Mapa del oleoducto Druzhba con rutas bloqueadas y bandera húngara sobre barriles de petróleo

Hungría bloquea sanciones a Rusia: el crudo como arma de presión

Presión energética: Hungría frena el vigésimo paquete de sanciones de la UE contra Rusia hasta que Ucrania reabra el oleoducto Druzhba, clave para su suministro.

El gobierno húngaro anunció este domingo su decisión de vetar el vigésimo paquete de sanciones que la Unión Europea (UE) planeaba aprobar este lunes, en respuesta a la prohibición impuesta por Ucrania al tránsito de petróleo ruso hacia Hungría y Eslovaquia a través del oleoducto Druzhba, actualmente suspendido. Esta infraestructura, la más extensa del mundo con más de 4.000 km de longitud, ha sido blanco de ataques ucranianos durante la guerra, lo que ha encendido las alarmas en Budapest y Bratislava por su dependencia energética.

El conflicto escaló el sábado, cuando Eslovaquia advirtió que cortaría el suministro eléctrico de emergencia a Ucrania si Kiev mantenía el bloqueo al crudo. Ante esta amenaza, el ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, confirmó el veto en un mensaje digital: “En el Consejo de Asuntos Exteriores de mañana, la UE pretende adoptar el vigésimo paquete de sanciones. Hungría lo bloqueará. Hasta que Ucrania no reanude el transporte de petróleo a Hungría y Eslovaquia a través del oleoducto Druzhba, no permitiremos que se tomen decisiones importantes para Kiev”.

El oleoducto Druzhba —cuyo nombre significa “amistad” en ruso— fue inaugurado en 1964 y ha sido históricamente vital para el suministro de crudo a Europa Central. Su interrupción no solo afecta a Hungría y Eslovaquia, sino que también aumenta la presión sobre los precios del petróleo en la región, ya tensionados por la guerra. Según datos de 2023, Hungría importaba alrededor del 60% de su petróleo desde Rusia, una cifra que explica su postura intransigente.

Ver  Perú blinda embajada de México: temen fuga de Betssy Chávez en Año Nuevo

Bruselas esperaba cerrar el paquete de sanciones antes del 24 de junio, fecha que marca el cuarto aniversario del inicio de la invasión rusa a gran escala. El simbolismo de este vigésimo paquete —que incluye medidas contra empresas rusas y restricciones tecnológicas— añadía urgencia a su aprobación. Sin embargo, la postura húngara, respaldada por Eslovaquia, ha frenado el consenso necesario entre los 27 Estados miembros.

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ratificó la posición de su gobierno con un tono contundente: “Garantizaremos el suministro de combustible a Hungría y tomaremos las contramedidas necesarias hasta que se reanuden los envíos. Una vez suceda esto, normalizaremos las relaciones”. Orbán, conocido por su alineamiento con Moscú en temas energéticos, ha mantenido una relación ambivalente con la UE, bloqueando en el pasado otros paquetes de sanciones por considerarlos perjudiciales para su economía.

La tensión pone de manifiesto un conflicto de intereses dentro de la UE: mientras países como Polonia o los bálticos abogan por sanciones más duras contra Rusia, Hungría y Eslovaquia priorizan su seguridad energética. El oleoducto Druzhba, que en su momento simbolizó la cooperación este-oeste, se ha convertido ahora en un punto de fricción geopolítica. ¿Hasta dónde estará dispuesta la UE a ceder para mantener la unidad frente a Rusia?

El precedente de 2022: cuando Hungría ya frenó a la UE por el petróleo ruso

La decisión de Budapest de vetar el vigésimo paquete de sanciones no es la primera vez que Hungría utiliza su poder de bloqueo en el Consejo Europeo por motivos energéticos. En diciembre de 2022, el gobierno de Viktor Orbán paralizó durante tres semanas la aprobación del noveno paquete de sanciones, exigiendo una exención para el oleoducto Druzhba y un mecanismo de compensación por las pérdidas derivadas del embargo al crudo ruso por vía marítima. La UE cedió finalmente, permitiendo que Hungría y Eslovaquia siguieran recibiendo petróleo por esta ruta hasta 2024, a cambio de que Budapest levantara su obstrucción. El costo político fue alto: el retraso permitió a Rusia reorganizar sus rutas de exportación, según un informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) publicado en marzo de 2023, que estimó que Moscú redirigió 120.000 barriles diarios hacia Asia durante ese período.

Ver  "Groenlandia no se vende": Trump amenaza con anexión forzosa y desata crisis diplomática

El patrón se repite ahora con mayor virulencia. En 2022, la presión húngara se centró en garantizar excepciones; hoy, el veto es directo y condicionado a una acción concreta de Ucrania. La diferencia clave radica en el contexto: entonces, la UE buscaba reducir su dependencia del petróleo ruso de forma gradual, mientras que ahora el bloqueo del Druzhba —responsable del 45% del suministro húngaro en 2023, según datos de la Oficina Europea de Estadística (Eurostat)— amenaza con un colapso inmediato en la refinación local. La refinería de Százhalombatta, operada por la empresa estatal MOL Group, depende en un 90% del crudo que llega por este oleoducto. En abril de 2022, cuando el flujo se redujo un 30% por daños en la infraestructura ucraniana, Hungría declaró estado de emergencia energética, una medida que ahora podría repetirse si el bloqueo persiste.

El historial de Orbán en negociaciones energéticas revela una estrategia calculada: usar la urgencia europea para extraer concesiones. En 2014, durante la crisis de Crimea, Hungría logró un descuento del 25% en el precio del gas ruso a cambio de apoyar sanciones simbólicas. Sin embargo, el contexto actual es más riesgoso. La UE ha endurecido su postura: el Comisario de Mercado Interior, Thierry Breton, advirtió este domingo que “la unidad europea no puede ser rehén de intereses nacionales a corto plazo“. La pregunta ahora es si Bruselas está dispuesta a activar el artículo 7 del Tratado de la UE —que permite sancionar a Estados miembros por violar los valores comunitarios— como amenaza velada, algo que ya se barajó en 2018 por las reformas judiciales de Orbán, pero nunca se aplicó.

Ver  UE cierra el cerco: Irán sin drones ni misiles y la Guardia Revolucionaria en la mira

¿Un punto de no retorno para la cohesión europea?

El veto húngaro no solo frena sanciones, sino que expone la fractura energética de la UE. Si en 2022 la excepción fue un mal menor, hoy el bloqueo del Druzhba plantea un dilema existencial: ¿puede la UE permitir que un Estado miembro condicione su política exterior a un acuerdo bilateral con Ucrania, un país en guerra? La respuesta llegará en las próximas 48 horas, cuando el Consejo Europeo debata alternativas. Entre ellas, figura un plan B propuesto por Alemania: compensar a Hungría con suministro alternativo desde el puerto croata de Omišalj, pero la logística —y el costo— serían un desafío mayúsculo. Mientras, el reloj corre: cada día sin sanciones le da a Rusia margen para adaptarse, como demostró en 2022, cuando el retraso húngaro le permitió aumentar sus ingresos por petróleo en un 18%, según la AIE.

Referencia de contenido: aquí

Categorías