¡Belgrano rompe la historia! 121 años de espera terminaron en 3 minutos épicos
Golpe al gigante: River, acostumbrado a remontadas de leyenda, vivió su peor pesadilla en Córdoba. Belgrano, con dos goles en 180 segundos, escribió la página más gloriosa de sus 121 años de vida y amplió el mapa del fútbol argentino.
CÓRDOBA (enviado especial).- Esos minutos finales en los que River solía emergir como campeón, esta vez se convirtieron en su hundimiento definitivo. Perdió una final en la que llegó a estar dos veces en ventaja, pero se topó con un Belgrano resiliente, que encontró en el banco —con los ingresos del maestro Mudo Vázquez (38 años, ídolo con más de 200 partidos en el club) y el letal Uvita Fernández (autor de 12 goles en el torneo)— la fórmula para voltear lo imposible. Dos goles entre los minutos 40 y 43 del segundo tiempo bastaron para coronar al primer campeón cordobés en la era profesional y dejar a River sin argumentos.
El fútbol argentino, que en 2025 celebró el título de Platense (tras 109 años de espera), ahora suma a otro nuevo invitado al salón de la gloria: un Belgrano que recuperó su ADN con figuras como Zielinski (el “Ruso”, símbolo de la garra pirata), Zelarayán (cerebro del juego), Vázquez (el director de orquesta) y Rigoni (el desequilibrante). En un año histórico para Córdoba —con 4 equipos en Primera División (Belgrano, Talleres, Instituto y Racing)—, el “Pirata” no solo ganó un título: redefinió los límites geográficos del poderío futbolístico.
Para River, el golpe va más allá de lo deportivo. Hace apenas tres meses, cuando Marcelo Gallardo (el técnico más ganador de su historia, con 14 títulos) se despidió del club, el equipo estaba en crisis institucional y deportiva. Martín Coudet llegó para recomponer un vestuario fracturado, con parches tácticos, remiendos en la defensa y resultados milagrosos como el 3-2 ante Racing en cuartos. “Somos un equipo luchador”, había dicho Lucas Martínez Quarta la víspera, pero la verdad es que a River nunca le sobró fútbol en este 2026: solo corazón y memoria.

La final cumplió con el guion de tensión, emoción y drama puro. River estuvo a 5 minutos y 12 segundos de alzar la copa, pero en este deporte —donde lo colectivo se decide por detalles—, dos piezas cambiaron todo: la salida por lesión de Marcos Acuña (lateral izquierdo, clave en el juego ofensivo) y el ingreso de Vázquez y Fernández, que transformaron la desesperación en épica. ¿El dato clave? River jugó los últimos 20 minutos sin su único jugador con más de 10 asistencias en el año (Acuña) y con tres centrales improvisados como delanteros (Pezzella, Martínez Quarta y Rivero).
El desenlace llegó con dos jugadas que quedarán en la historia: primero, un penal sancionado por el VAR tras un mano de Ezequiel Rivero (lateral derecho reconvertido a central) sobre un remate de Fernández. Uvita no trembló: ejecutó con frialdad al ángulo izquierdo de Franco Armani, quien adivinó pero no llegó. Tres minutos después, el mismo Fernández apareció solo en el segundo palo para empalmar un centro milimétrico de Vázquez. 2-2. El Mario Kempes estalló. River protestó airadamente —reclamando una falta previa de Vázquez sobre Meza—, pero el árbitro Falcón Pérez (el mismo que pitó la final de la Libertadores 2023) mantuvo su decisión. El var no intervino.
El arranque: Belgrano dominó, River sufrió
Belgrano salió con una actitud audaz, presionando alto y jugando con pelota al ras del césped, mientras River tardó 12 minutos en encontrar su ritmo. El problema del “Millonario” fue claro: el mediocampo no funcionaba. Nicolás De La Cruz (su figura en la semifinal ante Boca) estaba anulado por Longo y Sánchez, y Esequiel Barco (el más caro del plantel, con un pase de US$18 millones) desapareció en el primer tiempo. Enrique Bustos, lateral derecho, fue un punto débil constante: perdió 3 de 4 duelones en los primeros 20 minutos.
A los 3 minutos, Guido Moreno (volante central) ya estaba amonestado por una falta sobre Zelarayán. Detalle crucial: Moreno jugó con una rodilla derecha infiltrada (esguince grado 1 sufrido en semifinales) y le pidió a Coudet que lo alineara “porque es una final”. La alternativa era Lucas Silva, un juvenil de 19 años con solo 34 minutos en el Apertura. Belgrano aprovechó: en los primeros 15 minutos, tuvo 3 llegadas claras (dos cabezazos de Passerini y Rigoni, y un remate desviado de Zelarayán). Nahuel Beltrán, el arquero, fue figura con dos atajadas clave antes del gol de Colidio.

River, mientras tanto, no generaba juego asociado. Todo pasaba por pelotazos largos a Matías Freitas (el delantero que más kilómetros corrió en el torneo: 12.3 km por partido), quien se ofrecía en solitario. Belgrano cerraba bien los espacios: Longo y Sánchez neutralizaron a Juan Cruz Meza (autor de 8 goles en el torneo), y Vera (volante por derecha) no existió en el primer tiempo. El único error defensivo del “Pirata” llegó a los 17 minutos: un cambio de frente de Martínez Quarta a Acuña, este a Galván, y Colidio definió al primer toque tras un cierre errado de Rigoni. 1-0 para River, con su primera llegada coordinada.
Pero Belgrano respondió rápido. A los 22 minutos, Morales (central, 1.89 m) se despegó de la marca de Moreno y conectó un cabezazo letal en un córner de Zelarayán. 1-1. Justicia poética: el “Pirata” había sido superior en juego, con 62% de posesión en los primeros 25 minutos. Zelarayán, el mejor del partido hasta ese momento, acumulaba 3 pases clave y un 89% de precisión en el pase.

Segundo tiempo: aspereza, lesiones y el giro definitivo
El complemento fue más físico que técnico: entraron topes duros, faltas tácticas y amonestaciones. A los 5 minutos, Passerini le entró con todo a Pezzella en un duelo aéreo que pudo costarle la segunda amarilla. River, sin embargo, encontró oxígeno: a los 12 minutos, una combinación entre Colidio y Galván terminó en el 2-1. Quedaban 30 minutos, pero el partido ya olía a desgaste y circunstancias.
Y ahí llegó el punto de quiebre: Acuña se lesionó (problemas en el cuádriceps izquierdo, misma zona que lo marginó 6 partidos en 2025) y Coudet se quedó sin su único lateral ofensivo. Entró Pezzella, Rivero se corrió a la izquierda, y Martínez Quarta pasó a ser el tercer central en la línea de 5. Belgrano, al borde del abismo, apeló a su banco: ingresaron Vázquez (minuto 25) y Fernández (minuto 30), dos jugadores que ya habían sido decisivos en la semifinal ante Argentinos (Uvita marcó el 1-0 en ese partido).
Coudet demoró sus cambios: recién a los 35 minutos movió el banco, cuando el partido ya olía a derrota. Entraron Quintero, Salas y Páez, pero fue tarde. Belgrano, con Vázquez dictando el ritmo (95% de pases acertados en sus 20 minutos en cancha) y Fernández desequilibrando, volteó el marcador en 180 segundos. El Mario Kempes se convirtió en un hervidero: los hinchas de River rompieron butacas y lanzaron objetos al campo, mientras la parcialidad de Belgrano coreaba “Campeón, campeón”.
Al final, no hubo épica para River. Se fue con tres centrales jugando de delanteros (en un intento desesperado por conectar centros de Juanfer Quintero) y una sensación de oportunidad perdida. Belgrano, en cambio, celebró con un presidente (Luis Artime) que lloró en el césped, un técnico (Guillermo Farré) que cumplió su promesa de “volver a las raíces”, y jugadores que jugaron con la camiseta puesta en la piel. ¿El dato histórico? Es el primer título de Belgrano en Primera División desde 1935 (cuando ganó el Torneo Regional), y el primero en la era profesional (desde 1967).
Para River, queda el dolor de una final perdida en el último suspiro y preguntas incómodas: ¿Fue suficiente el trabajo de Coudet en solo 3 meses? ¿Puede el equipo recomponerse sin Gallardo y con un plantel envejecido? (el promedio de edad del once titular es de 29.3 años). Belgrano, en cambio, escribe una nueva era: con 4 equipos cordobeses en Primera, la provincia se consolida como la tercera plaza futbolística del país, solo detrás de Buenos Aires y Santa Fe.
La final dejó, además, tres récords curiosos:
- Uvita Fernández se convirtió en el primer jugador en marcar en una semifinal y una final del mismo torneo desde Carlos Tevez en 2015.
- Beltrán (Belgrano) fue el arquero con más atajadas en una final (6) desde Sergio Romero en 2014.
- River perdió una final después de ir ganando por primera vez desde la Copa Libertadores 2018 (vs. Boca).
¿Qué sigue ahora? Belgrano enfrentará a Boca o San Lorenzo en la Supercopa Argentina 2026, mientras River deberá reconstruir su identidad en un año sin competiciones internacionales. ¿Podrá el “Pirata” mantener su nivel? ¿O este título será el inicio de una nueva dinastía cordobesa en el fútbol argentino?
Lo mejor (y lo peor) de la final
Por Claudio Mauri
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El «Ruso» Zielinski y la maldición de los símbolos en finales: ¿por qué su gol fantasma del 2019 pesó en esta épica?
Cuando Pablo Zielinski —el «Ruso», alma y capitán de Belgrano— alzó la copa en el Mario Alberto Kempes, cerró un círculo que comenzó siete años atrás, en la misma cancha y contra el mismo rival. En la semifinal de la Copa Argentina 2019, River eliminó al «Pirata» con un gol en offside de Ignacio Scocco (minuto 89), validado por el VAR pese a las protestas. Ese día, Zielinski, entonces con 25 años, lloró en el vestuario y prometió: *«Volveremos, y será aquí»*. La historia le dio la razón, pero con un guión invertido: esta vez, el VAR le dio un penal a Belgrano (el del 2-2) en una jugada donde Ezequiel Rivero reclamó falta previa. La justicia poética tuvo precio: 1.802 días de espera.
El «Ruso» no solo es símbolo por su garra. Es el único jugador en la historia de Belgrano en disputar dos finales (2019 y 2026) y tres ascensos (2011, 2013 y 2021) con el club. Su conexión con el hincha es casi mística: en la encuesta de 2023 de la revista *El Gráfico*, fue elegido como el «Jugador más querido de la era moderna» en Córdoba, superando a ídolos como José Chamot (ex Milan) y Esteban González (máximo goleador histórico del club). Pero su relación con River va más allá de lo deportivo. En 2021, tras un partido por la Copa de la Liga, Zielinski acusó a los jugadores millonarios de *«falta de respeto hacia los clubes chicos»* tras una celebración exagerada en el Kempes. Martín Demichelis, entonces DT de River, respondió: *«El fútbol es así, hay que saber perder»*. Cinco años después, el «Ruso» le devolvió la frase en la rueda de prensa post-final: *«Hoy aprendieron lo que es sufrir»*.
Su influencia en el vestuario es cuantificable. Según un informe interno del club (2025), en los partidos donde Zielinski es titular, Belgrano tiene un 47% más de recuperaciones en campo rival y un 30% menos de errores defensivos. Contra River, no solo fue clave en la presión que derivó en el penal del 2-2, sino que neutralizó a Enrique Barco (el jugador más caro en cancha, con un pase de US$18 millones), limitándolo a solo 19 toques en 90 minutos —su peor registro desde 2022—. El dato más revelador: en los últimos 10 minutos, cuando Belgrano empujó el empate, Zielinski corrió 1.2 km (el doble que cualquier otro jugador en ese lapso, según Opta Sports).
| Año | Evento clave | Impacto en la historia |
|---|---|---|
| 2011 | Ascenso a Primera (vía promoción) | Zielinski debuta como profesional (17 años). |
| 2019 | Semifinal Copa Argentina (derrota vs. River) | Promete volver al Kempes para «cambiar la historia». |
| 2023 | Elegido «Jugador más querido» por *El Gráfico* | Supera a leyendas como Chamot en encuestas. |
| 2026 | Título del Apertura (capitán) | Primer campeón cordobés en era profesional (desde 1967). |
¿El fin de una era o el inicio de una leyenda?
Zielinski tiene 31 años y un contrato que vence en diciembre de 2026. Su renovación no es un trámite: clubes como Independiente y Talleres ya preguntaron por él, según fuentes del mercado. Pero su valor trasciende lo económico. En Córdoba, circula un dato escalofriante: desde que el «Ruso» es capitán (temporada 2020), Belgrano no perdió ningún clásico cordobés (12 partidos: 8 victorias, 4 empates). Ahora, con el título bajo el brazo, enfrenta un dilema: ¿se retira como ídolo absoluto o busca un último desafío? River, mientras tanto, deberá convivir con su fantasma: el de un jugador que les arrebató dos finales en el mismo estadio, con siete años de diferencia y un guión de película.