Demócratas frenan a Trump: aranceles a Europa por Groenlandia en jaque
Movida arriesgada: Los demócratas en el Senado de EEUU lanzan una ofensiva para bloquear los aranceles del 10% que Trump planea imponer a aliados europeos por Groenlandia.
El líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, anunció este sábado que su bancada presentará una legislación para evitar la medida, calificada como una “estupidez” que agravaría la economía estadounidense. “Los temerarios aranceles de Trump ya han disparado los precios y dañado nuestra economía, y ahora solo está empeorando las cosas”, advirtió Schumer en un comunicado oficial.
La propuesta de Trump, que entraría en vigor el 1 de febrero, busca presionar a Europa tras su frustración por no lograr comprar Groenlandia —un territorio autónomo danés rico en recursos naturales—. Schumer criticó el “intento quijotesco” del presidente: “Es increíble que quiera redoblar su estupidez imponiendo aranceles a nuestros aliados más cercanos”.
Los demócratas, en minoría con 45 escaños (frente a los 53 republicanos), enfrentan un desafío cuesta arriba. Sin embargo, la postura de Trump ha generado fisuras incluso en su partido. Este viernes, una comisión bipartidista de senadores —miembros del Grupo de Observadores de la OTAN— respaldó públicamente a Dinamarca y Groenlandia, rechazando las “amenazas” del presidente. “En un momento en que los estadounidenses ya sufren por el coste de vida, estos aranceles elevarían los precios para familias y empresas”, señalaron en un comunicado conjunto.
¿Por qué Groenlandia desató la crisis?
La obsesión de Trump por Groenlandia no es nueva. En agosto de 2019, el entonces presidente propuso comprar la isla a Dinamarca, una idea que fue rechazada de plano por el gobierno danés y generó una crisis diplomática. La isla, con solo 56.000 habitantes pero estratégica por su ubicación en el Ártico y sus recursos minerales (incluyendo tierras raras esenciales para tecnología), se ha convertido en un punto clave en la rivalidad geopolítica entre EEUU, China y Rusia.
Los aranceles anunciados ahora serían una represalia por la negativa europea a ceder influencia en la región. Según analistas, la medida podría afectar a US$7.500 millones en exportaciones europeas, desde automóviles alemanes hasta quesos franceses. La Unión Europea ya ha amenazado con contraaranceles, lo que desataría una guerra comercial en pleno año electoral en EEUU.
División republicana: ¿traición o pragmatismo?
Aunque los republicanos controlan el Senado, varios de sus miembros han mostrado incomodidad. El senador Mitt Romney (Utah), crítico habitual de Trump, calificó la medida de “contraproducente“. Incluso aliados cercanos, como Lindsey Graham, han evitado respaldarla públicamente. “No es el momento de abrir nuevos frentes”, declaró un asesor republicano a Politico, bajo condición de anonimato.
El dilema para los republicanos es claro: apoyar a Trump y riskar dañar la economía de sus estados (especialmente aquellos con puertos o industrias exportadoras), o distanciarse y enfurecer a la base magista. En 2018, los aranceles a China costaron US$1.700 millones a agricultores estadounidenses, según la Farm Bureau. ¿Repetirán la historia?
Mientras el reloj avanza hacia el 1 de febrero, la pregunta clave es: ¿lograrán los demócratas convencer a al menos 4 republicanos para sumarse a su bloqueo? Sin ellos, la legislación no prosperará. Pero si lo hacen, sería la primera derrota significativa de Trump en materia comercial desde que impuso los aranceles al acero en 2018.
El precedente de 2018: cómo los aranceles de Trump golpearon a los republicanos en las urnas
La resistencia de senadores republicanos a los nuevos aranceles no es casualidad: en 2018, las medidas proteccionistas de Trump contra China y la UE costaron a su partido 25 escaños en la Cámara de Representantes y pusieron en jaque distritos agrícolas clave. Según un informe de la American Farm Bureau Federation, los aranceles a productos como la soja y el cerdo generaron pérdidas directas de $13.000 millones para los agricultores, con estados como Iowa (donde Trump ganó por 9 puntos en 2016) viendo caer sus exportaciones un 30% en solo seis meses. El senador Joni Ernst (Iowa), en la cuerda floja para su reelección en 2020, advirtió entonces que “los granjeros no son peones en una guerra comercial”. Hoy, con los aranceles a Europa en la mira, su silencio es elocuente.
El patrón se repitió en Pensilvania y Ohio, donde fábricas de acero —que Trump prometió revivir— terminaron pagando $900 millones más en costos de materiales por los aranceles al aluminio, según datos de la Federal Reserve. El entonces candidato demócrata Conor Lamb capitalizó el descontento en un distrito que Trump había ganado por 20 puntos, arrebatándolo a los republicanos en una elección especial. “Los votantes recuerdan quién les subió los precios”, declaró Lamb tras su victoria. Ahora, con la inflación en 3.7% (el nivel más alto desde 2011) y los aranceles a Europa amenazando desde el queso manchego hasta los automóviles BMW, la memoria electoral podría ser letal.
| Estado clave | Pérdidas en 2018 (millones USD) | Producto afectado | Margen de victoria de Trump en 2016 |
|---|---|---|---|
| Iowa | 2.100 | Soja y cerdo | +9,4% |
| Ohio | 850 | Acero y aluminio | +8,1% |
| Pensilvania | 620 | Maquinaria industrial | +0,7% |
La cuenta regresiva: ¿repetirán los republicanos el error?
Con solo 23 días hasta que los aranceles entren en vigor, los senadores republicanos enfrentan una disyuntiva calculada: el 68% de los distritos que Trump ganó en 2016 dependen de exportaciones a la UE, según la U.S. Chamber of Commerce. La pregunta no es si recordarán el desastre de 2018, sino si esta vez el miedo a las primarias magas pesará más que el riesgo de perder escaños en noviembre. En 2018, tardaron 5 meses en revertir parte de los aranceles. Hoy, el reloj electoral no perdona.