos descomunales tendrán retorno.

El efecto dominó es inmediato: si Amazon, con su musculatura financiera, genera dudas, ¿qué pasará con empresas menores? Los inversores empiezan a temer que las herramientas de IA canibalicen los márgenes del software tradicional, obligando a las compañías a gastar más solo para no quedarse atrás. “Estamos ante un dilema clásico: invertir en IA para no morir, pero arriesgándote a morir en el intento”, resume Javier Ruiz, analista de TechInsights. El Ibex, aunque menos expuesto a tecnología que el Nasdaq, sufre el contagio por correlación: una corrección en EE.UU. arrastra automáticamente a los sectores cíclicos europeos.

El precedentes es claro: en 2000, la burbuja dot-com estalló cuando los inversores cuestionaron los burn rates de las empresas tecnológicas. Hoy, la magnitud de los números es distinta —200.000 millones de Amazon equivalen al PIB de Portugal—, pero el patrón psicológico es idéntico. La diferencia es que, esta vez, la IA no es un sector: es un costo transversal que afectará desde la banca hasta la energía.

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Amazon hunde al Nasdaq y contagia a Europa

El castigo a Amazon ha sido el símbolo de este cambio de era. Tras presentar resultados, sus acciones se desplomaron más de un 10% en horas, rozando pérdidas del 15% en algunos momentos. No es una corrección cualquiera: es la mayor caída intradiaria desde julio de 2022, cuando la empresa anunció su primera pérdida trimestral en siete años. El efecto arrastre ha sido devastador: el Nasdaq cayó a niveles de noviembre, y los índices europeos —desde el DAX alemán hasta el CAC 40 francés— replicaron la tendencia.

Para Europa, el problema no es solo la correlación, sino la dependencia energética y tecnológica. El Viejo Continente importa el 60% de sus semiconductores de Asia y EE.UU., y un frenazo en la demanda de IA podría golpear a empresas como ASML (Holanda) o Infineon (Alemania), clave para el Ibex. “Si la euforia por la IA se enfría, Europa sufrirá el doble: menos inversión extranjera y una corrección en sus exportaciones tecnológicas”, advierte Klaus Weber, economista del Instituto Kiel.

El Ibex, con su alta exposición a sectores cíclicos como automoción (ArcelorMittal cayó un 1,3%) y construcción (ACS perdió un 0,6%), es especialmente vulnerable. La corrección actual no es solo técnica —por sobrecompra—, sino fundamental: el mercado está recalculando el coste del capital en un escenario de tipos aún altos y beneficios inciertos.

Sabadell: el banco que pagó el precio de los tipos

Mientras la tecnología sacudía los mercados, en España el protagonista era Banco Sabadell. La entidad presentó un beneficio neto del cuarto trimestre un 27% inferior al esperado, lastrado por unos ingresos por préstamos más débiles en un contexto de tipos que ya han tocado techo. El margen de intermediación —el core del negocio bancario— se resintió, eclipsando incluso el anuncio de una recompra de acciones por 800 millones de euros y un plan de retorno al accionista de 6.450 millones hasta 2027.

El mercado reaccionó con escepticismo: “¿De qué sirve devolver capital si el negocio subyacente se debilita?”, cuestiona Laura Martínez, analista de AlphaValue. El problema no es la recompra en sí, sino el timing: Sabadell anuncia este plan justo cuando el Banco Central Europeo (BCE) signaliza recortes de tipos para mediados de 2026. Si los tipos bajan más rápido de lo previsto, los márgenes de interés —que representan el 70% de los ingresos de la banca española— sufrirán una presión adicional.

El histórico es revelador: en el último ciclo de bajadas de tipos (2019-2021), el ROE (rentabilidad sobre recursos propios) del sector bancario español cayó de media un 2,3 puntos porcentuales. Hoy, con unos márgenes ya ajustados tras la crisis del COVID, el espacio para maniobrar es menor. Sabadell, que en 2023 logró un ROE del 8,9%, podría ver esa cifra reducida al 7% en 2026 si los tipos caen al 2,5%, según estimaciones de Kepler Cheuvreux.

La banca española en la cuerda floja

El caso de Sabadell no es aislado: el sector bancario del Ibex cerró en rojo, con Santander (-0,8%), BBVA (-0,2%), CaixaBank (-0,7%), Bankinter (-1%) y Unicaja (-0,5%) reflejando el mismo temor. El Informe de Estabilidad Financiera del Banco de España, publicado esta semana, ya advertía: aunque la rentabilidad ha mejorado, el crecimiento del margen de intereses se está frenando, y el entorno de tipos es “menos favorable” para sostener beneficios.

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La paradoja es cruel: hace un año, los bancos celebraban que los tipos al 4% les permitieran ganar 12.000 millones extra en 2023. Hoy, el debate es cómo defender esos márgenes cuando el BCE empiece a recortar. Las opciones sobre la mesa —subir comisiones, recortar costes o expandirse en Latinoamérica— tienen límites. “El margen de maniobra es estrecho: si aprietas demasiado las comisiones, pierdes clientes; si recortas costes, afectas al servicio”, explica Carlos Sánchez, de Scope Ratings.

El contraste con 2022 es abismal. Entonces, el Euribor a 12 meses escalaba hasta el 3,5%, y los bancos españoles batían récords de beneficios. Ahora, con el Euribor en 3,8% pero con perspectivas de bajada, el escenario es distinto. “Estamos pasando de un boom de márgenes a una guerra por la cuota de mercado”, resume Sánchez. La pregunta clave es: ¿Puede la banca española mantener su ROE por encima del 8% en 2026? Los números, hoy, dicen que no.

La advertencia laboral que la Fed no puede ignorar

Como si el shock tecnológico no bastara, el mercado recibió otro mazazo: el informe de Challenger, Gray & Christmas reveló que los despidos en EE.UU. se dispararon a 108.435 en enero, un 118% más que en el mismo mes de 2025 y la cifra más alta para un enero en 17 años. El dato es especialmente preocupante porque llega en un momento clave: la Reserva Federal debe decidir en marzo si recorta tipos, pero lo hará sin su termómetro habitual —el informe oficial de empleo—, retrasado por el cierre parcial de la Administración.

Para el Ibex, este escenario es una trampa de doble filo:

  • Si la Fed recorta tipos pronto: la renta fija gana atractivo, pero los márgenes bancarios se resienten.
  • Si la Fed espera: el riesgo de recesión en EE.UU. aumenta, golpeando a las exportaciones españolas (el 18% del PIB depende de las ventas al exterior).

El histórico no invita al optimismo: en 2008, un repunte similar en despidos precedió por tres meses a la Gran Recesión. Hoy, aunque el contexto es distinto, el mercado reacciona con ventas preventivas. “No es que el empleo se esté destruyendo, pero el ritmo de creación se está frenando”, matiza Eduardo Torres, economista de BBVA Research. Para el Ibex, muy expuesto a multinacionales como Inditex (que genera el 45% de sus ventas fuera de Europa), cualquier señal de debilidad en EE.UU. se traduce en primas de riesgo más altas y valoraciones más bajas.

¿Y si la Fed se equivoca? El precedente de 1994 es aleccionador: entonces, la Reserva Federal subió tipos demasiado tarde y tuvo que revertir la política monetaria en menos de un año, desencadenando una corrección del 12% en el S&P 500. Hoy, con una deuda global récord (US$315 billones, según el IIF), el margen de error es aún menor.

¿Estamos ante el fin del ciclo alcista o solo un ajuste necesario? La respuesta llegará en las próximas semanas, pero una cosa es clara: el mercado ya no cree en la IA a cualquier precio.

El precedente de Nvidia en 2024: cuando el capex de la IA asfixió a los mercados

La reacción del mercado ante los 200.000 millones de dólares de Amazon no es nueva: en marzo de 2024, Nvidia desencadenó una corrección similar cuando anunció un gasto récord de 50.000 millones en infraestructura de IA para ese año. Las acciones de la compañía cayeron un 14% en dos sesiones, arrastrando al Nasdaq a su peor semana desde 2022 y provocando pérdidas de 1,2 billones de dólares en valoración bursátil global. El paralelo con la situación actual es inquietante: entonces, como ahora, los inversores cuestionaron si el retorno justificaba el desembolso.

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El caso de Nvidia reveló un patrón que hoy se repite ampliado: los costes de la IA no son lineales, sino exponenciales. En 2024, el 68% del gasto en capex de Nvidia se destinó a centros de datos y chips, pero su margen bruto se contrajo un 3,2% en el trimestre siguiente, según datos de S&P Global. La lección aprendida —que el mercado parece haber olvidado— es que la IA devora capital antes de generar beneficios. Hoy, Amazon multiplica por cuatro la apuesta de Nvidia, pero con un agravante: su deuda neta ya supera los 100.000 millones de dólares (un 20% más que en 2024), lo que limita su capacidad para absorber pérdidas.

El contagio a Europa en 2024 fue inmediato: el Stoxx Europe 600 perdió un 4,3% en una semana, con sectores como semiconductores (ASML cayó un 9%) y telecomunicaciones (Ericsson, un 7%) liderando las caídas. Hoy, el Ibex enfrenta un riesgo adicional: España es el quinto país de la UE en adopción de IA empresarial (según el Informe DESI 2025), pero su dependencia de proveedores externos (el 85% de los servicios de IA los contrata con empresas estadounidenses) lo hace vulnerable a un frenazo en la inversión global. Si Amazon reduce su gasto, empresas como Telefónica —que destina el 12% de su presupuesto de innovación a IA— podrían verse obligadas a recortar proyectos.

Indicador Nvidia (2024) Amazon (2026) Impacto en Europa
Inversión en IA anunciada 50.000 millones USD 200.000 millones USD Caída del 4,3% en Stoxx 600 (2024) vs. -2,1% actual
Caída bursátil post-anuncio -14% (2 sesiones) -10% (1 sesión, con riesgo de ampliarse) ASML: -9% (2024) vs. -1,2% (hoy, por ahora)
Deuda neta / EBITDA 1,8x 3,1x Bancos europeos (Ibex) con ratio de cobertura del 120% frente a posibles impagos

¿Repetirá el Ibex el error de 2024: subestimar el burn rate de la IA?

En 2024, los inversores europeos sobreestimaron la resiliencia de sus empresas tecnológicas. Siemens y SAP cayeron un 6% y 8% respectivamente tras el shock de Nvidia, pues el mercado asumió que su exposición a la IA era «limitada». La realidad fue distinta: ambos redujeron sus previsiones de crecimiento un 1,5% en el segundo trimestre. Hoy, el Ibex tiene un 22% de su capitalización en sectores (energía, banca, telecomunicaciones) que, aunque no son tech puras, dependen de proveedores de IA. Si Amazon recorta su gasto, el efecto dominó podría ser más rápido que en 2024: entonces, la corrección tardó tres meses en llegar a Europa; ahora, con los mercados más interconectados, podría ocurrir en semanas. La pregunta clave no es si el Ibex resistirá, sino cuánto tiempo tardará en transmitir el dolor a la economía real.

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