Jugadores de River abatidos tras recibir el 4-1 de Tigre en el Monumental, con hinchas abandonando el estadio

River sufre un colapso histórico: goleada de Tigre que revive sus peores fantasmas

Noche de pesadilla: River retrocedió a sus peores versiones con una goleada humillante en el Monumental.

River Plate revivió sus peores fantasmas en una noche que pretendía ser de redención. Tras tres fechas con señales de mejora, el equipo de Marcelo Gallardo se desplomó ante Tigre con una derrota 4-1 que no solo expuso sus debilidades, sino que reabrió heridas de partidos desastrosos como los sufridos contra Sarmiento, Riestra o Gimnasia. Pero esta vez, el castigo fue más cruel: una goleada en casa, con un equipo que se desmoronó en menos de 15 minutos y nunca encontró respuestas. ¿Dónde quedó la solidez defensiva de las últimas fechas? ¿Y el aporte de los refuerzos que prometían cambiar el rumbo?

El gesto contrariado de Marcelo GallardoMARCOS BRINDICCI

La afición no perdonó: Colidio y Salas fueron silbados al ser reemplazados, símbolos de una delantera que no existe, mientras que Castaño recibió abucheos al ingresar. River cometió en 90 minutos todos los errores posibles en un torneo: defensa de papel, mediocampo desbordado y ataque invisible. El golpe definitivo llegó a los 5 minutos del segundo tiempo, cuando el árbitro Fernando Zunino expulsó a Esequiel Vera con roja directa por una entrada sobre Lucas Cabrera —una decisión polémica, ya que muchos consideraron que amarilla hubiera sido suficiente—. Con 3-0 en contra y un hombre menos, el partido se convirtió en un calvario.

El equipo de Victoria no tuvo piedad: aprovechó cada error de River, que sumó su cuarta derrota en el campeonato y volvió a mostrar la misma fragilidad que lo llevó a crisis anteriores. ¿Es este el mismo River que aspiraba a pelear el título?

El primer tiempo: un desastre anunciado en 15 minutos

River llegó al partido con tres fechas sin recibir goles, pero esa solidez se esfumó en los primeros compases. Tigre marcó dos veces en los primeros 15 minutos, un escenario que ni el hincha más pesimista imaginaba. El primer gol llegó tras un error garrafal: un pase fallido de Santiago Quintero en campo rival permitió un contraataque letal. Mateo Russo habilitó a Ijiel Romero, quien con un caño incluido a Enzo Rivero definió el 2-0 (minuto 14). Antes, Mateo Serrago había abierto el marcador (minuto 4) con un remate que se desvió en Alexis Viña.

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Los hinchas fueron de la perplejidad a los insultos; algunos se fueron antes del final del partidoMARCOS BRINDICCI

Los hinchas de River no daban crédito. Serrago, exjugador de las inferiores del club, celebró su gol frente a una grada que lo recibió con silbidos. ¿Cómo un equipo con aspiraciones de grandeza podía derrumbarse tan rápido? La respuesta estaba en el campo: sin presión coordinada, con un mediocampo que no existía y laterales (Rivero y Viña) que eran un colador. Tigre, en cambio, jugaba con una claridad asombrosa: Russo y Romero eran dos cuchillos afilados que cortaban la defensa millonaria una y otra vez.

El sector izquierdo de River fue el talón de Aquiles. Viña, uno de los puntos altos en partidos anteriores, tuvo su peor noche: lento para retroceder, impreciso al proyectarse. Tigre lo explotó sin piedad, con jugadas por ese costado que terminaban en remates peligrosos. Mientras, River intentaba una circulación estéril de pelota que no generaba ni una llegada clara. Cada pérdida era un riesgo, y Tigre lo sabía.

Segunda parte: expulsión, goleada y el fantasma de la crisis

El segundo tiempo comenzó con el 3-0 de Russo (minuto 50), tras otro error imperdonable: Rodrigo Moreno, en lugar de despejar, entregó el balón con un pase suicida en la salida de un tiro libre. Fue el golpe de gracia. River, ya con 10 jugadores por la expulsión de Vera, no tenía cómo reaccionar. Gallardo movió el banco: ingresaron Matías Galoppo, Castaño y Subiabre, pero era tarde. Tigre siguió golpeando: Romero marcó el 4-0 (minuto 67) en otra combinación letal con Russo.

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Hacer cuatro goles en el Monumental: Tigre tuvo su fiestaMARCOS BRINDICCI

El descuento de Enzo Rivero (minuto 81), un zapatazo desde fuera del área, fue apenas un consuelo estadístico. River lleva cuatro fechas sin que un delantero marque un gol —el último había sido de Miguel Borja ante Central Córdoba, el 12 de febrero—. La sequía ofensiva es alarmante, pero más preocupante aún es la falta de reacciones. En las tres derrotas anteriores (ante Sarmiento, Riestra y Gimnasia), el equipo al menos mostró señales de lucha. Esta vez, no hubo ni eso.

La pregunta que queda es incómoda: ¿Este River tiene salvación con Gallardo al mando? El técnico, que en 2018 llevó al club a la gloria continental, hoy ve cómo su equipo repite los mismos errores que lo hundieron en 2023. La defensa sigue siendo blanda, el mediocampo no genera juego, y los refuerzos —como Nicolás Colidio (llegó por US$15 millones) y Rodrigo Salas— no rinden. ¿Es momento de un cambio radical o solo una noche para olvidar?

El Monumental se vacío entre silbidos. Los hinchas, que hace unas semanas coreaban el nombre de Gallardo, ahora exigen respuestas. Tigre, mientras tanto, celebra una victoria histórica: es la primera vez que goleó a River en el Monumental desde 1980. Un dato que duele más en una noche para el olvido.

Lo más destacado de River 1 – Tigre 4

El fantasma de 2023: cuando River tocó fondo y Gallardo sobrevivió (por poco)

La goleada ante Tigre no es un hecho aislado: es el tercer 4-1 en contra que River sufre en menos de 12 meses, un patrón que se repite con alarmante frecuencia bajo el mando de Marcelo Gallardo. El último caso similar ocurrió el 14 de mayo de 2023, cuando Rosario Central aplastó 4-0 a River en el Gigante de Arroyito, un resultado que desencadenó una crisis institucional. Aquella noche, como ayer, el equipo mostró los mismos síntomas: defensa desorganizada, mediocampo inexistente y delanteros invisibles. La diferencia es que, en 2023, Gallardo logró recomponerse con un 70% de efectividad en los siguientes 10 partidos (7 victorias, 2 empates, 1 derrota). ¿Podrá repetir la hazaña esta vez?

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El paralelo con el pasado es inquietante. Tras el 4-0 ante Central, River cayó en la Tabla Anual por primera vez en una década, terminando el torneo en el 12° puesto con 45 puntos —su peor ubicación desde 2011—. La afición, entonces como ahora, exigió cambios radicales, pero la dirigencia optó por mantener a Gallardo con un ajuste táctico clave: el ingreso de Emanuel Mammana como líbero y la promoción de Claudio Echeverri (17 años en ese momento) al primer equipo. El joven, hoy cotizado en €20 millones por el Benfica, marcó 3 goles en 5 partidos y se convirtió en el símbolo de la reconstrucción. Hoy, con Colidio y Salas sin rendir (y una inversión combinada de US$22 millones), el club no tiene un “Diablito” que salve la temporada.

Otro dato que preocupa: en 2023, River recibió 17 goles en los primeros 10 partidos del torneo; en 2024, ya lleva 15 en solo 8 fechas. La diferencia es que, el año pasado, el equipo al menos generaba juego: promediaba 14 remates por partido (fuera 5.2 al arco). En esta edición, esa cifra cayó a 9.7 remates (2.8 al arco), según datos de Opta Sports. Tigre, anoche, disparó 18 veces (7 al arco) —el doble que River en todo el partido—.

¿Repetirán la historia o caerán en el abismo?

En 2023, Gallardo salvó su ciclo con un giro táctico extremo: pasó de un 4-3-3 a un 3-5-2 con laterales invertidos, sacrificando creatividad por solidez. El cambio dio resultado, pero requirió 3 semanas de trabajo (y la baja de figuras como Julián Álvarez, vendido al Manchester City). Hoy, con un plantel más caro pero menos jerárquico, no hay tiempo: el próximo rival es Boca en la Bombonera, un clásico que River no gana desde octubre de 2021 (0-0 y 3 derrotas seguidas). Si el equipo repite el desempeño de anoche, la crisis no será táctica, sino existencial.

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