Gráfico de bonos convertibles vinculados a IA alcanzando US$13.600 millones en 2026 con crecimiento exponencial

“Fiebre IA”: Bonos convertibles en EE.UU. baten récords con US$13.600 millones en 2026

Récord histórico: La inteligencia artificial dispara las emisiones de bonos convertibles en EE.UU., con US$13.600 millones recaudados en solo 45 días.

Las empresas vinculadas a la inteligencia artificial (IA) están transformando el mercado de bonos convertibles en Estados Unidos, llevándolo a cifras sin precedentes. Según datos de Bloomberg, en lo que va de 2026, 18 empresas ya han recaudado casi US$13.600 millones mediante la venta de estos valores vinculados a acciones, un aumento estratosférico del 556% respecto al mismo período de 2025. El año pasado, el volumen total superó los US$120.000 millones, marcando el año más activo registrado hasta ahora.

Este auge no es casualidad: la IA está redefiniendo las estrategias de financiación corporativa. Jan Debeuckelaer, responsable de mercados de capitales vinculados a renta variable en Goldman Sachs, pronostica que 2026 podría igualar o superar la actividad de 2025, con cerca del 50% de las emisiones relacionadas con IA, incluyendo sectores como energía y servicios públicos. “El gasto en infraestructura de IA está creando una demanda sin precedentes”, explicó.

¿Por qué los bonos convertibles son el “imán” de las empresas de IA?

Los bonos convertibles se han convertido en la herramienta favorita de las empresas en crecimiento, especialmente de las “neoclouds” —proveedores especializados en computación en la nube— y otras compañías cuya valoración depende del boom de la IA. A diferencia de los bonos tradicionales, estos títulos permiten a las empresas obtener financiación a costos más bajos, ya que los inversores aceptan cupones reducidos (o incluso nulos) a cambio de la opción de convertir los bonos en acciones en el futuro.

Un ejemplo reciente es Microchip Technology Inc., que en febrero de 2026 emitió US$800 millones en bonos convertibles con cupón cero y una prima de conversión del 40% —por encima del rango habitual (32,5% a 37,5%). “La volatilidad en los precios de las acciones es un aliado para los inversores en convertibles”, señaló Jason Wood, CEO de J. Wood Capital Advisors, asesor de la operación. Sin embargo, advirtió: si el mercado se vuelve adverso al riesgo, las empresas tendrían que ofrecer cupones más altos o primas de conversión más bajas para atraer capital.

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El sector tecnológico, históricamente activo en emisiones de convertibles, enfrenta ahora oscilaciones brutales. El ETF iShares Expanded Tech-Software Sector ha caído un 23% en 2026, mientras que acciones de neoclouds como CoreWeave Inc. cotizan muy por debajo de sus máximos de 2025. Esta incertidumbre podría frenar los planes de algunas empresas, pero los expertos siguen optimistas.

Más allá del software: Minería, salud y OPIs entran en escena

Aunque el software dominó las emisiones en 2025, 2026 promete diversificación. Sectores como minería y salud están ganando terreno, según Debeuckelaer. “Las empresas mineras necesitan capital para expandir operaciones críticas en la transición energética, y los convertibles son una opción atractiva”, añadió. Por su parte, Michael Voris, codirector de ECM en Goldman Sachs, destacó que EE.UU. está en un ciclo de inversión de capital más amplio, no limitado a la IA.

El sector sanitario, que tuvo dos años “flacos” en emisiones, muestra señales de recuperación. “El rebote en las valoraciones a finales de 2025 ha reactivado el interés”, explicó Wood. Además, empresas que recién debutaron en bolsa (OPIs) ven en los convertibles una forma de financiar su crecimiento sin asumir deudas costosas.

Un caso emblemático es Oracle Corp., que en febrero emitió US$5.000 millones en bonos obligatoriamente convertibles para aliviar las preocupaciones sobre su enorme gasto en IA. Esta operación, la más grande del año hasta ahora, consolida la tendencia: los bonos convertibles no son solo para startups, sino también para gigantes tecnológicos que buscan flexibilidad financiera.

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¿Qué pasará si la burbuja de la IA estalla? Los expertos coinciden en que, aunque el ritmo podría moderarse, el mercado de convertibles ya ha demostrado resiliencia. “Incluso en escenarios de aversión al riesgo, las empresas con proyectos sólidos seguirán encontrando financiamiento”, afirmó Voris. Sin embargo, una corrección abrupta en las acciones tecnológicas podría poner a prueba esta tesis.

Mientras tanto, el 2026 se perfila como otro año de bonanza, con proyecciones que superan los US$100.000 millones en emisiones. La pregunta clave no es si la IA seguirá impulsando el mercado, sino hasta cuándo podrán las empresas aprovechar esta ventana de financiación barata antes de que los inversores exijan mayores retornos.

El precedente de 2000: Cuando los convertibles tecnológicos explotaron (y luego implosionaron)

El actual frenesí por los bonos convertibles vinculados a la IA evoca un patrón histórico: el boom de las punto-com a finales de los 90, cuando estas emisiones alcanzaron US$67.000 millones en 1999 —un récord que tardó 20 años en superarse—. Entonces, como ahora, las empresas tecnológicas usaban convertibles para financiar crecimiento acelerado con cupones cercanos a cero y primas de conversión elevadas. Pero cuando la burbuja estalló en marzo de 2000, el índice Nasdaq Composite perdió un 78% en 30 meses, y los bonos convertibles se convirtieron en un activo tóxico.

Un caso emblemático fue Exodus Communications, proveedor de hosting para startups, que en 1999 recaudó US$1.000 millones en convertibles con cupón 0%. Para 2001, sus acciones cayeron un 98% y la empresa se declaró en quiebra, dejando a los tenedores de bonos con pérdidas superiores al 80%. El paralelo con hoy es inquietante: según Bank of America, el 40% de las emisiones de convertibles en 2026 provienen de empresas con valoraciones basadas en proyecciones de IA aún no materializadas, como ocurre con varias neoclouds.

Otro dato revelador: en 2021, durante el auge de las SPAC y las crypto, los convertibles vinculados a sectores “disruptivos” representaron el 35% del mercado. Cuando la Reserva Federal subió tasas en 2022, el volumen de emisiones se desplomó un 62% en un año. Hoy, con la Fed manteniendo tasas en 5,25%-5,50% (el nivel más alto desde 2001), el riesgo de un shock similar acecha. “Los convertibles son como un préstamo con opción a matrimonio: funcional mientras el novio (el mercado accionario) sigue siendo atractivo”, advierte Lynn Tilton, gestora de fondos de deuda convertible que sobrevivió a la crisis de 2000.

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¿Repetirá la IA el error de las punto-com?

La diferencia clave hoy es que, a diferencia de 2000, las empresas de IA sí generan ingresos reales (ej: Nvidia facturó US$60.900 millones en 2025, un 126% más que en 2023). Pero el 68% de las emisiones de 2026 provienen de compañías con márgenes EBITDA negativos, según S&P Global. Si la corrección en acciones tecnológicas supera el 30% —como ocurrió en 2022—, los convertibles podrían activar cláusulas de put options (derecho a vender el bono al emisor), forzando a empresas como CoreWeave o Astera Labs a buscar liquidez en un mercado hostil. La pregunta no es si habrá una corrección, sino cuándo llegarán los primeros default en bonos convertibles de IA.

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