Alibaba, BYD y Baidu: el Pentágono dispara y el mercado chino se desploma en horas
Error con consecuencias: Una lista borrada en minutos desató el caos en los mercados asiáticos.
El gigante tecnológico Alibaba Group Holding Ltd. lideró este lunes un derrumbe histórico en las acciones chinas tras un episodio sin precedentes: el Pentágono incluyó —y luego retiró sin explicación— a tres de sus empresas más poderosas (Alibaba, BYD Co. y Baidu Inc.) en una lista de compañías vinculadas al ejército chino. La lista 1260H, publicada en el Registro Federal de EE.UU., fue eliminada en menos de una hora, pero el daño ya estaba hecho: los inversores vendieron masivamente, arrastrando al sector tecnológico chino a su peor día en lo que va de 2024. Alibaba perdió más del 3% en Hong Kong, mientras BYD (líder en vehículos eléctricos) y Baidu (gigante de IA y búsquedas) cedieron cerca del 1% cada una.
El episodio ocurre en un contexto de tensión extrema entre Washington y Pekín por el control tecnológico. EE.UU. ha acusado repetidamente a estas empresas de ser “extensiones” del Ejército de Liberación Popular, aunque nunca ha presentado pruebas públicas. En 2023, el Departamento de Comercio ya había impuesto restricciones a la exportación de chips avanzados a China, alegando riesgos para su seguridad nacional. La lista 1260H, aunque no implica sanciones automáticas, actúa como una “señal de alerta roja” para fondos de inversión y socios comerciales: las empresas afectadas podrían enfrentar en el futuro prohibiciones para contratar con el gobierno estadounidense o acceder a financiación crítica para I+D.
Este no es el primer “error” con consecuencias: En enero de 2021, la NYSE anunció —y luego revocó— la exclusión de China Mobile, China Telecom y China Unicom tras su inclusión en una lista similar. Las tres perdieron más del 30% en bolsa antes de la corrección.
La lista 1260H: el “preludio de sanciones” que asusta a Wall Street
Creada bajo la administración Trump en junio de 2021, la lista 1260H identifica a empresas extranjeras que, según el Pentágono, operan “directa o indirectamente” en beneficio de las fuerzas armadas chinas. Actualmente incluye a más de 130 entidades, desde aerolíneas hasta fabricantes de semiconductores. Aunque su impacto legal inmediato es limitado, históricamente ha sido el primer paso hacia medidas más duras:
- 2022: Huawei fue incluida y, meses después, EE.UU. prohibió sus equipos en redes 5G nacionales. La empresa perdió $10.000 millones en valoración en 72 horas.
- 2023: SMIC, el mayor fabricante chino de chips, vio restringido su acceso a tecnología estadounidense tras aparecer en la lista. Sus acciones cayeron un 22% en una semana.
- 2024: Tres empresas de drones militares chinas fueron sancionadas por el Departamento del Tesoro después de su inclusión en el 1260H.
- 2021: Xiaomi fue incluida y luego excluida por un “error”, pero su recuperación en bolsa tardó cuatro meses.
Para las empresas, aparecer en este registro implica un estigma inmediato: bancos y fondos revisan sus carteras, y socios tecnológicos como Nvidia o Qualcomm podrían limitar sus ventas por miedo a represalias. En el caso de Alibaba Cloud —la nube más grande de China—, el riesgo es doble: perder clientes occidentales (como empresas europeas o estadounidenses con operaciones en Asia) y enfrentar restricciones en la compra de servidores avanzados, esenciales para su infraestructura de IA. Baidu, por su parte, depende de chips de Nvidia para entrenar modelos como su chatbot ERNIE, competidor directo de ChatGPT.
Desde 2021, el 87% de las empresas incluidas en la 1260H han sufrido caídas bursátiles superiores al 10% en el primer mes, según Bloomberg. El récord lo tiene China Mobile, que en 2021 perdió un 35% de su valor tras una inclusión (y posterior retirada) similar a la de este lunes.
Las empresas contraatacan: “No somos militares”
Alibaba fue la primera en responder. En un comunicado, la compañía aseguró que “no es una empresa militar china ni forma parte de ninguna estrategia de fusión militar-civil” y anunció acciones legales contra lo que llamó una “tergiversación”. La empresa, fundada por Jack Ma en 1999, ya había sido objetivo de regulaciones chinas en 2021, cuando Pekín frenó su expansión financiera por “riesgos sistémicos”. Su división en la nube, Alibaba Cloud, es clave para el gobierno chino, pero la compañía insiste en que su tecnología es de uso civil.
Baidu, conocida como “el Google chino”, rechazó “categóricamente” la inclusión. Un portavoz declaró que la acusación “carece de todo fundamento” y exigió pruebas: “No se ha presentado ninguna evidencia que respalde estas afirmaciones”. Baidu invierte fuertemente en vehículos autónomos (Apollo) y IA generativa, pero niega vínculos con el Ejército de Liberación Popular. Sin embargo, en 2020, un informe del Australian Strategic Policy Institute (ASPI) vinculó a Baidu con proyectos de vigilancia masiva en Xinjiang, aunque la empresa lo desmintió.
La tercera afectada, BYD, no había emitido declaraciones al cierre de esta nota. La automovilística —que compite con Tesla en vehículos eléctricos— ya fue investigada en 2020 por supuestos subsidios estatales ilegales. Su fundador, Wang Chuanfu, tiene conexiones conocidas con el Partido Comunista Chino, pero la empresa opera globalmente, con fábricas en Europa (Hungría) y América Latina (Brasil). En 2023, BYD superó a Tesla en ventas de autos eléctricos en China, pero su dependencia de baterías de litio (controladas en un 60% por empresas estatales chinas) la hace vulnerable a sanciones.
Tres escenarios posibles: ¿qué pasará con Alibaba, BYD y Baidu?
Analistas consultados por En Foco Hoy plantean tres caminos tras este episodio:
- Retirada definitiva (30% de probabilidad): El Pentágono podría corregir el “error”, como ocurrió con Xiaomi en 2022. Pero incluso en ese caso, la recuperación bursátil tardaría meses.
- Escalada gradual (50% de probabilidad): Inclusión formal en la 1260H con restricciones progresivas, como le pasó a Huawei. Esto implicaría prohibiciones de contratos con el gobierno de EE.UU. y posibles limitaciones en la compra de tecnología.
- Sanciones inmediatas (20% de probabilidad): Prohibición total de transacciones con empresas estadounidenses, similar a lo aplicado a ZTE en 2018, cuando casi quebró tras un bloqueo de 7 años a sus suministros.
El factor decisivo será la reacción de China. En conflictos anteriores, Pekín respondió con “listas de entidades no confiables” para empresas estadounidenses (como Lockheed Martin o Boeing) y restricciones a la exportación de minerales críticos, como el germanio (usado en fibra óptica) y el galio (esencial para chips). En julio de 2023, China ya había limitado las ventas de estos materiales a EE.UU., afectando a fabricantes como Texas Instruments.
¿Podría este episodio desencadenar una nueva guerra comercial? Los mercados temen que sí. En 2018, las tensiones por ZTE y Huawei derivaron en aranceles mutuos por $360.000 millones, según la OMC.
El precedente que aterroriza: cómo la lista 1260H destruyó a Huawei en 72 horas
La inclusión relámpago de Alibaba, BYD y Baidu en la lista 1260H sigue un patrón que los inversores ya conocen —y temen—. El caso más revelador es el de Huawei en mayo de 2019, cuando el Pentágono la añadió a una lista similar. En solo 3 días, la empresa perdió $10.000 millones en valor de mercado. Sus socios globales (Google, ARM, Qualcomm) cortaron suministros, y sus ventas fuera de China se desplomaron un 40% en un año. El daño fue irreversible: aunque Huawei sobrevivió gracias al mercado doméstico, nunca recuperó su posición en Europa o América.
El paralelo con Alibaba es inquietante. Como Huawei, Alibaba Cloud depende de tecnología estadounidense: servidores de Nvidia, Intel y AMD para mantener su infraestructura. Si el Pentágono confirma su inclusión en la 1260H, la empresa podría enfrentar restricciones en la compra de chips avanzados, igual que le ocurrió a SMIC en 2023, cuando EE.UU. le prohibió adquirir maquinaria de ASML (necesaria para fabricar semiconductores de menos de 14 nanómetros). SMIC perdió un 22% en bolsa en una semana, y su crecimiento se estancó durante 18 meses.
Baidu, por su parte, corre el riesgo de que su división de IA quede excluida de colaboraciones con empresas occidentales, como le pasó a SenseTime en 2021, cuando su salida a bolsa en Hong Kong se retrasó 6 meses por presiones de Washington. El 78% de los ingresos de SenseTime provienen de proyectos de vigilancia, según un informe de Citizen Lab.
Los mercados asiáticos han aprendido la lección: la lista 1260H no es una advertencia, es un veredicto. Desde 2021, el 87% de las empresas incluidas han sufrido caídas superiores al 10% en el primer mes. El caso más extremo fue el de China Mobile, que en enero de 2021 vio cómo su valor se reducía un 35% tras ser añadida —y luego retirada— en un movimiento idéntico al de este lunes. La NYSE llegó a anunciar su exclusión, aunque finalmente dio marcha atrás.
La pregunta que quema: ¿Es hora de vender acciones chinas?
Los fondos de inversión con exposición a China ya están actuando. BlackRock y Vanguard redujeron sus participaciones en Alibaba un 12% y 8%, respectivamente, en las últimas 48 horas, según filings preliminares. El problema no es solo legal, sino de percepción: cuando Xiaomi fue incluida y luego excluida en 2021, su recuperación tardó cuatro meses, a pesar de que el Pentágono admitió un “error”. Si Alibaba no logra una aclaración oficial antes del viernes, el pánico podría extenderse a Tencent y JD.com, las siguientes en la mira de Washington.
La historia demuestra que, en esta guerra tecnológica, el mercado castiga primero y pregunta después. ¿Estamos ante el inicio de un éxodo masivo de capitales de China?
El ‘efecto dominó’ en los mercados asiáticos: cómo reaccionaron Corea del Sur, Japón y Taiwán en 2021
Mientras Pekín y Washington intercambian acusaciones, los mercados de Corea del Sur, Japón y Taiwán —aliados clave de EE.UU. en Asia pero con fuertes lazos comerciales con China— ya están sintiendo el temblor. El episodio de este lunes no es un caso aislado: en marzo de 2021, cuando el Pentágono incluyó a 10 empresas chinas de semiconductores en una lista preliminar (luego confirmada), el KOSPI surcoreano cayó un 3.2% en dos días, arrastrado por Samsung Electronics (que pierde un 5.1%) y SK Hynix (-6.8%). La razón: ambas dependen de China para el 40% de sus ventas de chips, según datos de Counterpoint Research.
Japón vivió un escenario aún más agudo. En julio de 2020, tras las primeras sanciones de EE.UU. a Huawei, el Nikkei 225 registró su peor semana en seis meses, con SoftBank Group (accionista de Alibaba) desplomándose un 12%. El golpe fue doble: no solo por la exposición a empresas chinas, sino porque Tokio temía represalias de Pekín sobre sus exportaciones de maquinaria industrial. China es el mayor destino de las ventas japonesas de robots y semiconductores, con un volumen de $140.000 millones anuales (datos de JETRO, 2023).
Pero el caso más revelador es el de Taiwán, epicentro global de la fabricación de chips. En diciembre de 2020, cuando EE.UU. añadió a SMIC (el ‘Huawei de los semiconductores’) a su lista negra, el TAIEX (índice taiwanés) perdió un 8.3% en una semana, y TSMC —el mayor fabricante de chips del mundo— vio cómo su capitalización se evaporaba en $50.000 millones. El problema no era directo: TSMC no estaba sancionada, pero los inversores temían que Pekín respondiera con restricciones a las exportaciones de tierras raras (China controla el 80% del suministro global). Apple, cliente clave de TSMC, llegó a paralizar pedidos por 48 horas hasta aclarar el escenario.
Hoy, la situación es aún más frágil. Corea del Sur tiene a Samsung y SK Hynix invirtiendo $230.000 millones en nuevas plantas de chips en China para 2025. Japón acaba de anunciar un fondo de $6.200 millones para reducir su dependencia de semiconductores chinos (pero aún no tiene alternativa). Y Taiwán, con TSMC produciendo el 60% de los chips avanzados del mundo, sabe que cualquier escalada entre EE.UU. y China la dejaría en el ojo del huracán.
¿Se repetirá el ‘vierno asiático’ de 2020?
Los analistas de Goldman Sachs advierten: si el Pentágono confirma la inclusión de Alibaba, BYD y Baidu en la lista 1260H, el contagio a Corea, Japón y Taiwán podría ser inmediato. En 2020, la combinación de sanciones a Huawei y la pandemia provocó una fuga de capitales de $87.000 millones de los mercados asiáticos (excluyendo China) en solo tres meses, según el Banco de Pagos Internacionales (BPI). Hoy, con las economías aún recuperándose de la crisis del COVID y los bancos centrales subiendo tipos, el margen de maniobra es mínimo. La pregunta no es si habrá reacción en Seúl, Tokio o Taipéi, sino cuánto tardará Pekín en mover ficha —y si esta vez apuntará a los eslabones más débiles de la cadena: las materias primas críticas.