“Furia Épica” sin fecha límite: EEUU intensifica ataques en Irán con 7.000 objetivos destruidos
Guerra relámpago: El Pentágono asegura que su ofensiva en Irán avanza según lo planeado, con 7.000 blancos neutralizados en solo 20 días.
El secretario de Defensa de EEUU, Pete Hegseth, defendió este jueves que la operación militar “Furia Épica” cumple con los plazos internos del Gobierno, aunque evitó fijar una fecha para su conclusión. “Seguimos completamente conforme al plan“, declaró en rueda de prensa junto al jefe del Estado Mayor, Dan Caine, mientras se cumplen tres semanas de un conflicto que ya ha escalado a 10 países del Golfo y amenaza con desestabilizar el suministro global de petróleo.
Hegseth insistió en que Washington opera con un “conjunto claro de objetivos“, respaldados por “todas las capacidades necesarias” otorgadas por el presidente Donald Trump. Entre ellos, destacan: aniquilar la base industrial de defensa iraní (para evitar su reconstrucción), destruir su Marina y impedir que Teherán desarrolle armas nucleares. “No son los objetivos de los medios ni de Irán; son los nuestros“, recalcó, en un claro mensaje a la prensa, a la que acusó de difundir una “narrativa negativa” sobre un supuesto “atolladero sin fin“.
El Pentágono confirmó que este jueves lanzará el “mayor paquete de ataques” desde el inicio de la guerra, superando la intensidad de las operaciones previas. Según Caine, las defensas antiaéreas iraníes están “neutralizadas” y su capacidad industrial de defensa sufre daños “abrumadores“. “Estamos cazando y lanzando muerte y destrucción desde el aire“, declaró, mientras Hegseth subrayó que las capacidades estadounidenses “siguen creciendo”, en contraste con el “degradado” potencial bélico de Irán.
Contexto histórico: Esta es la primera ofensiva directa de EEUU contra Irán desde la Crisis de los Rehenes en 1979, cuando 52 estadounidenses fueron retenidos durante 444 días en Teherán. La diferencia ahora radica en la tecnología de precisión y el alcance global de las sanciones, que ya afectan a sectores clave como el petróleo —Irán exporta 1,5 millones de barriles diarios, vitales para Asia y Europa.
Trump, el “árbitro” de la guerra: ¿Hasta cuándo?
Hegseth dejó claro que solo el presidente Trump decidirá cuándo finalizará la operación, sin importar la presión internacional. “Será él quien determine cuándo hemos logrado lo necesario para garantizar la seguridad de EEUU”, afirmó, eludiendo preguntas sobre plazos concretos. Esta postura contrasta con la de aliados europeos, a quienes Hegseth tachó de “desagradecidos” por no apoyar abiertamente la ofensiva.
El jefe del Pentágono también advirtió que EEUU “no revelará” sus próximos movimientos, incluyendo el número de tropas desplegadas o la duración estimada de la misión. “No vamos a decirle al enemigo qué estamos dispuestos a hacer“, sentenció, en un guiño a la doctrina de “ambigüedad estratégica” que Trump ha aplicado en conflictos previos, como el ataque con drones contra el general iraní Qasem Soleimani en 2020.
Impacto económico inmediato: El conflicto ha disparado el precio del petróleo Brent a US$92 por barril (un aumento del 12% en una semana), mientras que las primas de riesgo de los buques que transitan por el Estrecho de Ormuz —por donde pasa el 20% del crudo mundial— se han multiplicado por tres. Analistas de Goldman Sachs advierten que, si la guerra se prolonga, el barril podría superar los US$110 en el segundo trimestre.
¿Victoria decisiva o riesgo de escalada?
Hegseth rechazó las comparaciones con guerras prolongadas como Afganistán o Irak, asegurando que “Furia Épica” es una operación “enfocada, precisa y decisiva“. Sin embargo, expertos como Mark Fitzpatrick, del International Institute for Strategic Studies (IISS), advierten que destruir la capacidad nuclear iraní —dispersa en instalaciones subterráneas como Fordow— podría requerir meses, incluso años, de bombardeos.
El Pentágono, no obstante, mantiene su discurso triunfalista. “Estamos ganando de manera decisiva“, repitió Hegseth, mientras Caine detalló que los ataques aéreos han dejado “sin operatividad” al 60% de los sistemas de misiles balísticos iraníes. Pero la pregunta persiste: ¿Bastará con debilitar a Irán, o EEUU buscará un cambio de régimen? La respuesta, según el Pentágono, depende de un solo hombre: Trump.
El precedente de Soleimani: cómo EEUU escaló en 2020 y qué aprendió Irán
Cuando el Pentágono menciona la doctrina de “ambigüedad estratégica” de Trump, no habla de teoría: se refiere a un patrón probado en enero de 2020, cuando un dron MQ-9 Reaper eliminó al general Qasem Soleimani —jefe de la Fuerza Quds— en un ataque cerca del aeropuerto de Bagdad. Aquella operación, ejecutada sin aviso previo a aliados ni al Congreso, desencadenó una respuesta iraní en solo 5 días: el bombardeo con 16 misiles balísticos contra las bases de Ain al-Asad (Irak), que hirió a 110 soldados estadounidenses. La lección que Irán extrajo entonces —y que ahora aplica— fue la dispersión geográfica de sus activos críticos.
Tras 2020, Teherán descentralizó su programa nuclear y militar. Según informes del Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional (ISIS), Irán movió el 70% de sus centrifugadoras avanzadas (como las IR-6) a instalaciones subterráneas como Natanz y Fordow, esta última construida a 90 metros de profundidad bajo una montaña y reforzada con hormigón de 2,5 metros de grosor. Además, duplicó su inventario de misiles de crucero Khalij Fars (alcance de 300 km), desplegándolos en la costa del Golfo para amenazar buques y bases estadounidenses. El Pentágono sabe que, esta vez, el 60% de los blancos prioritarios están blindados —un dato que explica por qué Hegseth evita hablar de plazos.
La diferencia clave con 2020 radica en la capacidad de saturación. En aquel entonces, EEUU lanzó 3 misiles AGM-158 JASSM contra Soleimani; hoy, según datos de GlobalFirepower, ha desplegado 120 aviones de combate (entre ellos F-35 y B-2 Spirit) y 5 portaaviones en la región, capaces de lanzar 1.200 municiones de precisión por día. Pero Irán también ha mejorado: su sistema de defensa aérea Khordad-15, probado en 2019 al derribar un dron RQ-4A Global Hawk (US$130 millones), ahora opera en red con radares rusos S-300, lo que obliga a EEUU a usar misiles anti-radar HARM para cegar las baterías antes de cada ataque.
La trampa del “éxito táctico”: ¿Repetirá EEUU el error de Irak?
El discurso del Pentágono sobre una victoria “decisiva” recuerda a las declaraciones de 2003, cuando el entonces secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, aseguró que la guerra en Irak duraría “semanas, no meses“. 20 años después, EEUU aún tiene 2.500 tropas en el país. La pregunta ahora es si 7.000 objetivos destruidos —cifra que Irán no ha confirmado— bastarán para evitar que Teherán reconstruya su arsenal, como hizo Corea del Norte tras los bombardeos de 2017: en solo 18 meses, Pyongyang relanzó su programa de misiles balísticos, probando el Hwasong-15 (alcance de 13.000 km). Hegseth apuesta por la tecnología; la historia sugiere que la paciencia iraní podría ser su mayor enemigo.