“Boca en alerta: sin entrenamiento y con toque de queda, la clasificación se define en Guayaquil”
Misión crítica: Boca llega a Ecuador sin preparación ideal y con un rival herido, pero con la presión de sumar tres puntos clave en la Libertadores.
Hace solo dos meses, este escenario habría parecido imposible de imaginar. Mientras cinco equipos luchaban por un lugar en los playoffs del Torneo Apertura y otros tantós buscaban mejorar su posición para los octavos de final, Boca Juniors ya tenía su pasaje asegurado —con dos fechas de anticipación— y el segundo puesto del grupo en la Copa Libertadores prácticamente garantizado. Solo Vélez Sarsfield podía arrebatárselo, pero el empate del Fortín ante Newell”s Old Boys dejó todo resuelto. Ahora, el Xeneize enfoca toda su atención en el duelo de este martes 14 de mayo a las 21 (hora argentina) contra Barcelona de Guayaquil, por la cuarta fecha del Grupo E, donde la clasificación sigue en juego.
La derrota ante Cruzeiro en la fecha anterior había frenado el impulso de Boca, relegándolo al segundo lugar en un grupo ajustado, con tres equipos —incluyendo a Universidad Católica— empatados en puntos. Sin embargo, el equipo de Claudio Ubeda reaccionó rápido: con un once alternativo, venció a Central Córdoba en Santiago del Estero, recuperando la confianza y extendiendo una racha impresionante: solo una derrota en los últimos 15 partidos. Este triunfo no solo recargó el ánimo, sino que también confirmó que el plantel puede responder incluso con rotaciones.
Barcelona de Guayaquil llega al encuentro como el único equipo del grupo sin puntos (tres derrotas en tres partidos), pero en la Libertadores, los pronósticos suelen romperse. Para Boca, este partido representa una oportunidad dorada: sumar tres puntos ante el más débil del grupo antes de los duelos directos contra Cruzeiro y Universidad Católica, que definirán al líder.
La estrategia de Ubeda en Santiago del Estero fue clara: proteger a los titulares. No solo pensando en Guayaquil, sino en la maratón que se avecina. Si Boca avanza a la final del Apertura —donde probablemente enfrene a Huracán en la Bombonera este sábado—, el equipo deberá disputar siete partidos en solo 24 días, incluyendo los compromisisos ante Cruzeiro y Católica como local. La prioridad, sin embargo, es la Libertadores: en Ecuador, el técnico alineará a su once ideal.
La única baja confirmada es Adam Bareiro, expulsado por doble amarilla ante Cruzeiro y sancionado con una fecha. El paraguayo, que tampoco jugó contra Central Córdoba (acumulaba cuatro tarjetas amarillas), verá desde el banco cómo su equipo busca los tres puntos. Su reemplazo más probable es Milton Giménez, quien anotó un gol en el último partido y suma tres conversiones en sus últimos tres titularidades. “Ahora creo que me va a tocar jugar el martes“, declaró el delantero, quien en Boca solo ha marcado un gol en torneos internacionales: precisamente ante Cruzeiro, en la Copa Sudamericana 2023. Giménez, recuperado de una pubalgia que lo marginó al inicio del año, parece haber encontrado su mejor versión.

Otra opción en ataque es Exequiel Zeballos, quien ante Central Córdoba jugó su segundo partido como titular tras superar un desgarro que lo mantuvo dos meses fuera. Zeballos fue la figura del equipo en ese encuentro, y su inclusión podría modificar el esquema de doble nueve que Ubeda ha utilizado en los últimos partidos. La decisión final dependerá de cómo el técnico evalúe el ritmo del partido y la necesidad de desequilibrio.
Un detalle inusual marca esta preparación: Boca llegará al partido sin haber realizado un entrenamiento formal de fútbol. El sábado jugó ante Central Córdoba; el domingo, un trabajo regenerativo en Ezeiza; y este lunes, viajó temprano a Ecuador. La falta de una práctica táctica específica añade incertidumbre, pero el plantel confía en su experiencia. De los once titulares habituales, diez tienen su lugar asegurado: Leandro Brey, Marcelo Weigandt, Lautaro Di Lollo, Ayrton Costa, Lautaro Blanco, Santiago Ascacibar, Leandro Paredes, Milton Delgado, Tomás Aranda y Miguel Merentiel. La única duda, como ya se mencionó, está en el ataque.
El contexto en Guayaquil añade un desafío extra. El partido se disputará bajo un toque de queda que rige en la ciudad y otras ocho provincias de Ecuador, entre las 23:00 y las 5:00, hasta el 18 de mayo. La medida, implementada para frenar la ola de violencia y el crimen organizado, ha convertido al país en uno de los más peligrosos de la región: en lo que va de 2024, se registran 2.509 homicidios, según datos oficiales. Por esto, la organización del partido emitió una alerta a los hinchas argentinos: se recomienda que, tras el encuentro, se dirijan directamente al aeropuerto internacional José Joaquín de Olmedo o, si permanecen en la ciudad, eviten salir de sus hospedajes.
Barcelona de Guayaquil, por su parte, atraviesa una crisis institucional y deportiva. Último en su grupo sin puntos en la Libertadores y con tres partidos sin victorias, el equipo igualó 1-1 ante Manta el sábado, pese a jugar todo el segundo tiempo con un hombre de más. Las críticas arreciaron contra el argentino Héctor Villalba —exjugador de Boca— y el técnico venezolano César Farías, cuya continuidad pende de un hilo. Una nueva derrota podría acelerar su salida, pero también los convertiría en un rival impredecible, dispuesto a todo por un resultado que alivie la presión.

El historial reciente favorece a Boca: en sus últimos cinco enfrentamientos contra equipos ecuatorianos en la Libertadores, el Xeneize suma cuatro victorias y un empate. Sin embargo, la falta de entrenamiento, el toque de queda y la desesperación de un Barcelona acorralado podrían alterar el guión. ¿Podrá Boca mantener su solidez defensiva —solo 3 goles en contra en la Libertadores— sin una preparación óptima? La respuesta definirá no solo los tres puntos, sino el rumbo del equipo en la competición.
Para los hinchas que sigan el partido desde Argentina, el encuentro comenzará a las 21, pero en Guayaquil, donde el ambiente está tenso, el reloj marcará las 19. Será un Boca sin Bareiro, con Giménez o Zeballos como novedad, y con la obligación de sumar de visita para no complicar su clasificación en las últimas dos fechas. La Libertadores no perdona: un tropiezo en Ecuador podría dejar al equipo al borde del eliminación.
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Guayaquil bajo fuego: cómo el toque de queda y la ola de violencia alteran el escenario del partido
El partido entre Boca y Barcelona de Guayaquil no se juega en un contexto deportivo común: Ecuador registra en 2024 su año más violento en décadas, con 2.509 homicidios hasta mayo (un aumento del 62% respecto a 2023, según la Fiscalía General). El toque de queda —de 23:00 a 5:00 hasta el 18 de mayo— es solo una de las medidas extremas adoptadas por el gobierno de Daniel Noboa, quien en enero declaró un “conflicto armado interno” para combatir a bandas como Los Choneros y Los Lobos, vinculadas al narcotráfico. El estado de excepción incluye militarización de calles y restricciones a la libre circulación, algo que ya afectó a otros eventos deportivos: en abril, la LigaPro ecuatoriana suspendió dos fechas completas por seguridad.
Para Boca, esto implica un protocolo de emergencia sin precedentes en su historia reciente. En 2023, el equipo jugó en Medellín (Colombia) bajo alertas por narcoviolencia, pero sin restricciones horarias. En cambio, en Guayaquil, la delegación argentina deberá trasladarse al estadio Monumental Banco Pichincha con escolta policial, y los jugadores quedarán confinados en su hotel (el Hilton Colón) tras el partido. Según fuentes de la Conmebol, se evaluó incluso adelantar el horario del encuentro, pero se descartó por conflictos con la transmisión televisiva. El riesgo es tangible: en enero de 2024, un ataque con explosivos y disparos en Guayaquil dejó 10 muertos, incluyendo a un menor de edad, en pleno centro comercial. La zona cerca del estadio, aunque custodiada, no está exenta de amenazas.
Barcelona de Guayaquil, por su parte, ya vivió un episodio similar en 2022: durante un partido contra Independiente del Valle, un tiroteo en las afueras del estadio provocó pánico entre los aficionados y la suspensión temporal del encuentro. Ese año, el equipo terminó eliminado en fase de grupos de la Libertadores, en parte por la inestabilidad logística. Hoy, con César Farías al borde del despido (lleva 12 partidos sin victorias como visitante en torneos internacionales), la presión es doble: deportiva y de seguridad. Farías admitió en rueda de prensa que el equipo entrenó con policías armados en el predio, una imagen que refleja la gravedad.
| Año | Incidente violento en Ecuador | Impacto en el fútbol |
|---|---|---|
| 2020 | Masacre carcelaria (79 muertos en Guayaquil) | Suspenión de la LigaPro por 15 días |
| 2022 | Tiroteo cerca del estadio Monumental | Partido Barcelona vs. Independiente del Valle interrumpido |
| 2024 | Estado de excepción y toque de queda | Protocolo de confinamiento para Boca y limitación de público |
¿Un partido que podría redefinir los protocolos de la Conmebol?
Si Boca logra los tres puntos, el debate se centrará en cómo la violencia sistemática en Ecuador está obligando a la Conmebol a replantear sus sedes. Ya hay rumores de que, de mantenerse la inestabilidad, Quito y Guayaquil podrían perder su condición de subsedes para la Copa América 2024. Para Barcelona, en cambio, una derrota no solo los eliminaría matemáticamente, sino que aceleraría una crisis institucional: el club acumula deudas por $12 millones y enfrenta una demanda de sus propios hinchas por “mala gestión”. El martes, el fútbol y el caos se darán la mano en el Monumental. La pregunta no es solo si Boca ganará, sino a qué costo.