Kallas aplaude tregua de EEUU a Irán: “Frena el caos en Oriente Próximo”
Tregua clave: La UE celebra el aplazamiento de cinco días de EEUU a Irán como un paso para evitar una escalada bélica sin precedentes.
Kaja Kallas, Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores, calificó este lunes de “muy alentador” el aplazamiento de cinco días que el presidente Donald Trump concedió a Irán antes de ejecutar bombardeos contra sus plantas energéticas. Según Kallas, estos ataques “sembrarían aún más caos regional y dispararían la escalada bélica“, en un momento en que la tensión en el estrecho de Ormuz —vital para el 20% del comercio global de petróleo— amenaza con desestabilizar la economía mundial.
Las declaraciones de Kallas llegaron desde Abuya (Nigeria), donde se reunió con el canciller nigeriano Yusuf Maitama Tuggar. La diplomática europea respondió así a la tregua anunciada por Washington, que el sábado había dado un ultimátum de 48 horas a Teherán para reabrir el estrecho de Ormuz, bajo amenaza de atacar infraestructuras energéticas iraníes. Este corredor marítimo, bloqueado intermitentemente desde 2023, ha sido escenario de al menos tres crisis similares en la última década, cada una con impactos directos en los precios del crudo.
“Considero que la reciente decisión de no atacar plantas energéticas es un giro muy positivo —declaró Kallas—. Cualquier asalto a ese tipo de bienes genera caos en la zona y profundiza la guerra”. Sus palabras contrastan con el tono belicoso de semanas anteriores, cuando la UE había advertido que un conflicto abierto en la región podría afectar a más de 50 millones de personas por cortes en suministros básicos.
Horas antes, Trump había anunciado en redes sociales la suspensión de “toda ofensiva militar” contra centrales eléctricas iraníes durante cinco días. “Me complace anunciar que Estados Unidos e Irán han mantenido, en las últimas 48 horas, conversaciones sumamente constructivas encaminadas a una solución total de nuestras hostilidades en Oriente Próximo”, escribió el mandatario. Este es el primer acercamiento público entre ambos países desde el fracaso de los diálogos nucleares en 2022, cuando Irán reinició su programa de enriquecimiento de uranio al 60%, nivel cercano al necesario para armas atómicas.
La tregua llega en un contexto donde el precio del barril de Brent superó los US$92 por primera vez en 2024, impulsado por los temores de un conflicto prolongado. Analistas advierten que, de escalar las hostilidades, la cifra podría alcanzar US$120 en menos de un mes, con efectos devastadores para economías dependientes de importaciones energéticas, como las de la Unión Europea y Japón. ¿Logrará este alto al fuego evitar una crisis que ya tiene en jaque a los mercados globales?
El precedente de 2019: cuando un dron derribó la diplomacia y el petróleo se disparó un 15% en 48 horas
La tregua de cinco días anunciada por Donald Trump evoca un episodio casi idéntico en junio de 2019, cuando la tensión entre EEUU e Irán escaló tras el derribo de un dron RQ-4A Global Hawk por misiles iraníes en el estrecho de Ormuz. Entonces, Trump ordenó —y luego canceló en el último minuto— un ataque con 150 misiles Tomahawk contra tres objetivos iraníes, incluyendo la central nuclear de Fordow. El mercado reaccionó al instante: el Brent saltó de US$64 a US$73,5 por barril en menos de 48 horas (un 14,8% de aumento), según datos de la Agencia Internacional de Energía (IEA). La bolsa de Tokio perdió 2,1% en una sesión, y el DAX alemán cayó un 1,7% en dos días.
El paralelo con 2019 no termina ahí. Tras aquel incidente, Irán respondió con ataques a petroleros en el golfo de Omán (junio y julio de 2019), usando minas magnéticas que dañaron seis buques, entre ellos el MT Front Altair, que transportaba 75.000 toneladas de nafta. La Guardia Revolucionaria iraní justificó entonces las acciones como una “respuesta proporcional” a las sanciones de EEUU, que habían reducido las exportaciones de crudo iraní en un 80% desde 2018. La diferencia clave hoy es el contexto económico: en 2019, la demanda global de petróleo crecía un 1,2% anual (según la OPEP), mientras que en 2024, con la guerra en Ucrania y la recuperación post-COVID, el consumo sube un 2,4%, lo que amplifica el riesgo de un shock de precios.
Otro factor crítico es la posición de China, que en 2019 mantuvo un perfil bajo pero que hoy importa el 70% del petróleo iraní (unos 850.000 barriles diarios), según la Administración General de Aduanas china. Pekín ya ha advertido que cualquier interrupción en el estrecho de Ormuz afectaría sus reservas estratégicas, calculadas en 90 días de consumo. En 2019, China logró que Irán liberara un petrolero británico (Stena Impero) tras dos meses de retención; esta vez, su margen de maniobra es menor, dado su apoyo explícito a Rusia en la guerra de Ucrania.
¿Puede esta tregua evitar lo que no se logró en 2019: un conflicto prolongado?
El aplazamiento de Trump compra tiempo, pero el precedente de 2019-2020 —cuando la escalada duró siete meses y dejó US$200.000 millones en pérdidas para las economías asiáticas (estimación del Banco Mundial)— sugiere que sin un acuerdo concreto, el alto al fuego será efímero. La clave ahora está en si Irán acepta reabrir el estrecho sin condiciones, algo que en 2019 solo hizo tras la mediación de Omán y Japón y la promesa de EEUU de levantar sanciones a cinco bancos iraníes. Hoy, con el programa nuclear iraní al 60% de enriquecimiento y misiles balísticos con alcance de 2.000 km, el margen de error es cero.