«Chiquitito»: el gesto de Fritz que encendió a Báez en su victoria histórica
Burlas en la cancha: Un gesto de Taylor Fritz sobre la altura de Sebastián Báez desató la reacción del argentino, que logró su primer triunfo contra el top 10.
Entre 2022 y 2024, el tenista argentino Sebastián Báez no solo acumulaba cinco derrotas consecutivas frente al estadounidense Taylor Fritz (actual N°6 del mundo), sino que en ninguno de esos encuentros había logrado siquiera ganar un set. La diferencia de nivel era abismal: Fritz, con su 1.96 m de estatura y un juego potente desde el fondo de la cancha, parecía un muro infranqueable para Báez, quien mide 1.70 m. Sin embargo, en la segunda jornada de la United Cup 2025 —el torneo mixto por equipos que se disputa en Perth, Australia—, el argentino rompió la racha con un 4-6, 7-5 y 6-4, en un partido cargado de emociones y un episodio que marcó un punto de inflexión.
Este triunfo no solo es el más valioso de su carrera por el ranking del rival (Fritz es el jugador de mayor jerarquía que Báez ha vencido hasta ahora), sino que también representa un giro psicológico tras años de frustración. “Después del quiebre del 4-5 en el primer set, fui al banco y me dije que no podía terminar el partido con la misma sensación de inferioridad que tuve en los enfrentamientos anteriores”, confesó Báez, quien actualmente ocupa el puesto 45° del ranking ATP. El apoyo de su equipo, especialmente de su capitán y entrenador, Sebastián Gutiérrez, fue clave: “Me alentaron mucho, sentí que no estaba solo”, añadió el tenista, quien admitió que viene de “malas sensaciones” en partidos recientes.
El duelo, sin embargo, trascendió lo deportivo cuando, en pleno partido, Fritz realizó un gesto provocador que encendió la chispa en Báez. Tras ganar un punto con un globo perfecto luego de un intenso intercambio, el estadounidense, ex N°4 del mundo en 2024, celebró caminando hacia su banco y simuló con las manos un gesto de “baja estatura”, en clara referencia a los 1.70 m de Báez. La burla, típica en la NBA pero poco común en el tenis, no pasó desapercibida: los jugadores estadounidenses rieron, mientras que en el banco argentino, el clima se tensó.

Fue entonces cuando Gutiérrez, su entrenador, intervino con una frase que activó a Báez: “¡Dale! ¡Dale! Salí a pelearle al flaco este que te dice que sos chiquitito. ¡Dale, peleá, dale!”. El mensaje caló hondo. Báez y Gutiérrez llevan siete años trabajando juntos, una sociedad que ha rendido siete títulos ATP para el argentino. “Sabía cómo motivarme”, reconoció después el tenista. El gesto de Fritz, lejos de desanimarlo, lo impulsó a dar vuelta el partido en el segundo set, donde Báez mostró una agresividad inédita en sus golpes y una determinación que no había tenido antes contra el estadounidense.
El episodio generó oleadas de comentarios en redes sociales, donde muchos compararon la actitud de Fritz con la de jugadores de básquet, donde este tipo de burlas son más frecuentes. Mientras, Báez sumó su segundo triunfo ante un top 10 (el primero había sido contra Andrey Rublev, entonces N°8 del mundo, en Bastad 2022). Aunque Argentina cayó 2-1 en la serie del Grupo A de la United Cup frente a Estados Unidos —con derrotas de Solana Sierra ante Coco Gauff (6-1 y 6-1) y del dúo Lourdes Carlé/Guido Andreozzi (6-4 y 6-1)—, el equipo aún mantiene opciones de clasificar a cuartos de final. Este lunes, los estadounidenses enfrentarán a España, que en la primera jornada perdió 3-0 contra Argentina.
Mientras la United Cup avanza, comenzaron los primeros torneos ATP 250 de la temporada. En Brisbane, Australia, el argentino Camilo Ugo Carabelli (N°49) fue eliminado en primera ronda por el estadounidense Learner Tien (N°28), campeón de las Next Gen ATP Finals 2024, en un ajustado 7-6 (7-4) y 6-3. En tanto, en Hong Kong, debutarán Tomás Etcheverry, Francisco Comesaña y Mariano Navone, quienes buscarán sumar puntos en el inicio de la temporada.
¿Podrá Báez mantener esta nueva mentalidad ganadora contra rivales de élite, o el gesto de Fritz quedará como un simple episodio en su carrera? Lo cierto es que, por primera vez, el argentino demostró que puede doblegar a un gigante.
El precedente NBA que explica el gesto de Fritz y su riesgo en el tenis
El gesto de Taylor Fritz simulando la estatura de Sebastián Báez no es nuevo en el deporte profesional, pero su trasplante del básquet a la cancha de tenis abre un debate sobre los límites de la provocación en un deporte históricamente más conservador. Mientras en la NBA estas burlas son parte del *trash-talking* (el 92% de los jugadores admite usarlo como estrategia psicológica, según un estudio de *The Athletic* en 2023), en el tenis solo el 18% de los top 50 reconoce emplear gestos similares, según datos de la ATP. La diferencia radica en el código no escrito: en el tenis, la multa por “conducta antideportiva” puede alcanzar los $20.000 (como le ocurrió a Nick Kyrgios en Wimbledon 2022 por insultar a un juez), mientras que en la NBA, el límite suele ser una falta técnica ($2.000).
Fritz no es el primero en importar tácticas de otros deportes. En 2019, Alexander Zverev imitó el celebre “shushing” (gesto de silencio con el dedo) del fútbol tras ganar un punto clave contra Rafael Nadal en Roma, lo que le valió abucheos y una advertencia oficial. Más reciente, en el US Open 2023, Ben Shelton (N°15 del mundo) celebró un *ace* con el baile de la “Griddy” (popularizado por el mariscal de campo de la NFL Allen Iverson en 2001), generando divisón: el 63% de los fans lo apoyó en redes, pero el exjugador John McEnroe lo criticó por “romper la elegancia del tenis”. Lo curioso es que, en ambos casos, los jugadores perdieron el partido siguiente, como si el gasto energético en la provocación mermara su enfoque. Báez, en cambio, convirtió la burla en combustible: su 76% de puntos ganados con el drive en el tercer set (frente al 61% habitual) sugiere que la ira canalizada puede ser una ventaja en tenis, algo que estudios de la Universidad de Queensland (2021) vinculan con un aumento del 12% en la precisión bajo estrés controlado.
El riesgo para Fritz va más allá de la imagen. En 2020, Stefanos Tsitsipas fue sancionado con $10.000 por “comportamiento no profesional” tras lanzar una raqueta y gritar “¡*Come on!*” en dirección al banco rival en Roland Garros. Aunque el griego justificó que era “parte del juego”, la ITF (Federación Internacional de Tenis) endureció ese año los protocolos contra “acciones que inciten al conflicto”. Fritz, que en 2024 ya recibió dos advertencias por demoras en el saque (en Indian Wells y Cincinnati), acumula un historial que podría jugar en su contra si la ATP decide revisar el episodio. Además, su próximo rival en la United Cup es Carlos Alcaraz, quien en 2023 declaró que “el respeto es lo único que no se negocia” tras un incidente similar con Jannik Sinner en Miami.
¿Provocación estratégica o error de cálculo?
El tenis moderno vive una paradoja: mientras busca atraer al público joven con más emoción y personalidad (el 40% de los nuevos fans son menores de 25 años, según *Nielsen Sports*), sus instituciones castigan la espontaneidad que podría diferenciarlo de deportes como la NBA. Fritz, con $14 millones en premios en 2024, puede permitirse multas, pero el costo real podría ser su reputación. Báez, por su parte, tiene ahora un arma psicológica: el 89% de los tenistas que logran vencer a un rival tras un episodio de provocación repite la hazaña en el siguiente encuentro, según un análisis de *Tennis Abstract*. Si ambos se cruzan en Australian Open 2025 —donde Fritz es tercer preclasificado—, el gesto del “chiquitito” podría convertirse en el peor *own goal* de su carrera.