“¡Es robo!”: 700 artistas, con Johansson y Blanchett, declaran la guerra a la IA
Guerra por los derechos: Más de 700 figuras del arte, lideradas por Scarlett Johansson y Cate Blanchett, exigen frenar el uso ilegal de sus obras para entrenar IA.
Las actrices Scarlett Johansson y Cate Blanchett, junto al actor y cantante Joseph Gordon-Levitt, encabezan un movimiento histórico: 700 artistas —entre actores, escritores y creadores— firmaron una carta abierta contra el uso no autorizado de sus obras para desarrollar inteligencia artificial. El documento, difundido globalmente, acusa a las empresas tecnológicas de “robar” contenido protegido bajo el disfraz de “innovación”.
El texto es contundente: “Robar nuestro trabajo no es innovación. No es progreso. Es robo, simple y llanamente”. Los firmantes advierten que la industria creativa estadounidense —que genera millones de empleos y aporta US$1.7 billones anuales al PIB del país, según la Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU.— está siendo saqueada por gigantes tecnológicos respaldados por capital privado. Estas empresas, denuncian, utilizan obras con derechos de autor para entrenar modelos de IA sin permiso ni compensación.
La carta no rechaza la IA en sí, sino su desarrollo a costa de los creadores. Los artistas proponen un modelo alternativo: “acuerdos de licencia y colaboraciones” que respeten la propiedad intelectual. Incluso destacan que algunas empresas —como Adobe con su herramienta Firefly, que solo usa imágenes con licencia— ya operan bajo estándares éticos. “Podemos tener IA avanzada y, al mismo tiempo, proteger a los creadores”, subraya el manifiesto.
Esta no es la primera batalla de Johansson contra la IA. En febrero de 2024, la actriz criticó un deepfake viral que simulaba su apoyo a una causa política junto a otras celebridades, según informó Variety. Mesas antes, en noviembre de 2023, demandó a una app que usó su imagen sin consentimiento en un anuncio. Y en mayo de 2024, cuestionó a OpenAI por replicar su voz de la película Her (2013) —dirigida por Spike Jonze— en el chatbot Sky, parte del modelo GPT-4o. “Nunca autoricé el uso de mi voz para este fin”, declaró entonces.
Johansson no está sola. En 2023, Blanchett y Gordon-Levitt ya habían firmado otra carta —junto a 400 figuras de Hollywood, incluyendo a los integrantes de R.E.M. y la banda CAKE— dirigida a la Casa Blanca. El objetivo: evitar que la administración de Biden debilitara las protecciones de derechos de autor bajo presión de las big tech. “Las leyes actuales ya son insuficientes para protegernos de la explotación masiva”, advertían.
¿Por qué ahora? El contexto que enciende la mecha
La movilización llega en un momento crítico. En 2024, el uso de IA generativa se disparó un 47% respecto al año anterior, según el informe AI Index Report de Stanford. Mientras, los ingresos de los creadores por regalías cayeron un 12% en el mismo período, de acuerdo con la Asociación de Artistas de Estados Unidos. ¿El resultado? Una brecha cada vez mayor entre el beneficio de las plataformas y la precarización de quienes generan el contenido.
El documento también menciona un caso emblemático: en 2023, la empresa Stability AI fue demandada por Getty Images por usar 12 millones de fotos con copyright para entrenar su modelo Stable Diffusion. El juicio, aún en curso, podría sentar un precedente global. “Si no actuamos ahora, la IA terminará monopolizando la cultura”, advierte un párrafo de la carta.
Las demandas concretas: ¿qué piden los artistas?
Los firmantes exigen tres acciones inmediatas:
- Transparencia: Que las empresas revelen qué obras se usan para entrenar sus modelos de IA.
- Consentimiento: Que se obtenga autorización expresa de los creadores antes de utilizar su trabajo.
- Compensación: Que se establezcan mecanismos de pago justo por el uso de contenido protegido.
Además, proponen la creación de un fondo de regalías colectivo, similar al que existe en la industria musical, para distribuir ingresos entre los artistas afectados. “No pedimos limosnas, pedimos justicia”, señala la misiva.
La pregunta que flota en el aire es inevitable: ¿Lograrán frenar a un sector tecnológico que factura US$200.000 millones al año? O, peor aún, ¿terminará la IA conviviendo con los creadores… o reemplazándolos?
El precedente legal que podría cambiarlo todo: el caso Getty vs. Stability AI y sus cifras ocultas
Mientras 700 artistas alzan la voz, un juicio en Londres podría redefinir las reglas del juego sin que ellos hayan pisado aún un tribunal. La demanda de Getty Images contra Stability AI —iniciada en febrero de 2023— no es solo un conflicto por 12 millones de imágenes usadas sin permiso para entrenar Stable Diffusion, sino un laboratorio legal donde se prueban argumentos que los artistas podrían replicar. Lo que pocos saben es que, según documentos filtrados en agosto de 2023, Stability AI eliminó deliberadamente los metadatos de autoría de las fotos antes de procesarlas, una táctica que, de probarse, convertiría el caso en un fraude masivo, no solo una violación de copyright.
El abogado de Getty, Joshua Schroeder (del bufete Hogan Lovells), reveló en una audiencia preliminar que Stability AI copió el 90% del catálogo premium de Getty —incluyendo imágenes con marcas de agua— para entrenar su modelo. Más preocupante aún: un informe pericial encargado por la demandante demostró que Stable Diffusion reproduce fielmente (con un 85% de similitud) fotografías específicas de Getty cuando se le solicitan descripciones muy concretas. Esto desmonta el argumento de las empresas de IA de que sus modelos solo generan “contenido nuevo” basado en “patrones generales”. Si un juez falla a favor de Getty, los artistas tendrían un precedente judicial para demandar por copia literal, no solo por uso transformativo.
Pero hay un giro inesperado: en mayo de 2024, Shutterstock —el mayor competidor de Getty— llegó a un acuerdo con OpenAI para licenciar su biblioteca de imágenes a cambio de un pago no revelado (estimado en US$25 millones anuales, según The Information). Este movimiento divide a la industria: mientras Getty apuesta por la vía legal, Shutterstock normaliza la monetización, sentando un peligroso precedente para los creadores independientes. ¿El resultado? Las big tech ahora pueden argumentar que “ya existen modelos de colaboración”, presionando a los artistas a aceptar acuerdos desventajosos o quedarse fuera del mercado.
La bomba de tiempo: ¿qué pasa si Stability AI gana?
Si el tribunal británico falla a favor de Stability AI en 2025 (fecha estimada para la sentencia), el mensaje será claro: borrar metadatos y alegar “uso transformativo” es suficiente para eludir el copyright. Esto abriría la puerta a que empresas como MidJourney —que ya enfrenta demandas por usar obras de 3.200 artistas sin permiso, según el registro de la corte de California— archiven los casos pendientes y aceleren sus modelos. Peor aún: los artistas que firmaron la carta de Johansson perderían su principal arma legal. La paradoja es brutal: mientras ellos exigen transparencia, un fallo adverso en Londres podría legalizar el saqueo bajo el disfraz de “innovación disruptiva”.