Antonelli hace historia: 4 victorias seguidas y el respaldo de Hamilton y Verstappen
Récord absoluto: Con solo 19 años, el italiano Andrea Kimi Antonelli logró lo imposible: cuatro triunfos consecutivos en su debut en la Fórmula 1, algo que ni Senna ni Schumacher consiguieron.
Empapado en champagne, con la medalla de oro al cuello y una sonrisa que iluminaba el podio del Gran Premio de Canadá, Andrea Kimi Antonelli escribió una página dorada en la historia del Gran Circo. No solo por su cuarta victoria consecutiva —un hito nunca antes logrado por un piloto en sus primeras carreras—, sino porque, con apenas 19 años, extendió su ventaja en el Mundial de Pilotos a 43 puntos. Un margen que asusta cuando el calendario apenas ha recorrido 5 de las 22 fechas previstas.
El circuito Gilles Villeneuve, en Montreal, fue testigo de cómo el boloñés domó a su compañero de equipo, George Russell, en una batalla que comenzó en la Sprint y se recrudeció en la carrera principal. Antonelli, quien el sábado había mostrado su frustración por radio, demostró madurez al dejar atrás las quejas y enfocarse en la pista. El resultado: Mercedes logró un pleno de victorias en el inicio de temporada, algo que ni en la era dorada de Hamilton y Rosberg la escudería alemana había conseguido.

El podio fue un símbolo de la nueva era de la F1: Antonelli, flanqueado por dos leyendas. A su izquierda, Lewis Hamilton (Ferrari), el hombre que con 7 títulos mundiales redefinió el deporte. A su derecha, Max Verstappen (Red Bull), el actual dominador con 4 coronas y un estilo agresivo que revolucionó la categoría. Ambos, los ídolos de infancia de Kimi, lo abrazaron entre risas y champagne, como si le pasaran el testigo de una generación que ya no teme al futuro, sino que lo celebra.
Hamilton, el mentor inesperado
La relación entre Antonelli y Hamilton va más allá de la pista. Cuando el británico dejó Mercedes para unirse a Ferrari, dejó un mensaje escrito a mano en el motorhome de la escudería para Kimi: “Sigue así, campeón. El futuro es tuyo”. Palabras que el italiano atesora. “Leerlo me llenó el corazón. Lewis no es solo un piloto, es una persona que te inspira a ser mejor”, confesó Antonelli en Imola el año pasado. Esa conexión casi paternal se repite con Verstappen, quien ha defendido al joven en momentos clave, como tras su error en Austria en 2023, cuando el neerlandés salió perjudicado pero optó por protegerlo de las críticas.

El trato especial no es casualidad. Verstappen, conocido por su carácter directo, ha bromado en más de una ocasión sobre cómo los miembros de Mercedes “secuestran” a Antonelli cuando ambos comparten charlas técnicas. Incluso, el italiano ha expresado su deseo de correr junto a MadMax en las Flechas de Plata, aunque desde la fábrica alemana ya descartaron esa posibilidad —al menos por ahora—. Lo cierto es que, con o sin carrera juntos, la admiración es mutua: Verstappen ve en Antonelli a un rival digno, y Kimi encuentra en el neerlandés al espejo de la ambición que lo define.
La batalla interna que casi quema Mercedes
El Muro de los Campeones —la curva 14 del circuito canadiense, donde chocaron leyendas como Schumacher, Hill y Villeneuve— fue el escenario donde la tensión entre Antonelli y Russell estalló. Un roce en la Sprint llevó al italiano a cortar la chicana y, furioso, acusó por radio a su compañero de manejar “sucio”. La respuesta de Toto Wolff fue contundente: “¡Kimi, concéntrate en el manejo! Es la cuarta vez que hablamos de esto. ¡No se discute esto por radio!”. Pero el joven no cedió fácilmente. Cuando el equipo le ordenó devolver la posición a Russell para evitar una sanción, Antonelli cuestionó: “¿Por qué? Yo estaba adelante. Él me echó fuera”. Aunque finalmente acató la orden, su determinación no flaqueó: recuperó el liderato y sentenció la carrera.

La pulseada con Russell fue un espectáculo de alto voltaje: adelantamientos al límite, frenadas tardías, bloqueos de ruedas y hasta roces de neumáticos que hicieron contener el aliento a los ingenieros. Desde la vuelta 6 hasta la 30, los dos pilotos de Mercedes libraron una guerra donde el rebufo y la gestión de batería decidieron cada maniobra. El clímax llegó cuando Russell, dominante en Canadá (había ganado en 2025 y marcado doblete de pole este año), sufrió una falla mecánica que lo dejó fuera de combate. “Me lo pasé bien luchando con Kimi. Fue como volver al karting: duro, pero limpio”, admitió el británico, mientras Antonelli, más diplomático, lamentó su retiro: “Hubiera sido increíble pelear hasta el final”.
El colapso de McLaren y el mensaje de Wolff
Mientras Mercedes brillaba, McLaren vivió su peor pesadilla: Lando Norris, campeón defensor, abandonó por problemas en la caja de cambios, y Oscar Piastri terminó 11°, fuera de los puntos. Un contraste que resalta el momento dulce de la escudería alemana, donde Wolff no oculta su satisfacción, pero tampoco baja la guardia. “Kimi está demostrando que la apuesta valió la pena, pero esto recién comienza”, advirtió el austriaco, consciente de que el verdadero desafío será mantener esta racha cuando el calendario llegue a circuitos más exigentes, como Silverstone o Suzuka.
El podio de Montreal quedó para la posteridad: Antonelli, entre Hamilton y Verstappen, tres pilotos que suman 15 títulos mundiales (7 + 4 + 0, aunque el italiano promete cambiar ese último número pronto). Pero más allá de las estadísticas, la imagen simboliza algo mayor: la F1 ya no es un deporte de veteranos, sino un ring donde las nuevas generaciones exigen su lugar. Y Kimi, con su mezcla de talento y audacia, está liderando esa revolución.
¿Podrá Antonelli mantener este ritmo cuando la presión aumente? La respuesta definirá si estamos ante el nacimiento de una nueva leyenda o simplemente un destello fugaz. Por ahora, el Gran Circo tiene un nuevo rey, y su nombre resuena con fuerza: Kimi.
El fantasma de Schumacher y el récord que Antonelli podría batir en 2024
Cuando Andrea Kimi Antonelli cruzó la meta en Montreal con su cuarta victoria consecutiva, no solo igualó un hito inédito en debutantes, sino que revivió el espectro de Michael Schumacher en 1992. Ese año, el alemán —entonces con 23 años y en Benetton— logró cinco triunfos seguidos (Bélgica, Italia, Portugal, Japón y Australia), una marca que aún hoy sigue vigente como la rachas más larga de un piloto en su primera temporada completa. Antonelli, con 19 años y un Mercedes que parece imbatible, tiene ahora la oportunidad de superarlo en las próximas dos carreras: Austria (30 de junio) y Gran Bretaña (7 de julio). El italiano ya admitió en rueda de prensa que Schumacher es su “referencia absoluta”, pero lo que no dijo es que, de lograrlo, se convertiría en el piloto más joven en batir un récord del alemán —algo que ni Verstappen (25 años cuando igualó los 13 triunfos en una temporada de Schumacher) ni Hamilton (28 años al superar sus 91 victorias) consiguieron.
El paralelo con Schumacher no es casual. Ambos debutaron con polémica: el alemán chocó con Jean Alesi en su primera carrera (Sudáfrica 1992), mientras que Antonelli fue criticado por su agresividad con Lando Norris en Bahrein 2023, cuando aún era piloto de reserva. Además, los dos llegaron a la F1 tras dominar categorías inferiores con cifras escandalosas: Schumacher ganó el Campeonato Alemán de F3 en 1990 con 10 victorias en 10 carreras; Antonelli, en 2023, arrasó en la F2 con 6 poles y 5 triunfos en 12 rondas. Pero hay una diferencia clave: Schumacher tardó 7 temporadas en conseguir su primer título (2000), mientras que Antonelli, con un coche superior y un rival como Russell en horas bajas, podría acortar ese plazo a 1 o 2 años.
El calendario juega a su favor. Las próximas cinco pistas —Red Bull Ring (Austria), Silverstone (Reino Unido), Hungaroring (Hungría), Spa (Bélgica) y Zandvoort (Países Bajos)— son circuitos donde Mercedes ha ganado al menos 3 de las últimas 5 ediciones en cada uno. Si el italiano mantiene su ritmo, podría llegar al parón veraniego de agosto con 9 victorias en 12 carreras, algo que solo Schumacher (1995, con 9 en 17) y Verstappen (2022, con 15 en 22) lograron en la historia. El propio Toto Wolff lo reconoció en una entrevista con Auto Motor und Sport: “Kimi tiene esa mentalidad de ‘matar o morir’ que recordaba en Mika Häkkinen. No es un talento cualquiera; es un depredador“.
La trampa del exceso de confianza
Schumacher también aprendió por las malas que las rachas no son eternas. Tras sus cinco victorias en 1992, llegó Adelaida 1994, donde un error contra Damon Hill le costó el título por 1 punto. Antonelli, que ya ha tenido roces con Russell y Norris, deberá gestionar algo más que el coche: su impulsividad. En Canadá, Wolff le advirtió por radio: “No repitas el error de Austria 2023“, en referencia a cuando el italiano chocó con Verstappen al forzar un adelantamiento en la curva 3. Si el boloñés quiere evitar el destino de otros prodigios —como Jacques Villeneuve, que tras su título en 1997 solo ganó 3 carreras más en su vida—, deberá demostrar que su madurez crece al mismo ritmo que su palmarés. El próximo mes lo dirá todo: o entra en la leyenda junto a Schumacher, o se une a la lista de talentos que el peso de la F1 aplastó demasiado pronto.