“Zona de seguridad” en Líbano: Israel destruye 5 puentes clave y avanza sin freno
Escalada sin retorno: Israel demolió cinco puentes estratégicos sobre el río Litani y anunció el control militar de una “zona de seguridad” en el sur de Líbano, replicando el modelo usado en Gaza.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, confirmó este martes la destrucción de cinco puentes sobre el río Litani, infraestructuras que, según Tel Aviv, eran utilizadas por Hezbolá para trasladar “terroristas y armas” hacia la frontera. La operación forma parte de una ofensiva terrestre que busca establecer una “zona de seguridad” similar a la impuesta en la Franja de Gaza tras los ataques del 7 de octubre de 2023, que dejaron más de 1.200 muertos en Israel y desencadenaron una guerra con Hamás.
“Todos los cinco puentes que Hezbolá usaba para mover combatientes y armamento han sido demolidos“, declaró Katz, quien advirtió que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) ahora “controlarán el resto de puentes y la zona de seguridad hasta el Litani”. El funcionario insistió en que “el principio está claro: hay terrorismo y misiles, no casas ni residentes”, una frase que refleja la doctrina militar israelí de priorizar objetivos estratégicos sobre consideraciones civiles.
La ofensiva terrestre, la más profunda en Líbano desde 2006, marca un punto de no retorno en el conflicto. Las FDI justifican su avance argumentando que Hezbolá —apoyado por Irán— “cometió un grave error” al atacar Israel, y que ahora “pagará un alto precio“. Katz acusó además al gobierno libanés de incumplir sus compromisos de desarmar al grupo chií, pese a los informes de la ONU que en 2024 reconocieron avances parciales en el desarme.
Objetivo: una “franja de seguridad” como en Gaza
El modelo que Israel busca replicar en Líbano es el mismo aplicado en Gaza: destrucción de infraestructuras civiles usadas con fines militares, despliegue de tropas en zonas estratégicas y la creación de un cinturón de seguridad para alejar la amenaza de misiles. “Las FDI están maniobrando en territorio libanés para capturar una línea de defensa, eliminar a los terroristas de Hezbolá y destruir las infraestructuras terroristas establecidas allí”, detalló Katz, quien mencionó explícitamente las aldeas fronterizas donde, según Israel, se ubican “puestos avanzados” del grupo.
El paralelo con Gaza no es casual: ciudades como Rafá y Beit Hanun fueron arrasadas durante la ofensiva israelí de 2023-2024, con denuncias de genocidio por parte de organizaciones de derechos humanos. Ahora, Israel advierte que cientos de miles de residentes libaneses que huyeron al norte del Litani no podrán regresar hasta que se “garantice la seguridad” para las localidades israelíes del norte, como Kiryat Shmona, blanco frecuente de cohetes de Hezbolá.
Mientras, el Ejército israelí intensificó este martes los bombardeos contra Beirut, incluyendo la sede de la Fuerza Raduán —la unidad de élite de Hezbolá— y su centro de inteligencia. También atacó la radio Nur en Al Tiri, un medio afiliado al grupo, bajo el argumento de que Hezbolá “opera sistemáticamente desde infraestructura civil”. Las autoridades libanesas reportaron al menos seis muertos en estos ataques, que se suman a un saldo de más de 1.000 fallecidos desde que Israel lanzó su ofensiva el 28 de febrero, en respuesta al asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, en un operativo conjunto con EE.UU.
Líbano al borde del colapso: ¿una guerra regional?
El conflicto actual es la escalada más grave desde la guerra de 2006, cuando Israel y Hezbolá se enfrentaron durante 34 días, dejando más de 1.200 muertos en Líbano y 160 en Israel. Aunque en noviembre de 2024 se alcanzó un alto el fuego mediado por la ONU, Israel ha seguido justificando sus bombardeos como “acciones defensivas” contra Hezbolá, mientras que Beirut y la comunidad internacional denuncian violaciones del cese al fuego. ¿Puede este nuevo avance terrestre desencadenar una intervención directa de Irán?
Katz fue categórico: “Las FDI seguirán actuando con fuerza contra Hezbolá, que decidió unirse a esta campaña bajo los auspicios del régimen terrorista iraní. No permitiremos que dañen a los ciudadanos de Israel“. Sin embargo, analistas advierten que una ocupación prolongada del sur de Líbano podría arrastar a Irán a un conflicto abierto, con consecuencias impredecibles para Oriente Medio. Mientras, los 300.000 desplazados libaneses —según cifras de la ONU— enfrentan un invierno sin retorno a sus hogares.
El río Litani: de frontera natural a línea roja en tres guerras (1978, 2006 y 2024)
La destrucción de los cinco puentes sobre el río Litani no es un acto aislado, sino el tercer intento de Israel en 46 años de convertir este cauce de 140 km en un límite militar infranqueable. El Litani, que nace en el monte Hermón y desemboca en el Mediterráneo cerca de Tiro, ha sido el escenario de tres operaciones israelíes con el mismo objetivo fallido: crear una *zona de seguridad* que neutralice a las milicias en el sur de Líbano. La diferencia en 2024 es que, por primera vez, Israel actúa con impunidad diplomática total tras el ataque del 7 de octubre y el respaldo explícito de EE.UU. a su doctrina de *guerra preventiva*.
En marzo de 1978, Israel lanzó la Operación Litani —su primera invasión a gran escala— tras un atentado de la OLP que mató a 37 civiles en un autobús. Las FDI ocuparon todo el territorio al sur del río, pero la presión de la ONU (Resolución 425) las obligó a retirarse en junio de 1978, dejando una *franja de seguridad* de 10 km controlada por la milicia cristiana Ejército del Líbano Libre (aliada de Israel). El fracaso fue evidente: en 1982, Hezbolá —recién fundado con apoyo iraní— usó esa misma zona para lanzar ataques, forzando una segunda invasión israelí que duró 18 años (hasta 2000).
El segundo intento llegó en julio de 2006, cuando Israel bombardeó 73 puentes en Líbano (incluyendo cuatro sobre el Litani) durante la *Guerra de los 34 Días*. Aunque destruyó el 80% de las infraestructuras viales del país, según el Banco Mundial, Hezbolá reconstruyó sus redes de túneles y misiles en menos de una década. Hoy, el grupo chií cuenta con un arsenal de 150.000 cohetes (frente a los 13.000 de 2006), según estimaciones del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS). La lección es clara: sin una ocupación permanente —imposible sin un costo humano insostenible—, el Litani como barrera es inservible.
| Año | Operación israelí | Puentes destruidos (Litani) | Resultado |
|---|---|---|---|
| 1978 | Operación Litani | 2 (principalmente en Qasmieh) | Retirada en 3 meses; creación de milicia proxy (Ejército del Líbano Libre), colapsada en 2000. |
| 2006 | Guerra de los 34 Días | 4 (incluyendo el puente de Jisr al-Qadi, clave para Hezbolá) | Hezbolá reconstruyó túneles en 2010; arsenal se multiplicó por 10. |
| 2024 | Ofensiva “Zona de Seguridad” | 5 (todos los accesos al sur) | ? |
¿Por qué esta vez podría ser diferente (o peor)?
Israel ha aprendido que la destrucción de puentes no frena a Hezbolá, pero esta vez juega con dos ventajas letales: 1) la indiferencia internacional (Occidente mira a Ucrania y Taiwán), y 2) la fragmentación de Líbano, donde el Estado es un *zombie* sin ejército funcional. El riesgo no es que Hezbolá contraataque —sus misiles ya llegan a Tel Aviv—, sino que Irán active sus proxies en Siria e Irak, convirtiendo el Litani en el detonante de una guerra de cinco frentes. La pregunta no es si Israel logrará su *zona de seguridad*, sino qué quedará del Líbano cuando lo intente.