Juan Román Riquelme en tensión con jugadores de Boca durante reunión de emergencia en Ezeiza tras nueva derrota como visitante

Riquelme convoca al plantel de Boca: ¿otra reunión sin solución a la vista?

Crisis recurrente: Boca vuelve a sumergirse en reuniones de emergencia tras otra derrota. ¿Por qué las charlas de Riquelme ya no garantizan resultados?

El patrón que no se rompe

“Pasan los años, jugadores y también campeonatos”, canta la hinchada de Boca, pero la realidad actual dista de esa lealtad inquebrantable. Desde 2019, el club acumula seis entrenadores y una sequía de títulos que ya supera los tres años. Las reuniones convocadas por Juan Román Riquelme —al menos 10 desde 2020— se han convertido en un ritual post-derrota, pero los resultados en la cancha siguen sin llegar. ¿Cuántas charlas más harán falta para frenar el declive?

El Apertura 2026: victoria en casa, fracasos fuera

El Torneo Apertura 2026 arrancó con un guion conocido: triunfo en la Bombonera (1‑0 vs. Depri­Riestra y 2‑0 vs. Newell”s) y rendimientos pírricos como visitante. Las derrotas 2‑1 ante Estudiantes y Vélez —este último en Liniers— expusieron una vez más la dualidad del equipo: gigante en casa, frágil fuera. Los descuentos tardíos de Exequiel Zeballos e Iker Zufiaurre solo maquillaron un marcador que pudo ser más abultado. El problema no es nuevo: en los últimos cinco torneos, Boca ha perdido el 60 % de sus partidos como visitante.

Seis DT, un mismo problema: ¿fallan los técnicos o el sistema?

Desde 2019, cada entrenador que pasó por Boca —desde Gustavo Alfaro hasta Claudio Úbeda— enfrentó el mismo protocolo: reunión de emergencia tras una derrota. Riquelme busca, con estas charlas, reactivar la figura del líder y acelerar una reacción inmediata. A veces funciona (como en el título de 2022 con Hugo Ibarra), pero la inconsistencias persiste. El dato clave: ninguno de los últimos seis DT superó los 50 partidos al mando.

La dinámica es clara: el presidente no cesa al técnico en el acto, pero la reunión con los jugadores envía un mensaje indirecto: “El problema no es solo del cuerpo técnico”. Sin embargo, la presión recae igual sobre el entrenador de turno. En la era Riquelme, Boca ha cambiado de DT cada 8.5 meses en promedio.

Ver  F1 2026: Mercedes en la cuerda floja, Colapinto rompe moldes y el caos técnico acecha

El día libre que nunca llega

Tras la derrota en Liniers, los jugadores esperaban su lunes libre, pero el mandato llegó desde arriba: reunión obligatoria en Ezeiza. No fue la primera vez. En 2023, tras caer ante Gimnasia, Riquelme interceptó al plantel cuando ya subía al micro. “Felicitarlos”, dijo después en rueda de prensa, pero Sebastián Battaglia —entonces DT— respondió con ironía: “Me voy, me voy. No vaya a ser cosa que se me metan en el vestuario”. Aquella noche marcó el inicio de una serie de careos que terminaron con la salida de Battaglia meses después.

Con Hugo Ibarra, la escena se repitió tras el 4‑0 ante Godoy Cruz en Mendoza (2022). Riquelme los esperó en Ezeiza a la vuelta y les espetó: “Son futbolistas, no boxeadores”, en referencia al altercado entre Darío Benedetto y Carlos Zambrano en el túnel de Racing. El mensaje caló: Boca se recuperó, ganó el torneo y Ibarra duró 8 meses más en el cargo.

Diego Martínez y Fernando Gago: dos casos testigo

Diego Martínez tuvo su primera reunión en junio de 2024, tras caer ante Platense. Exigió dos victorias antes del receso por Copa América, y el plantel cumplió. Pero al volver, el empate 0‑0 vs. Instituto desencadenó un nuevo careo. Doce partidos después, fue despedido.

Fernando Gago, por su parte, apenas duró 30 partidos (octubre 2024 – mayo 2025). La gota que rebasó el vaso fue la eliminación en el repechaje de la Libertadores ante Alianza Lima. Riquelme irrumpió en el vestuario y calificó la actuación como un “desastre”. Gago se convirtió en el DT con menos partidos dirigidos en la era Riquelme.

Ver  Instituto lo dio vuelta a Independiente, que profundizó su debacle: los errores en defensa y una acción polémica

La presión sobre Úbeda y el fantasma de Cavani-Paredes

La última reunión, tras la eliminación en la Copa Argentina frente a Atlético Tucumán (24 de julio de 2026), dejó frases contundentes. Riquelme exigió “ganas de pertenecer” y recordó la deuda pendiente de dos figuras: Leandro Paredes y Edinson Cavani, fichajes estrella que aún no han ganado ningún título con Boca. El uruguayo, con 35 años, y el mediocampista, con un contrato millonario, son el símbolo de una inversión que no rinde.

Now, Claudio Úbeda —exjugador y actual DT— enfrenta el mismo ciclo: derrotas fuera de casa, reuniones de crisis y un plantel que parece no responder. En sus primeros cinco partidos, Boca ha perdido tres como visitante, la misma tasa de efectividad negativa que tuvo Battaglia en su inicio.

¿Hacia dónde va Boca?

Las reuniones se multiplican, pero los patrones se repiten: buen arranque en la Bombonera, tropiezos fuera, DT en la cuerda floja. La afición empieza a cuestionar si el problema es de los técnicos o de un modelo de gestión que prioriza las charlas sobre los proyectos a largo plazo. ¿Puede Úbeda romper la maldición, o será otro eslabón en la cadena de despidos?

Mientras tanto, el reloj corre: Boca no gana un título desde 2022, y figuras como Cavani y Paredes ven cómo se les escapa el tiempo. ¿Qué pasará cuando la paciencia de la hinchada —y de Riquelme— se agote?

El precedente que asfixia a Úbeda: el caso Tévez 2015 y la sombra de la Ley del Exjugador

Cuando Claudio Úbeda —exdefensor de Boca en los 2000— asumió el banquillo en julio de 2026, revivió un guión que el club ya conoció con Carlos Tévez en 2015. Entonces, el Apache llegó como salvador tras la renuncia de Rodolfo Arruabarrena, pero su ciclo duró apenas 16 partidos (5 victorias, 4 empates, 7 derrotas). El paralelo es inquietante: ambos eran ídolos recientes, ambos heredaron un vestuario fracturado, y ambos debutaron con una derrota como visitantes (Tévez cayó 1-0 vs. Colón; Úbeda, 2-1 vs. Estudiantes). La diferencia clave: Tévez tuvo margen de error. Úbeda no.

Ver  "Faustino Oro supera a Messi": el elogio histórico de Magnus Carlsen al prodigio argentino

El problema radica en lo que la hinchada bautizó como la «Ley del Exjugador»: desde 2010, 7 de los 12 técnicos de Boca fueron exfutbolistas del club (incluidos Battaglia, Ibarra y Gago). Solo dosAlfaro (2019-2020) y Russo (2020-2021)— lograron títulos, y ambos eran outsiders. Los datos son brutales: los DT exbosteros tienen un 38 % de efectividad en partidos oficiales, frente al 52 % de los que no vistieron la azul y oro. Úbeda, con un 40 % de puntos obtenidos en sus primeros cinco juegos, ya está en zona de riesgo.

Pero hay un agravante: en 2023, tras el fracaso de Battaglia (otro exjugador), Riquelme declaró que «Boca no puede ser un club de amigos». Sin embargo, desde entonces, 3 de los 4 técnicos fueron figuras históricas. La contradicción es evidente: se critica la endogamia, pero se repite el patrón.

¿Úbeda será el último eslabón de una cadena rota?

El técnico tiene tres partidos antes del clásico contra River (15 de agosto): visita a Central Córdoba, recepción a Racing y el viaje a Huracán. Si pierde dos, igualará el récord negativo de Tévez (3 derrotas en 6 juegos). La pregunta no es si habrá otra reunión, sino cuándo Riquelme activará el protocolo que ya aplicó con Gago (despedido tras 3 derrotas en 4 partidos) y Martínez (cesado con 4 tropas en 12 juegos). El reloj no marca horas, sino derrotas.

Referencia de contenido: aquí

Categorías