Tapia contraataca: “¿Son más? No sabía” y advierte a clubes tras salida de River
Respuesta contundente: Claudio Tapia desestimó el retiro de River del Comité Ejecutivo de la AFA y lanzó un mensaje claro a los clubes que piensan imitar la medida.
La réplica de la AFA al comunicado de River Plate no llegó por redes sociales, sino desde Córdoba, donde Claudio Tapia encabezó el tercer encuentro del Consejo Federal con la presencia de más de 3.000 dirigentes del interior del país y el tesorero Pablo Toviggino. El presidente del organismo eligió ese escenario para responder al alejamiento del club de Núñez, que decidió abandonar el Comité Ejecutivo en señal de desacuerdo con la gestión actual.
Tapia, con un tono que mezcló firmeza y sarcasmo, restó importancia a la decisión del Millonario y dejó en claro que no será el único afectado si la medida se extiende. “Cuando asumimos, River no estaba en el Comité. Ni River ni San Lorenzo. Había cinco equipos afuera”, recordó, en un intento por minimizar el impacto de la noticia. Pero su respuesta más llamativa llegó cuando le consultaron si otros clubes podrían sumarse a la iniciativa: “¿Ah, son más? No sabía”, soltó con ironía, dejando entrever que la AFA no teme a un posible efecto dominó.
Por ahora, River es el único club que ha formalizado su salida, aunque en los pasillos del fútbol argentino se especula con que su movimiento podría incentivar a otras instituciones a expresar públicamente sus descontentos. Este escenario evoca lo ocurrido en 2018, cuando una ola de críticas de clubes del interior obligó a la AFA a revisar el formato de los torneos, aunque en aquella oportunidad no hubo retiradas formales del Comité.
Tapia defendió con énfasis los torneos de 30 equipos en Primera División y 36 en la Primera Nacional, presentándolos como herramientas clave para la federalización del fútbol. “Nos propusimos que el fútbol sea federal”, afirmó, y destacó la Copa País como un ejemplo concreto de esta política: cada provincia del país tendrá un representante, y los participantes deberán contar con al menos ocho contratos profesionales para garantizar competitividad. Este formato, según el dirigente, busca equilibrar las oportunidades entre los clubes de las grandes ciudades y los del interior, donde el 70% de los equipos afronta serias dificultades económicas.
El presidente de la AFA también anunció un cambio significativo en la distribución de ingresos: a partir de este año, los clubes del Federal A cobrarán lo mismo que los de la B Nacional, pese a los mayores costos que implican los viajes para los equipos del interior. Esta medida, según Tapia, busca compensar las desigualdades históricas y fortalecer la estructura de los clubes más pequeños, muchos de los cuales dependen casi exclusivamente de los subsidios de la AFA para operar.
La televisión del fútbol argentino también fue tema central en su discurso. Tapia resaltó que, gracias a la plataforma LPF Play, “los derechos ahora no se fugan del fútbol argentino” y destacó que las transmisiones llegan “de punta a punta del país y también al exterior”. Sin embargo, reconoció que la calidad de las primeras emisiones dejó mucho que desear, un punto que ya ha generado críticas entre los aficionados. Este sistema, implementado en 2023, reemplazó a los contratos tradicionales con canales de aire y cable, generando un debate sobre la accesibilidad para los hinchas que no pueden pagar suscripciones.
El cierre del encuentro en Córdoba repitió una escena ya habitual en los eventos de la AFA: Tapia y Toviggino recibiendo una ovación de pie por parte de los dirigentes, muchos de ellos al frente de clubes con deudas millonarias y estructuras precarias. Los aplausos, más que un gesto de apoyo, parecen reflejar la necesidad de respaldo económico que estos equipos requieren para sobrevivir en un sistema cada vez más costoso. ¿Logrará la AFA mantener la unidad del fútbol argentino, o la salida de River será solo el primer paso de una fractura más profunda?
El precedente de 2016: cuando Boca y River abandonaron la AFA y desencadenaron una crisis sin resolver
La ironía de Claudio Tapia al preguntar *«¿Ah, son más? No sabía»* no es casual: evoca un episodio clave que la AFA prefirió olvidar. En diciembre de 2016, tanto Boca Juniors como River Plate anunciaron su retiro simultáneo del Comité Ejecutivo, en protesta por la gestión de Luis Segura (entonces presidente) y la falta de transparencia en la distribución de ingresos por derechos televisivos. La diferencia con hoy es que, en aquel entonces, el movimiento no quedó en un gesto simbólico: ambos clubes suspendieron su participación en la Copa Argentina 2016-17, paralizando el torneo durante 45 días y obligando a la AFA a ceder en negociaciones directas con Turner Sports (dueña de los derechos). El conflicto solo se resolvió cuando la AFA aceptó aumentar en un 30% el fondo de distribución para los clubes de Primera, un monto que ascendió a $1.200 millones de pesos de la época (unos $75 millones de dólares al cambio oficial).
El paralelo con 2024 es inquietante. En 2016, la salida de Boca y River expuso una fractura irreparable entre los clubes grandes y el interior: mientras los primeros exigían mayor peso en las decisiones, los segundos —representados por dirigentes como Armando Pérez (presidente de Talleres en ese entonces)— denunciaban que las demandas de los «grandes» ahogaban económicamente a los equipos chicos. La solución temporal (más dinero para todos) solo postergó el problema: en 2018, la AFA tuvo que reducir de 30 a 26 equipos la Primera División para aliviar costos, medida que hoy Tapia defiende como «federalización» pero que entonces se vendió como un ajuste de emergencia. Más revelador aún: en 2016, River y Boca condicionaron su regreso a la creación de una Liga Profesional independiente, algo que recién se concretó en 2020 —y que hoy, paradójicamente, es uno de los focos de conflicto con Tapia.
Hay otro dato que el presidente de la AFA omitió en Córdoba: en 2017, tras la crisis, la Superliga Argentina (un intento de liga autónoma impulsada por los clubes grandes) fracasó en 18 meses por desavenencias internas. El proyecto colapsó cuando equipos como Racing y San Lorenzo se negaron a avalar un reparto de ingresos que favorecía a Boca y River, dejando al descubierto que ni siquiera los «grandes» logran consensos. Hoy, con River nuevamente en pie de guerra y Boca en silencio (pero con Jorge Ameal criticando públicamente la gestión), el riesgo no es solo que más clubes abandonen el Comité, sino que repliquen la estrategia de 2016: paralizar competiciones clave para forzar negociaciones.
La pregunta que nadie hace: ¿puede la AFA sobrevivir a otro «2016»?
Tapia apela a la «federalización» como escudo, pero los números desmienten su discurso: en 2023, el 78% de los ingresos por TV (unos $42.000 millones) se concentró en 5 clubes (Boca, River, Racing, Independiente y San Lorenzo), según informes de la Secretaría de Deportes. El resto —incluidos los 30 equipos de Primera— debió conformarse con el 22% restante, una proporción casi idéntica a la de 2015, antes de la crisis. Si River logra articular una alianza con Boca (algo que Ameal aún no descarta), la AFA enfrentaría un boicot de los dos clubes que generan el 60% de la audiencia televisiva. En 2016, la presión funcionó; hoy, con una inflación del 280% y clubes del interior al borde de la quiebra, el margen de maniobra es cero. La ovación en Córdoba puede ser el último aplauso antes del colapso.