Carabelli arrasa en Rosario: título Challenger bajo sombra de amenazas a Burruchaga
Doble victoria: Camilo Ugo Carabelli se corona bicampeón en Rosario y escala al top 50 mundial, pero el torneo quedó marcado por amenazas a su rival.
ROSARIO.— Hace exactamente un año, Camilo Ugo Carabelli pisó estas mismas canchas ocupando el puesto 110° del ranking ATP. Este domingo, tras imponerse en la final del Rosario Challenger 125 —el segundo torneo más importante de Argentina después del Argentina Open—, el tenista porteño dará un salto histórico: ascenderá al 45° lugar mundial, a solo dos posiciones de su mejor marca personal (43° en 2023). Un avance que lo consolida como el tercer argentino mejor rankeado, detrás de Francisco Cerúndolo (20°) y Sebastián Báez (28°), y lo proyecta como una pieza clave en la gira de polvo de ladrillo, donde defenderá puntos cruciales en los próximos meses.
La final, disputada en el imponente Jockey Club de Rosario, terminó con un contundente 6-2 y 6-3 en 1h42m sobre su compatriota Román Burruchaga. Pero el triunfo quedó opacado por un clima enrarecido: horas antes de las semifinales, Burruchaga denunció haber recibido amenazas de apostadores para que perdiera su partido ante el taiwanés Chun-hsin Tseng. Un episodio que se sumó al sufrido días atrás por el español Nicolás Sánchez-Izquierdo, también víctima de extorsión. Dos casos que empañaron un certamen que, con US$145.000 en premios y 125 puntos ATP para el campeón, es vital para el tenis local.
El noveno título Challenger de Carabelli —el primero desde la edición inaugural de este mismo torneo en 2023— llega en un momento clave. No solo retiene los 125 puntos que defendía, sino que suma confianza de cara al Argentina Open, que arranca este lunes en Buenos Aires. “Creo que me voy a venir a vivir a Rosario“, bromeó el campeón al recibir el trofeo, entre risas y el alivio de un arranque de año complicado: “Vine con pocas expectativas, venía de perder tres partidos seguidos y defendiendo muchos puntos. Esto me da oxígeno”.
De rebelde a referente: la madurez que cambió su carrera
A sus 26 años, Carabelli es el ejemplo de cómo la disciplina puede transformar una carrera. “Fueron muchos años de psicólogo“, confesó en 2023 tras llegar a semifinales del ATP 500 de Río, donde cayó ante Carlos Alcaraz. “Antes era un chico al que le costaba adaptarse a las exigencias del circuito. No le daba importancia a la alimentación, al descanso, a los detalles“, admitió este domingo, con la camiseta aún empapada en sudor. Hoy, sus tatuajes —entre ellos, uno de San Lorenzo, su equipo de fútbol— conviven con una rutina profesional que le permitió dar el salto: “Hace dos años que trabajo con un nutricionista y un preparador físico. Los resultados llegaron cuando entendí que el tenis es un 80% mental“.
Su evolución contrasta con el inicio de su carrera, marcado por inconsistencias y lesiones. En 2021, por ejemplo, cayó en la primera ronda de 12 de los 15 torneos que disputó. Hoy, con 9 títulos Challenger y un estilo de juego agresivo desde el fondo de la cancha, se perfila como un candidato a dar el salto al top 30 antes de fin de año. “Ojalá pueda mantener este nivel. La gira de tierra batida es brutal, pero estoy listo”, advirtió.
Burruchaga, entre el tenis y las amenazas
Su rival en la final, Román Burruchaga (21 años, 123° del ranking), llegó al partido con un récord impecable: cinco sets ganados en cinco partidos, sin ceder ni un solo tie-break. Pero el peso de las amenazas recibidas —”Me jodió un poco“, reconoció— y la solidez de Carabelli lo dejaron sin opciones. “No pude jugar mi mejor tenis hoy, pero fue una semana positiva“, analizó el hijo del campeón mundial con Argentina en México 86, quien jugó los últimos dos partidos con dos agentes de seguridad custodiando su banco. “El año recién empieza y espero seguir por este camino”, añadió, aunque el fantasma de la extorsión planeó sobre su discurso: “Lamentablemente esto pasa seguido, pero esta vez fue más fuerte. Ojalá no vuelva a ocurrir”.
Las amenazas, según confirmó la Fiscalía del Ministerio Público de la Acusación (MPA), provinieron de números locales (en el caso de Burruchaga) y españoles (para Sánchez-Izquierdo). “Los mensajes exigían que perdieran sus partidos, acompañados de amenazas directas“, detallaron fuentes judiciales. “Se activó un protocolo de custodia y se rastrean las líneas telefónicas”, agregaron, aunque evitaron dar detalles para no entorpecer la investigación. ¿Es este un caso aislado o la punta de un iceberg en el tenis argentino?
Carabelli, quien nunca había sido víctima de extorsión de este calibre, minimizó el riesgo: “A mí nunca me llegó nada por WhatsApp como a ellos. A veces en Instagram nos insultan o amenazan desde cuentas falsas, pero nada tan grave”. Sin embargo, el tema ya trasciende: en 2023, la ATP investigó 12 casos de posible manipulación de partidos en torneos Challenger, tres de ellos en Sudamérica. “Es un problema que crece con las apuestas online“, advirtió un informe de la Integrity Unit el año pasado.
¿Qué sigue? El Argentina Open y la gira de polvo de ladrillo
Con el trofeo bajo el brazo, Carabelli viajará 300 km hasta Buenos Aires para debutar en el Argentina Open (ATP 250), donde enfrentará en primera ronda a otro argentino: Francisco Comesaña (132°). Burruchaga, por su parte, chocarán contra el serbio Laslo Djere (56°), en un duelo clave para sumar puntos. “Es el mejor torneo del año en Argentina, se disfruta mucho”, dijo Carabelli, aunque con la cabeza aún en Rosario: “Ahora mi objetivo es sobrevivir a la gira de tierra batida. Defiendo muchos puntos de 2023, así que hay que ir partido a partido“.
El desafío es mayúsculo: en los próximos dos meses, disputará al menos seis torneos sobre polvo de ladrillo, incluyendo los ATP 500 de Barcelona y Roma. “Si mantengo este nivel, puedo meterme en Roland Garros sin pasar por la clasificación”, calculó. ¿Podrá Carabelli convertir 2024 en el año de su consagración definitiva?
El precedente oscuro: cuando las apuestas ensuciaron el tenis argentino en 2019
Las amenazas a Román Burruchaga y Nicolás Sánchez-Izquierdo en el Rosario Challenger 2024 no son un caso aislado en el tenis argentino, sino el eco de un patrón que estalló con fuerza en 2019, cuando la Unidad de Integridad del Tenis (TIU) —predecesora de la actual ATP Integrity Unit— investigó a 11 jugadores argentinos por presunta manipulación de partidos en torneos Futures y Challenger. El escándalo, conocido como «el caso de las apuestas fantasma», reveló que al menos 7 partidos en Sudamérica —cuatro de ellos en Argentina— habían sido alterados por redes de apostadores con base en Rosario y Córdoba.
El epicentro fue el Torneo Futures de Villa María (Córdoba), donde en abril de 2019 se detectaron movimientos sospechosos en las cuotas durante partidos de jugadores locales. La TIU sancionó a Nicolás Kicker (entonces 84° del ranking) con 6 años de inhabilitación y una multa de 25.000 dólares por «arreglar al menos dos encuentros entre 2015 y 2018», mientras que otros tres tenistas argentinos —entre ellos Patricio Heras— recibieron penalizaciones menores. Lo llamativo: las amenazas seguían un modus operandi idéntico al actual. Los jugadores recibían mensajes vía WhatsApp o llamadas anónimas horas antes de sus partidos, con frases como: «Si ganás el primer set, te rompemos las piernas» o «Sabemos dónde vive tu familia». Según documentos judiciales de la época, los apostadores operaban desde casas de juego clandestinas en Rosario, donde se movían hasta 50.000 dólares por partido en el mercado asiático.
El escándalo de 2019 tuvo consecuencias directas en el circuito:
- Caída en patrocinios: Torneos como el Córdoba Open perdieron a su sponsor principal (Banco Macro) durante dos ediciones por asociación con el fraude.
- Protocolo ATP: Se implementó un sistema de monitoreo en tiempo real para partidos Challenger en Argentina, con alertas automáticas si las cuotas varían más de un 30% en 10 minutos.
- Efecto en rankings: Jugadores como Guido Andreozzi (entonces top 100) cayeron hasta el puesto 300° tras ser investigados, aunque nunca se probó su participación.
¿Por qué Rosario vuelve a ser el centro de la polémica?
Que el Rosario Challenger 2024 repita el escenario de 2019 no es casualidad. La ciudad es un hub de apuestas ilegales desde los 90, cuando las «casas de quiniela» locales comenzaron a operar como fachadas para lavado de dinero. Según un informe de la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR) de 2022, el 40% de las apuestas deportivas no reguladas en Argentina pasan por Santa Fe, con Rosario como epicentro. El tenis, por su estructura de torneos menores con premios bajos (el campeón en Rosario gana US$19.000), es un blanco fácil: «Con amenazas de 5.000 dólares, un jugador fuera del top 200 puede ceder», explicó a En Foco Hoy un fiscal especializado en delitos deportivos. La pregunta ahora es si la ATP tomará medidas drásticas —como suspender torneos en la región— o si, una vez más, el problema quedará en un «incidente aislado» hasta la próxima explosión.