Mapa de Venezuela con rutas del ELN marcadas en rojo y símbolos de dólares bloqueados por operativos conjuntos

Petro y Trump unen fuerzas: operativos conjuntos contra el ELN en Venezuela

Alianza inesperada: Colombia y EE.UU. activan un plan para cortar la retaguardia venezolana del ELN.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, y el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, acordaron en una llamada telefónica realizar “acciones conjuntas” contra el Ejército de Liberación Nacional (ELN), con el objetivo de evitar que la guerrilla utilice Venezuela como refugio tras los ataques en territorio colombiano. La revelación la hizo el ministro del Interior colombiano, Armando Benedetti, en declaraciones a Blu Radio.

“El presidente Petro le volvió a decir al presidente Trump que se ayudara a golpear duro al ELN en la frontera, porque ellos, cuando nosotros los atacábamos, siempre terminaban en Venezuela. Había veces que Venezuela ayudaba y otras que no”, detalló Benedetti. Según el funcionario, Trump se comprometió a apoyar operaciones que impidan a los guerrilleros replegarse al territorio venezolano, donde históricamente han encontrado protección. El ELN tiene presencia en al menos 7 de los 23 estados de Venezuela, según informes de inteligencia colombianos de 2023.

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Venezuela y el ELN: una relación de décadas con precedentes clave

La alianza entre Gustavo Petro y Donald Trump para atacar al ELN en suelo venezolano no es solo una respuesta a los ataques recientes, sino el último capítulo de una relación de 25 años entre la guerrilla y el Estado venezolano. Mientras el gobierno de Nicolás Maduro ha negado sistemáticamente dar refugio a grupos armados, documentos desclasificados y operaciones militares previas revelan un patrón: desde 1999, el ELN ha operado en Venezuela con grados variables de tolerancia oficial, especialmente en los estados Apure, Táchira y Bolívar, donde controla rutas de contrabando, minería ilegal y narcotráfico.

El antecedente más crítico ocurrió en agosto de 2019, cuando el entonces comandante del Comando Sur de EE.UU., almirante Craig Faller, confirmó que el ELN había establecido “campamentos permanentes” en Venezuela, con capacidad para albergar hasta 200 combatientes por unidad. Según informes de la DEA filtrados ese año, la guerrilla movía entre 12 y 15 toneladas de cocaína anuales desde Colombia hacia puertos venezolanos, con la complicidad de funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB). Un caso emblemático fue la captura en febrero de 2020 del coronel retirado Ronny Rodríguez, vinculado al cartel de los Soles de Táchira, quien facilitaba pases fronterizos a guerrilleros del ELN a cambio de un 30% de las ganancias por cada cargamento.

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La tolerancia no ha sido uniforme. En 2004, bajo el gobierno de Hugo Chávez, el ELN sufrió su primera gran ofensiva en Venezuela: la Operación Soberanía, que dejó 47 guerrilleros muertos y la incautación de 3 toneladas de explosivos en el estado Apure. Sin embargo, la presión cesó tras un acuerdo no escrito: el ELN redujo sus acciones contra objetivos venezolanos, y a cambio obtuvo libertad de movimiento en zonas rurales. Este modus vivendi se rompió en 2018, cuando el grupo secuestró a tres militares venezolanos, lo que desencadenó una breve pero sangrienta escalada con 120 bajas en ambos bandos.

¿Qué cambia ahora con la alianza Petro-Trump?

La novedad no es la presencia del ELN en Venezuela, sino el giro táctico: por primera vez, Colombia y EE.UU. coordinarían operaciones sin depender de la cooperación de Caracas. El riesgo es alto: si Maduro percibe esto como una violación de soberanía, podría activar los misiles rusos S-300 desplegados en la frontera o cortar el suministro de electricidad a Colombia, como ocurrió en marzo de 2019 durante la crisis diplomática. Pero hay un dato clave: según fuentes de inteligencia citadas por The Washington Post en julio de 2023, el 60% de los ingresos del ELN provienen de actividades en Venezuela. Si la alianza logra interceptar esas rutas, la guerrilla perdería entre 80 y 100 millones de dólares anuales—un golpe más letal que cualquier bombardeo.

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