River aplasta a Racing y se lanza al superclásico con Boca en su mejor momento
Golpe de autoridad: River humilló a Racing con un contundente 2-0, consolidó su racha ganadora y llega al superclásico contra Boca como un huracán.
El Millonario, que ya suma cinco triunfos consecutivos en el Apertura, desarmó a la Academia con goles de Facundo Colidio (33′) y Sebastián Driussi (85′), aprovechando errores defensivos y una expulsión infantil de Marcos Rojo que dejó a Racing con 10 jugadores. Con este resultado, River se afianza en el segundo puesto de la zona B y llega al Monumental con 405 minutos sin recibir goles en el torneo local, una racha que lo posiciona como el equipo más sólido defensivamente del campeonato. La Academia, en cambio, sufre su segunda derrota seguida, queda fuera de la zona de clasificación y ve cómo su irregularidad lo aleja de los puestos de avanzada.
A los 4 minutos, Aníbal Moreno cometió un error al intentar rebotar la pelota: Adrián Martínez interceptó y dejó a Santiago Solari mano a mano con Santiago Beltrán. El arquero, con un achique certero, neutralizó la mala definición del delantero, evitando el gol temprano. Racing, con mayor intensidad en la recuperación, dominó los primeros 30 minutos, pero su falta de precisión en el último pase le impidió plasmar su superioridad en el marcador. El equipo de Gustavo Costas, que venía de caer ante Independiente, repetía el mismo patrón: presión sin efectividad.
A los 33 minutos, un envío largo de River encontró a Colidio, quien se benefició de un error garrafal de Marcos Rojo —histórico en Boca y con un pasado conflictivo en clásicos contra River—. El defensor, en un intento desesperado por cortar, falló en el cálculo y dejó al delantero cara a cara con Cambeses. Con frialdad, Colidio definió con la cara interna del pie derecho, venciendo al arquero por su hombro derecho. Fue su cuarto gol en el torneo y el tercero en los últimos cinco partidos, consolidándose como el goleador más letal del equipo en este Apertura.
El partido que definió dos realidades opuestas
La ventaja de River, aunque inmerecida por el desarrollo del juego, expuso las debilidades de Racing. El equipo de Eduardo Coudet —ovacionado antes del partido por la hinchada local, que recuerda su título en 2019— no había tenido el control, pero supo capitalizar los errores. La Academia, en cambio, entró en un espiral de desesperación: en los minutos finales del primer tiempo, tanto Driussi como Colidio tuvieron ocasiones claras para ampliar la diferencia. El primero vio su remate desviado por Agustín García Basso, mientras que el segundo falló un mano a mano al enviar la pelota por encima del travesaño. Racing terminó el primer tiempo aturdido, con reclamos al árbitro Sebastián Zunino y sin ideas claras para revertir el marcador.
El segundo tiempo comenzó con Racing buscando el empate, pero su ansiedad jugó en contra. Un remate de Marcos Rojo pegó en la mano de Fausto Vera, pero ni Zunino ni el VAR Ariel Penel consideraron penal, al determinar que la pelota se había desviado antes en otro jugador. Fue un nuevo error arbitral que alimentó la frustración de la Academia, que ya acumulaba tres partidos sin ganar.
Santiago Beltrán, quien había reemplazado al lesionado Franco Armani, fue una de las figuras del partido. El arquero, que suma minutos y confianza, respondió con solvencia en cada acción peligrosa, incluyendo aquel mano a mano inicial contra Solari. Su valla invicta en Avellaneda ya acumula 405 minutos sin goles, una marca que iguala la mejor racha defensiva de River en los últimos tres años. En defensa, la entrada de Germán Pezzella en el segundo tiempo —reemplazando a Tobías Ramírez, amonestado y dubitativo— le dio mayor solidez a la zaga, que también contó con el regreso de Gonzalo Montiel tras su lesión muscular.
Racing, con la entrada de jóvenes como Gonzalo Sosa —quien aportó desequilibrio con sus gambetas—, intentó reaccionar. Maravilla Martínez tuvo la más clara: tras un envío largo de Cambeses, aguantó la marca de Pezzella y quedó frente a Beltrán, pero su remate se fue alto. Fue su tercera oportunidad fallida en el partido, una constante que define su irregular presente: solo ha convertido 2 goles en los últimos 10 partidos.
El golpe definitivo llegó a los 78 minutos, cuando Marcos Rojo, ya amonestado, cometió una agresión que el VAR detectó y que le valió la segunda tarjeta amarilla. Su expulsión dejó a Racing con 10 jugadores y desató el contraataque de River. El Millonario, que venía jugando con cautela, encontró en la superioridad numérica la oportunidad para liquidar el partido.
A los 85 minutos, un error grotesco de Agustín García Basso —quien tiró la pelota hacia el centro sin presión— permitió que Driussi interceptara, eludiera a Sosa y definiera con clase por debajo de Cambeses. Fue su tercer gol en los últimos cuatro partidos y el décimo en el año, consolidándolo como el jugador más influyente del equipo. Con el 2-0, River sentenció el clásico y dejó a Racing sumido en una crisis que ya lleva cinco partidos sin victorias.
El Millonario, con Eduardo Coudet consolidado en el banco, mira hacia el futuro con optimismo. El superclásico contra Boca, el próximo domingo en el Monumental, llega en el mejor momento posible: River es el equipo con mejor racha del torneo (13 puntos en los últimos 5 partidos) y la defensa menos batida (solo 4 goles en contra en 13 fechas). Además, cuenta con un plantel en estado de gracia: Colidio y Driussi, en ataque; Beltrán, en el arco; y Montiel, recuperado en defensa. ¿Podrá Boca —que llega con altibajos— frenar a un River que parece imparable?
El fantasma de Rojo en los clásicos: de ídolo en Boca a villano en River
La expulsión de Marcos Rojo no solo condicionó el partido contra River, sino que revivió un patrón que persigue al defensor en los encuentros de alto voltaje. Su historial en superclásicos y duelos clave está marcado por errores que, en más de una ocasión, han definido el rumbo de los partidos. Esta no es la primera vez que su temperamento le juega en contra en un momento decisivo.
En 2019, durante su etapa en el Manchester United, Rojo fue expulsado en un partido crucial contra el Paris Saint-Germain por la Champions League. Su tarjeta roja, tras una entrada durísima sobre Neymar, dejó a su equipo con 10 jugadores y facilitó la remontada del PSG (2-0 final). Ese error le costó al United la clasificación a cuartos de final y le valió críticas de la prensa inglesa, que lo tachó de “bomba de tiempo“. Dos años antes, en 2017, ya había sido protagonista negativo en la final de la Copa Argentina entre River y Atlético Tucumán: su mano dentro del área en el minuto 89 le valió un penal que Ignacio Scocco convirtió para darle el título a River (1-0). Rojo, entonces en el Estudiantes de La Plata, terminó el partido entre lágrimas.
Su regreso a Argentina en 2022, esta vez con la camiseta de Boca Juniors, no mejoró su récord. En el superclásico de ese año, su marca sobre Julián Álvarez —en ese entonces en River— derivó en un penal que Franco Armani atajó, pero el VAR anuló la jugada por un fuera de juego previo. Aunque Boca ganó 1-0, Rojo fue amonestado y su actuación generó polémica. En 13 clásicos disputados (entre Boca, Estudiantes y Racing), lleva 3 expulsiones y 7 tarjetas amarillas, un promedio que lo ubica entre los defensores más sancionados en la historia de estos encuentros.
| Año | Equipo | Incidente | Resultado |
|---|---|---|---|
| 2017 | Estudiantes | Penal en final vs. River (mano) | Derrota 1-0 |
| 2019 | Manchester United | Expulsión vs. PSG (entrada a Neymar) | Derrota 2-0 |
| 2022 | Boca Juniors | Amonestación vs. River (marca a Álvarez) | Victoria 1-0 (polémica) |
| 2024 | Racing | Expulsión vs. River (agresión) | Derrota 2-0 |
¿Un patrón o mala suerte? Lo que viene para Rojo y Racing
Con 35 años y un contrato que vence en diciembre, Rojo enfrenta un dilema: su experiencia es valiosa, pero su historial en partidos clave lo convierte en un riesgo. Gustavo Costas, técnico de Racing, ya ha sido consultado sobre su continuidad, y las respuestas han sido evasivas. Mientras, River celebra que, una vez más, un error ajeno —esta vez de un jugador con pasado en Boca— les allanó el camino. El superclásico del domingo podría ser otro capítulo de esta historia: si Rojo juega, su sombra ya está proyectada sobre el Monumental.