«Elijo ser feliz»: el argentino que paga el Dakar en cuotas y vive su pasión
Sueño con motor: Un neuquino desafía la economía y el desierto para competir en la prueba más dura del mundo.
Juan Santiago Rostan, de 30 años, no tiene dudas: “Elijo ser feliz”. Y su felicidad tiene un precio: US$50.000 (el equivalente a un departamento), el costo aproximado de participar en el Rally Dakar. Pero este piloto neuquino, que trabaja 12 horas diarias entre su empresa familiar y la búsqueda de patrocinadores, encontró la fórmula: pagar su pasión en cuotas, ahorrar todo el año y dormir en una casa rodante con su padre durante las tres semanas que dura la competencia en Arabia Saudita.
Su historia no es la de un piloto con recursos ilimitados, sino la de un campeón de enduro que desde los 5 años persigue un sueño. “Arranqué en la escuela de motocross de Jorge Montero en 2001 y nunca paré”, recuerda. Fue campeón argentino múltiples veces, compitió en los Six Days (una prueba internacional de seis días donde el piloto es su propio mecánico) y en 2023 ganó el Desafío Ruta 40, lo que le valió su primera inscripción gratis al Dakar 2024. Pero el camino no fue fácil: “Mi papá lo intentó como piloto profesional, pero la economía puso un techo. Tuve que salir a laburar yo también para subir ese techo”, confiesa.
Su rutina es agotadora: se levanta a las 6 a.m. para ir al gimnasio, trabaja 10 horas en la empresa de alquiler de generadores que dirige con su padre, y cierra el día con una sesión de natación. “Vender el Dakar también es un trabajo“, aclara. Los patrocinadores no llegan solos; él debe convencerlos con resultados. En 2026, su mejor actuación hasta ahora, logró parciales entre los 20 mejores de la categoría Rally2 (motos), un avance que usa como argumento para buscar apoyo. “Si no muestro rendimiento, no consigo un peso“, sentencia.
El presupuesto del Dakar es un rompecabezas familiar. Rostan calcula que el costo total equivale a un departamento de US$50.000, pero no uno en el centro de Buenos Aires o Neuquén, sino “uno decente en un barrio tranquilo“. Las negociaciones las lleva su padre con Joan Fernández, líder del equipo español Xraids Experience, mientras él se enfoca en pilotar su KTM 450 Rally. “Viste que los problemas entre los hombres a veces son por la guita o por las mujeres…”, bromea, pero reconoce que esta división de roles es clave: “Si yo me distraigo con los números, pierdo concentración en la carrera“.
El apoyo familiar es su red de seguridad. Vive con su novia en una casa prestada por la madre de ella, y su único lujo son vacaciones anuales en Monte Hermoso con su padre. “Todo el año ahorro y trabajo, ahorro y trabajo“, repite. Mientras la mayoría celebra las fiestas de fin de año, él enfrenta su mayor desafío: “La gente dice que estoy loco, pero yo elijo ser feliz“. Sin embargo, sabe dónde está el límite: “Hay quienes sacan créditos para venir, y eso ya no es pasión, es un riesgo“.
El rally-raid no es solo velocidad: es navegación extrema en desiertos, montañas y ríos secos. Rostan lo descubrió en 2022, y desde entonces no ha parado. “En el Dakar 2024 no teníamos plata para volver, pero el equipo nos invitó a Marruecos y al Ruta 40“, recuerda. Este año, pagó su participación en seis cuotas, aunque ironiza: “Le dije a Joan [Fernández] que en Argentina la inflación bajó y que me hiciera 12 cuotas, pero el “Gallego” no quiere”. Su humor es su escudo en un ambiente donde la presión es constante.
El Dakar le dio más que adrenalina: le abrió puertas laborales. “Conseguimos mucho trabajo por mi nombre“, admite. Ser una figura pública tiene su costo: “Santi Rostan no puede cruzar un semáforo en rojo porque tiene una camioneta ploteada con sponsors. Si voy a un evento, mi generador debe ser el mejor y el más bonito”. Su padre, Santiago, mientras tanto, lava la ropa de carrera en un balde y cuelga el casco al sol, un ritual que repiten antes de cada etapa.
La noche cae en el vivac. Rostan prepara su bolso para otra etapa maratón: dos días durmiendo en el desierto con lo justo. “Otra vez vamos a andar dos días con el mismo calzón“, suelta entre risas, antes de cerrar la puerta de la casa rodante. Pero su mirada es clara: “Esto no es sacrificio, es invertir en lo que me hace feliz“.
Mientras el mundo discute si es “loco” o un ejemplo de perseverancia, él ya piensa en el Dakar 2027. ¿Hasta dónde llegará un piloto que convierte cada cuota en un kilómetro de sueños?
Rally2: la categoría donde los sueños chocan con la realidad económica
Juan Santiago Rostan compite en Rally2, la división del Dakar diseñada para pilotos que, como él, buscan equilibrar pasión y presupuesto. Pero esta categoría —creada en 2021 para reducir costos— esconde una paradoja: aunque abarata la participación, exige un rendimiento brutal para destacar. Solo el 12% de los inscritos en Rally2 en 2024 lograron terminar entre los 50 primeros de la general, según datos de la ASO (organizadora del Dakar). Rostan, con su KTM 450 Rally, es uno de los pocos que ha logrado parciales en top 20 sin el respaldo de un equipo factory.
El contraste con las categorías élite es abismal. Mientras un piloto de RallyGP (como los campeones Sam Sunderland o Kevin Benavides) gasta entre US$200.000 y US$500.000 por temporada solo en desarrollo técnico, en Rally2 el presupuesto se recorta a la mitad, pero a costa de menos asistencia mecánica y materiales menos avanzados. Por ejemplo, las motos de RallyGP usan suspensiones Öhlins con ajuste electrónico (costo: €12.000), mientras que en Rally2 predominan las WP de serie modificadas (€3.500). Rostan compite con estas últimas, y su ventaja radica en un detalle que pocos mencionan: su experiencia en los *Six Days*, donde aprendió a reparar su moto bajo presión. En la edición 2019 de esa prueba, en Portugal, terminó 15° en la general *sin asistencia externa*, un récord que aún usa para negociar con patrocinadores.
Otro dato revelador: en 2023, el 78% de los abandonos en Rally2 se debieron a fallos mecánicos, frente al 45% en RallyGP, según un informe de la FIM. Esto se explica porque los pilotos de Rally2 suelen llevar piezas con más de 10.000 km de uso (el límite recomendado es 8.000 km), mientras que en las categorías superiores se reemplazan cada 3.000 km. Rostan admite que su KTM tiene componentes con 12.000 km, pero confía en el mantenimiento de su padre, un exmecánico de Yamaha Argentina en los 90 que trabajó en el equipo oficial de Carlos Mas (campeón argentino de motocross en 1995).
2027: ¿El año en que Rally2 deje de ser un trampolín?
La ASO ya anunció cambios para 2026: Rally2 desaparecerá como categoría independiente y se fusionará con Rally3 (la división de acceso), bajo un nuevo formato llamado *Dakar Experience*. Esto implica que pilotos como Rostan deberán competir con motos aún más limitadas técnicamente (motor monocilíndrico de 450cc máximo, sin inyección electrónica avanzada), pero con un costo de inscripción un 30% menor (unos US$35.000). La pregunta es si la reducción de gastos compensará la pérdida de visibilidad: en 2024, los 10 primeros de Rally2 recibieron cobertura mediática equivalente al 60% de los de RallyGP; en el nuevo formato, ese porcentaje caerá al 40%, según estimaciones de Motorsport.com. Rostan lo tiene claro: *”Si no subo a RallyGP en 2027, tendré que elegir entre ser un eterno aspirante o reinventarme”*. Su apuesta por pagar el Dakar en cuotas podría convertirse en un modelo… o en un callejón sin salida.