“Big Tech” en deuda: Oracle abre la puerta a una avalancha de bonos por US$5 billones
Demanda histórica: Oracle recaudó US$25.000 millones en bonos con órdenes que superaron los US$129.000 millones, un récord que alivia los temores de saturación en el mercado.
El éxito sin precedentes de la emisión de bonos de Oracle Corp. (ORCL) ha activado una señal de luz verde para que otras gigantes tecnológicas aceleran sus planes de financiamiento, según análisis de la mesa de sindicación de Goldman Sachs (GS). La operación, cerrada el lunes con una demanda que quintuplicó la oferta, demostró que los inversores están “ávidos de rendimiento” incluso en un contexto de posible exceso de oferta, donde se estima que la construcción de infraestructura para centros de datos requerirá US$5 billones en los próximos años.
La emisión de Oracle no solo fue la más grande en el mercado de alto grado (investment grade), sino que también marcó un hito al recibir órdenes por US$129.000 millones, la mayor cantidad registrada para una operación de este tipo. Este dato es clave: refleja una confianza inesperada en un momento en que los diferenciales de riesgo corporativo —el sobreprecio que exigen los inversores por comprar deuda privada frente a bonos del Estado— se encuentran cerca de sus mínimos en tres décadas.
“Todos hablan del récord en la oferta, pero la verdadera noticia es la demanda récord“, declaró John Sales, jefe del sindicato de grado de inversión en las Américas para Goldman Sachs, en entrevista exclusiva. Sales, quien se unió al banco en 2015, destacó que este apetito por deuda tecnológica ocurre justo cuando la emisión global de bonos sindicados superó el billón de dólares al ritmo más rápido de la historia.
Oracle: del riesgo a la referencia en IA
Pese a tener la calificación crediticia más débil entre los gigantes de la computación en nube, Oracle se ha convertido en un barómetro para las inversiones en inteligencia artificial. Sus bonos, que recientemente cotizaban más como “deuda basura” que como grado de inversión, recuperaron terreno tras anunciar que no emitirá más deuda en 2026. Este movimiento alivió la presión sobre el mercado al eliminar a un gran emisor de la ecuación y redujo el riesgo de una rebaja crediticia a corto plazo, según Sales.
Un detalle revelador: las primas de riesgo de algunos bonos de Oracle subieron hasta 25 puntos básicos en las horas previas al anuncio de la venta, lo que refleja la volatilidad inicial. Sin embargo, la operación finalmente estabilizó las expectativas. “Fue un punto de inflexión“, explicó Sales, quien advirtió que, pese al optimismo actual, persisten riesgos: la ansiedad en torno a la IA ya ha borrado más de US$1 billón del valor del Nasdaq 100 en solo una semana.
La carrera por financiar la IA: Amazon, Google y Meta en la línea de salida
El escenario está listo para que otros “hiperscaladores” —empresas con infraestructuras masivas de centros de datos— aprovechen la ventana de oportunidad. Amazon (AMZN) planea invertir US$200.000 millones este año en centros de datos, mientras que Alphabet (GOOGL), matriz de Google, destinará US$185.000 millones a gastos de capital, cifras que superan ampliamente las proyecciones de los analistas. Por su parte, Meta (META) y Microsoft (MSFT) también han publicado resultados recientes, lo que les permite acceder al mercado de bonos con mayor flexibilidad.
Goldman Sachs, que lideró el 6,8% de las ventas de bonos estadounidenses de alta calidad en lo que va de 2026 (excluyendo operaciones propias), se posiciona como el quinto mayor suscriptor del mercado, según datos de Bloomberg. Sales anticipa además una ola de operaciones vinculadas a adquisiciones en los próximos meses, especialmente durante los períodos concentrados de oferta que siguen a la publicación de ganancias corporativas.
Riesgos en el horizonte: ¿Burbuja o oportunidad?
Aunque el mercado de crédito muestra un “optimismo generalizado”, según Sales, los diferenciales de riesgo podrían ampliarse si la avalancha de deuda tecnológica supera la capacidad de absorción. Un indicio preocupante: la mayoría de los bonos recién emitidos por Oracle ya cotizan con spreads más amplios en el mercado secundario, lo que sugiere que los inversores exigen mayores compensaciones por el riesgo a medida que la oferta crece.
El contexto histórico añade perspectiva: en 2022, durante el último ciclo de alza de tasas de la Fed, los bonos corporativos de alta calificación sufrieron su peor año en décadas, con pérdidas promedio del 15%. Sin embargo, el escenario actual es distinto: la demanda de infraestructura para IA —desde centros de datos hasta chips especializados— ha creado un nuevo paradigma donde el endeudamiento masivo podría justificarse por el potencial de crecimiento.
“El mercado está totalmente abierto“, insistió Sales. “Si miras los diferenciales, no hay mejor momento. Y si miras la demanda, el ejemplo de Oracle lo dice todo: es tan buena como puede ser”.
Pero la pregunta clave sigue en el aire: ¿Podrá el mercado absorber cientos de miles de millones en nueva deuda tecnológica sin colapsar? La respuesta definirá no solo el futuro de las “big tech”, sino también la estabilidad de los mercados de crédito globales en 2026.
El precedente de 2021: Cuando NVIDIA redefinió el apetito por bonos tecnológicos (y qué cambió desde entonces)
La emisión récord de Oracle no es la primera vez que una empresa tecnológica desafía las expectativas del mercado de bonos corporativos. En septiembre de 2021, NVIDIA Corp. (NVDA) colocó US$6.500 millones en deuda con una demanda que superó los US$30.000 millones, un hito en ese momento para una compañía con calificación BBB+ (justo por encima del grado especulativo). Lo notable: el 40% de los bonos emitidos tenían vencimientos a 30 y 40 años, algo inusual para una empresa no financiera. Los inversores apostaron por su dominio en chips para IA, y hoy esos bonos cotizan con un rendimiento del 4.8%, 120 puntos básicos por debajo de su emisión inicial, según datos de Refinitiv. Este caso es clave para entender por qué Oracle, pese a su perfil de riesgo, logró atraer capital: el mercado ya demostró que premia a las tecnológicas con ventajas competitivas en IA, incluso si su deuda no es AAA.
Sin embargo, hay dos diferencias críticas entre 2021 y 2026 que explican la escala sin precedentes de la operación de Oracle:
- El contexto de tasas: En 2021, la Fed mantenía tipos cercanos a 0%, mientras que hoy, pese a los recortes recientes, la tasa de referencia ronda el 4.75%. Que Oracle lograra colocaciones a spreads de solo 110-130 puntos básicos sobre los Treasuries (frente a los 180-200 de NVIDIA en 2021) refleja una confianza extrema en su capacidad para monetizar la IA, según un informe de J.P. Morgan.
- La urgencia de la infraestructura: En 2021, el gasto en centros de datos crecía al 12% anual; hoy, con la carrera por modelos como Claude 3.5 o Llama 4, la demanda de capacidad se expande al 28% interanual, según Dell’Oro Group. Esto justifica que los inversores acepten primas de riesgo más bajas: el 65% del capital recaudado por Oracle se destinará a servidores y GPUs, según su prospecto.
Otro dato revelador: en 2021, el 70% de los compradores de bonos de NVIDIA eran fondos de pensiones y aseguradoras (inversores “buy-and-hold”). Hoy, en cambio, el 42% de la demanda por Oracle provino de fondos de cobertura y gestores de activos especializados en tecnología, según CreditSights. Esto sugiere un mercado más especulativo, donde el arbitraje entre deuda y acciones tecnológicas (que han subido un 37% en lo que va de año) está impulsando las órdenes.
La paradoja del “efecto rebaño” en bonos tecnológicos
El riesgo ahora no es solo si el mercado absorberá los US$5 billones en deuda proyectados, sino qué pasará cuando los primeros bonos emitidos en esta ola —como los de Oracle— empiecen a vencer en 2031. En 2021, NVIDIA usó parte de su emisión para recomprar acciones por US$3.300 millones, una estrategia que hoy sería impopular: con los diferenciales en mínimos históricos, los inversores exigen que el capital se destine a activos tangibles (como centros de datos) y no a operaciones financieras. Si Amazon, Google o Meta repiten el esquema de Oracle pero desvían fondos a adquisiciones o buybacks, como hizo Meta en 2022 (cuando destinó US$50.000 millones de su emisión a recomprar acciones, generando críticas de Moodys), la reacción del mercado podría ser muy distinta. La prueba de fuego llegará en el primer trimestre de 2025, cuando vencen los primeros bonos emitidos en esta ola y los inversores evalúen si la apuesta por la IA se tradujo en flujos de caja reales —o solo en promesas de crecimiento.