🚨 Scaloni en alerta: sin Cuti Romero, ¿quién defiende a Argentina en el Mundial?
Defensa en jaque: La lesión de Romero obliga a Scaloni a rearmar su zaga titular a solo 60 días del debut en EE.UU.
Para Argentina, la cuenta regresiva hacia el Mundial 2026 se convirtió en una carrera contra el reloj. La goleada 5-0 ante Zambia había devuelto la calma tras el traspié con Mauritania, pero este lunes un parte médico encendió todas las alarmas: Cristian Romero, líder indiscutido de la defensa campeona en Qatar, sufrirá una baja de 6 a 8 semanas por una lesión de grado 1 en el ligamento colateral interno de su rodilla derecha. El diagnóstico, aunque menos grave que el temido desgarro (que lo habría dejado fuera por 8 meses), lo deja al límite para el estreno ante Argelia el 16 de junio en Kansas. Peor aún: no volverá a jugar con el Tottenham esta temporada y se perderá la crucial fecha FIFA de junio en EE.UU., donde Scaloni planeaba afinar el equipo.

El golpe ocurrió el domingo durante el partido entre Tottenham y Sunderland (derrota 1-0). Romero, en un forcejeo con el delantero Brian Brobbey, impactó su rodilla contra el rostro del arquero Kinský tras ser empujado. Las imágenes mostraron al defensor abandonando el campo en lágrimas, con visible dolor. Este lunes, un video viral lo captó caminando por Londres con una venda en la rodilla, mientras un hincha del Arsenal —rival histórico de los Spurs— lo provocaba: *”¡Buena suerte en el Championship!”*, en referencia a la segunda división inglesa, destino casi seguro del Tottenham si no remonta su mala racha. El 13 de abril de 2026 quedará marcado como el día en que la defensa argentina entró en zona de riesgo.
Scaloni frente al dilema: ¿fidelidad o pragmatismo?
El técnico tiene un precedente claro: en Qatar 2022, excluyó a Nicolás González y Joaquín Correa por no llegar al 100% físicamente, aunque viajaron con el plantel. Pero Romero no es cualquier jugador. Con 27 años y 58 partidos con la selección, es el cerebro de la zaga, clave en el juego aéreo y en la salida de balón. Su ausencia en el debut ante Argelia —o incluso en todo el Mundial— obligaría a Scaloni a replantear un esquema que ya tenía cerrado. La pregunta que resuena en la AFA es: ¿arriesgarse con un Romero sin ritmo o reforzar la defensa con un quinto central?
En 2022, Argentina llegó a Qatar con cinco zagueros: Romero, Otamendi, Pezzella, Lisandro Martínez y Foyth (este último como comodín lateral/central). Hoy, Foyth está descartado por una rotura de Aquiles, y Pezzella perdió terreno tras la Copa América 2024. Su reemplazo natural sería Leonardo Balerdi (Marsella), aunque su irregularidad —solo 4 titularidades en 9 partidos esta temporada— genera dudas. El cordobés, de 25 años, fue clave en el título de la Copa América 2021 pero no jugó los amistosos de marzo por una lesión en el gemelo.

La batalla por el quinto puesto: de Senesi a Martínez Quarta
Si Scaloni opta por sumar un defensor extra, la puja será entre tres nombres:
- Marcos Senesi (Bournemouth): Central zurdo, titular en la Premier pero sin minutos en la selección desde 2023.
- Facundo Medina (Marsella): Versátil (central/lateral izquierdo), con 6 suplencias y 2 titularidades en el ciclo Scaloni. Su ventaja: cubriría dos posiciones, liberando plaza para un volante.
- Lucas Martínez Quarta (Fiorentina): Reapareció en la selección tras dos años ausente, pero su último partido fue ante Zambia.
Medina emerge como favorito. Su capacidad para jugar como lateral izquierdo —rol que también cumple Lisandro Martínez— le daría a Scaloni flexibilidad táctica. “Es un jugador que entiende el juego asociativo que queremos”, confesó el DT en 2023. Sin embargo, su última lesión (esguince de tobillo en diciembre de 2025) y la competencia con Martínez Quarta —quien tuvo un buen partido ante Zambia— complican su posición.
El dato clave: si Romero no llega, el once inicial tendría a Lisandro Martínez y Otamendi como centrales, con este último desplazado a la derecha (su posición en Qatar). Esa dupla ya fue titular en 4 partidos oficiales, incluyendo el debut ante Chile en las Eliminatorias 2022 y el amistoso pre-Mundial contra Emiratos Árabes. Pero hay un problema: Otamendi arrastra una suspensión por tarjeta roja (recibida en la final de la Copa América 2024), aunque la FIFA podría “limpiar” las sanciones antes del torneo.
El factor Lisandro: de héroe a riesgo
Ironías del destino: mientras Romero sufría en Londres, Lisandro Martínez era expulsado en el Manchester United vs. Leeds por tirarle del pelo a Calvert-Lewin. El árbitro, tras revisar el VAR, le mostró la roja directa. Un error que suma presión: si Romero no está, Lisandro sería el central izquierdo titular, un rol que ya cumplió en 22 partidos con Argentina (incluyendo la final del Mundial 2022). Pero su irregularidad en el United —y su tendencia a lesiones— son un dolor de cabeza para Scaloni.

El técnico tiene hasta el 30 de mayo para entregar la lista definitiva. Para entonces, Romero habrá cumplido 6 semanas y 6 días de recuperación, un plazo que permitirá evaluar su estado real. Mientras tanto, Scaloni analiza opciones “de emergencia”:
- Agustín Giay (San Lorenzo): Proyectado como stopper en una línea de tres, pero sin experiencia en la selección.
- Tomás Palacios (Basilea): Citado en 2025, pero sin debutar.
- Mariano Troilo (Parma): Fue convocado para las Eliminatorias 2025, pero no sumó minutos.
La decisión final dependerá de un factor imponderable: ¿puede Argentina permitirse llegar al Mundial con su defensa titular en duda? En Qatar, la solidez de Romero, Otamendi y Lisandro fue clave para levantar la copa. Ahora, sin tiempo para pruebas, Scaloni deberá elegir entre la lealtad a un campeón herido o la apuesta por un recambio sin rodaje. El riesgo es alto: una zaga inestable podría costar caro en un grupo que incluye a Argelia, Japón y la siempre peligrosa Alemania.
El fantasma de 2018: cuando Argentina pagó caro una defensa improvisada
La lesión de Cristian Romero no solo es un golpe por su jerarquía, sino que revive el peor escenario para Scaloni: un Mundial con la zaga en construcción. En Rusia 2018, Argentina llegó con una defensa titubeante —sin un líder claro tras la exclusión de Javier Mascherano como líbero— y pagó el precio: 6 goles en contra en la fase de grupos (incluido el 3-0 ante Croacia que selló la eliminación). El paralelo es inevitable: entonces, como ahora, el equipo dependía de un arquero histórico (Dibu Martínez en 2026; Armani en 2018 como suplente de Caballero) y de un mediocampo creativo, pero la falta de solidez atrás fue letal. La diferencia hoy es que, en Qatar 2022, la dupla Romero-Otamendi concedió solo 5 goles en 7 partidos (0.71 por encuentro), la mejor marca de un campeón desde Italia 2006.
El dato que escalofría: en 2018, Argentina usó cuatro parejas distintas de centrales en solo tres partidos. Nicolás Otamendi (hoy capitán) jugó con Federico Fazio, Marcos Rojo y Nicolás Tagliafico (este último como central izquierdo improvisado). El resultado fue un desastre táctico: 1.33 goles en contra por partido en la fase de grupos, la peor cifra de un equipo argentino en un Mundial desde 1958. Peor aún: Rojo, clave en el 1-0 a Nigeria que clasificó a octavos, llegó al torneo sin ritmo tras una temporada irregular en el Manchester United (solo 12 titularidades en la Premier). Su error en el 3-0 ante Croacia —perdiendo la marca a Luka Modrić en el segundo gol— sigue siendo estudiado en la AFA como ejemplo de lo que no debe repetirse.
Hoy, Scaloni enfrenta un dilema idéntico al de Jorge Sampaoli en 2018: ¿confiar en un defensor sin competencia (Romero) o arriesgarse con un recambio sin rodaje? La historia sugiere que la segunda opción es un suicidio. En Brasil 2014, Argentina llegó a la final con Ezequiel Garay y Marcos Rojo como titulares, pero ambos arrastraban lesiones: Garay jugó solo 3 partidos completos en la temporada previa con el Benfica, y Rojo venía de una fractura de metatarsiano en abril. El resultado fue una defensa lenta y descoordinada en el 7-1 ante Alemania, donde Mats Hummels (central del Bayern) los dominó en el juego aéreo.
| Mundial | Parejas de centrales usadas | Goles en contra (fase de grupos) | Resultado |
|---|---|---|---|
| Rusia 2018 | Otamendi-Fazio, Otamendi-Rojo, Otamendi-Tagliafico | 6 (1.33 por partido) | Eliminado en octavos |
| Qatar 2022 | Romero-Otamendi (6 partidos), Lisandro-Otamendi (1) | 5 (0.71 por partido) | Campeón |
| Brasil 2014 | Garay-Fernández, Rojo-Garay | 3 (fase de grupos), 7 en la final | Subcampeón |
La cuenta regresiva que Scaloni no puede ignorar
El 16 de junio de 2026, cuando Argentina debute ante Argelia, Romero habrá cumplido exactamente 8 semanas y 1 día de recuperación. En 2022, el defensor volvió a los terrenos de juego tras una lesión similar en 7 semanas y 3 días, pero lo hizo en un partido de low intensity (Tottenham 1-0 Fulham, con solo 3 duelos aéreos en 90 minutos). El problema ahora es que, incluso si supera el plazo, no tendrá partidos de alto nivel previos al Mundial: la Premier termina el 25 de mayo, y la selección solo disputará un amistoso (contra un rival aún no confirmado) antes del viaje a EE.UU. Scaloni sabe que, en 2018, el error no fue solo táctico, sino de gestión: Sampaoli priorizó la lealtad a Rojo (que llegó justo de lesión) sobre la estabilidad, y el costo fue fatal. La pregunta que hoy resuena en Ezeiza es si Lisandro Martínez, con 17 tarjetas en sus últimas 3 temporadas (incluida la roja ante Leeds), puede ser el nuevo Rojo 2018… o si esta vez la historia tendrá otro final.