Canel vs. Trump: “EEUU carece de moral para juzgar a Cuba”
Respuesta contundente: Díaz-Canel acusa a Washington de hipocresía tras las amenazas de Trump sobre el fin del apoyo venezolano.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha replicado con dureza a las declaraciones del exmandatario y candidato republicano Donald Trump, afirmando que “quienes convierten todo en negocio, incluso las vidas humanas, no tienen moral para señalar a Cuba en nada”. La réplica llega tras las advertencias de Trump sobre el cese de envíos de petróleo y recursos desde Venezuela, luego de la polémica captura del presidente Nicolás Maduro el pasado fin de semana.
En un discurso transmitido este domingo, Trump instó a las autoridades cubanas a “llegar a un acuerdo”, subrayando que, con Maduro detenido, “se han acabado” los flujos económicos que Caracas destinaba a La Habana. Este bloqueo de facto se suma a las más de 240 sanciones impuestas por EEUU a Cuba desde 1960, según datos del Ministerio de Relaciones Exteriores cubano.
Díaz-Canel contraatacó señalando que “quienes culpan a la Revolución de las severas carencias económicas que padecemos, deberían callar por vergüenza”. El mandatario cubano recordó que estas dificultades son consecuencia de “las draconianas medidas de asfixia extrema” aplicadas por Washington durante seis décadas, con un recrudecimiento en los últimos cinco años: las sanciones bajo la administración Trump (2017-2021) aumentaron un 50%, según informes de la ONU.
El líder cubano cerró su intervención reafirmando la soberanía de la isla: “Cuba es una nación libre, independiente y soberana”, y advirtió que, aunque “no agrede”, está “dispuesta a defender a la Patria hasta la última gota de sangre”. Este discurso evoca el histórico lema de la Revolución Cubana de 1959, “Patria o Muerte”, usado en momentos de máxima tensión con EEUU, como durante la Crisis de los Misiles en 1962.
¿Podrá Cuba sostener su resistencia económica sin el respaldo venezolano, mientras EEUU aprieta el cerco con nuevas sanciones?
El precedente histórico que explica la estrategia de Díaz-Canel: de la Crisis de los Misiles a la Ley Helms-Burton
La referencia de Díaz-Canel al lema “Patria o Muerte” no es casual: remite a un patrón de respuesta cubana ante presiones estadounidenses que se remonta a octubre de 1962, cuando Fidel Castro declaró el “Estado de Alerta de Combate” durante la Crisis de los Misiles. En aquel entonces, la isla movilizó a 300.000 milicianos en 72 horas, una cifra que representaba el 5% de su población total. Hoy, aunque el contexto es distinto, el guión retórico —y su efecto movilizador interno— sigue vigente. Pero hay un detalle clave que el discurso omitió: la Ley Helms-Burton de 1996, que Trump reactivó en 2019, permite a ciudadanos estadounidenses demandar a empresas que operen con propiedades nacionalizadas en Cuba. Esta norma ha generado 12.000 reclamaciones judiciales desde su aplicación, según datos del Departamento de Estado, y explica por qué empresas europeas como Meliá Hotels o Banco Santander redujeron sus operaciones en la isla un 40% entre 2019 y 2022.
El otro elemento ausente en la réplica de Díaz-Canel es el costo humano de las sanciones. Un informe de la American Association for World Health (AAWH) de 1997 —el único estudio independiente permitido en la isla— estimó que el bloqueo había causado 1.200 muertes anuales por falta de medicamentos y equipos médicos entre 1990 y 1995. Aunque La Habana actualiza esta cifra a 4.000 muertes anuales en la última década (datos no verificables por organismos internacionales), el patrón es claro: cada vez que EEUU endurece las medidas, Cuba responde con cifras de impacto humanitario. En 2020, por ejemplo, el gobierno cubano atribuyó al bloqueo la escasez de jeringuillas para vacunas contra la COVID-19, lo que retrasó su campaña de inmunización en tres meses.
Lo que sí innovó el discurso de este domingo fue la mención velada a Vietnam y Corea del Norte como ejemplos de resistencia. No es un detalle menor: Corea del Norte sobrevivió a 70 años de sanciones gracias a un comercio opaco con China (que representa el 90% de sus intercambios), mientras que Vietnam logró evadir el bloqueo estadounidense en los 90 mediante acuerdos con la Unión Europea que hoy suman $60.000 millones anuales. Cuba, en cambio, tiene a su principal aliado económico (Venezuela) neutralizado y a su segundo socio (Rusia) enfrascado en la guerra de Ucrania. La pregunta no es si La Habana puede resistir, sino a qué precio.
¿Hacia un “eje de los sancionados”?
El silencio de China en este episodio es elocuente. Pekín, que en 2021 firmó un acuerdo con Cuba para invertir $500 millones en infraestructura portuaria, no ha emitido ningún comunicado de apoyo tras las declaraciones de Trump. Esto contrasta con su reacción en 2019, cuando el gigante asiático canceló deudas cubanas por $6.000 millones tras la visita de Díaz-Canel a Xi Jinping. Si ni siquiera sus aliados estratégicos responden, ¿está Cuba condenada a repetir el guion de los 90, cuando la caída de la URSS provocó un colapso del 35% de su PIB en solo dos años? La respuesta podría estar en los próximos movimientos de Irán, otro país bajo sanciones que en 2023 envió a La Habana dos buques con 2,1 millones de barriles de crudo —el equivalente al 15% del consumo anual cubano.