Soldados israelíes en el monte Hermón durante operación terrestre hacia el sur de Líbano y el río Litani

“Operación sin precedentes”: Israel cruza desde Siria hacia el sur de Líbano en plena ofensiva

Frontera en llamas: Israel lanza su primera incursión terrestre desde Siria hacia Líbano, escalando un conflicto que ya deja 47 muertos en un solo día.

El Ejército israelí ha confirmado este domingo el inicio de una operación de reconocimiento ofensiva desde sus posiciones en el monte Hermón (Siria) hacia el sur de Líbano, marcando un hito estratégico en su campaña para dominar la región hasta el río Litani. Según el comunicado militar, soldados de la Unidad Alpina —especializada en combate de montaña— han neutralizado intentos de Hezbolá de afianzar posiciones en la zona fronteriza, utilizando “capacidades únicas” de inteligencia y localización de infraestructuras enemigas.

La operación, descrita como la primera de su tipo en esta ofensiva, se extiende desde el Hermón —bajo control israelí desde finales de 2024, tras la caída del régimen de Bashar al Assad— hasta las granjas de Shebaa, territorio ocupado por Israel pero reclamado por Líbano. Este movimiento coincide con el avance israelí hasta la orilla sur del Litani, objetivo clave declarado desde el inicio de los ataques hace una semana.

Hezbolá, por su parte, ha informado que sus milicianos emboscaron a tropas israelíes en la localidad de Taibé (distrito de Marjayún), al sur del río, en un día que el diario libanés L”Orient-Le Jour califica como el más letal hasta ahora, con un saldo de 47 civiles muertos y más de 100 heridos por los bombardeos. El balance israelí registra, hasta el momento, la muerte del sargento Moshe Katz, originario de Connecticut (EE.UU.).

¿Por qué el río Litani es la línea roja?

El río Litani —a 90 km de la frontera con Israel— ha sido históricamente un límite simbólico en los conflictos entre ambos países. Durante la guerra de 2006, Israel intentó avanzar hasta esta zona, pero la resistencia de Hezbolá lo impidió. Ahora, 18 años después, el ejército israelí busca consolidar su presencia al sur del río, una maniobra que, según analistas, podría redefinir el mapa geopolítico de la región.

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La ofensiva actual se enmarca en una estrategia más amplia para debilitar a Hezbolá, aliado clave de Irán y considerado por Israel como una amenaza existencial. La unidad alpina, entrenada para operar en terrenos montañosos como el Hermón (a 2.814 metros de altitud), juega un papel crucial en esta fase, donde la inteligencia sobre túneles y depósitos de armas es prioritaria.

Contexto: La caída de Assad y el vacío de poder en Siria

La pérdida del control sirio sobre el monte Hermón en 2024 —tras décadas bajo el régimen de Assad— dejó un vacío que Israel aprovechó para fortificar sus posiciones. Este enclave, estratégico por su altura y visión panorámica hacia Líbano, se ha convertido en un punto de lanzamiento para operaciones como la de este domingo. Mientras, Líbano, sumido en una crisis económica y política desde 2019, ve cómo Hezbolá consolida su poder militar en el sur, con apoyo logístico de Irán.

La escalada actual recuerda a la Operación Paz para Galilea (1982), cuando Israel invadió Líbano para expulsar a la OLP. Sin embargo, esta vez el escenario es más complejo: Hezbolá cuenta con un arsenal de más de 150.000 cohetes (según estimaciones de Israel), y la guerra en Gaza ha distendido los recursos militares israelíes. ¿Podrá Israel mantener una ofensiva en dos frentes?

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El precedente de 2006 que Hezbolá intenta repetir: la batalla de Bint Jbeil

La emboscada en Taibé —donde Hezbolá afirmó haber infligido bajas a tropas israelíes este domingo— evoca tácticas ya probadas en julio de 2006, durante la Segunda Guerra del Líbano, cuando la milicia chií logró contener el avance israelí en poblados clave como Bint Jbeil. En aquella ocasión, una columna de la Brigada Golani (elite del ejército israelí) quedó atrapada durante 12 horas en calles minadas y francotiradores, con un saldo de 8 soldados muertos y 22 heridos. El entonces ministro de Defensa israelí, Amir Peretz, admitió que la batalla fue un “fracaso táctico” que obligó a replantear la estrategia. Hoy, con Taibé como nuevo escenario, Hezbolá busca replicar ese modelo: atraer a las fuerzas israelíes a terrenos urbanos donde su conocimiento del terreno y red de túneles les da ventaja.

Los paralelos no terminan ahí. En 2006, Hezbolá empleó misiles antitanque Kornet (de fabricación rusa) para destruir 5 tanques Merkava israelíes en Bint Jbeil, una cifra récord en ese conflicto. Ahora, fuentes de inteligencia israelíes citadas por Haaretz confirman que la milicia ha desplegado en el sur del Litani versiones modernizadas del Kornet (Kornet-EM), con un alcance de 10 km —suficiente para amenazar las posiciones en el monte Hermón. Además, según un informe de 2023 del Instituto Washington para la Política de Oriente Próximo, Hezbolá ha construido más de 200 km de túneles en la zona fronteriza desde 2018, muchos de ellos con salidas cerca de granjas abandonadas como las de Shebaa, ahora en disputa.

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La diferencia clave en 2024 es el factor Siria. En 2006, el régimen de Assad actuó como valedor logístico de Hezbolá, pero sin intervención directa. Hoy, con Damasco en ruinas y el Hermón bajo control israelí, la milicia chií depende casi exclusivamente de los corredores aéreos iraníes para reabastecerse. Según datos del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, en lo que va de año, 14 convoyes con armas han cruzado de Irak a Siria bajo protección de milicias proiraníes, un flujo que Israel ha intentado cortar con más de 50 ataques aéreos desde enero.

¿Puede Hezbolá sostener una guerra de desgaste con reservas limitadas?

El cálculo de Nasralá —líder de Hezbolá— parece claro: si en 2006 logró frenar a Israel con 12.000 cohetes y apoyo sirio, ahora sus 150.000 proyectiles (según Israel) podrían compensar la pérdida de Damasco. Pero hay un detalle que los analistas pasan por alto: el 70% de ese arsenal está compuesto por cohetes de corto alcance (Fajr-3 y Grad), útiles para hostigar el norte de Israel, pero insuficientes para detener una ofensiva blindada hacia el Litani. La pregunta no es si Hezbolá resistirá una semana, sino si Irán está dispuesto a abrir un tercer frente (desde Irak o Yemen) para aliviar la presión. El reloj corre: cada día que Israel avanza, la milicia quema $2 millones en munición, según estimaciones de The Economist.

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