El penal que Argentinos lanzó a las nubes y dejó escapar la victoria en Río Cuarto
Error fatal: Un remate al cielo en el minuto 93 condenó a Argentinos Juniors a conformarse con un 0-0 que pudo ser triunfo.
El estadio de Estudiantes de Río Cuarto fue testigo de un final agónico este jueves en el cierre de la segunda fecha del Torneo Apertura. Con el reloj en contra y el VAR como aliado inesperado, Argentinos Juniors tuvo en sus pies la chance de sumar tres puntos vitales. Pero Tomás Molina, desde los doce pasos, envió el balón por encima del travesaño en un remate que ya forma parte de los peores momentos de su carrera. El arquero Renzo Bacchia, adivinando la intención inicial del ejecutante, se lanzó al lado equivocado mientras la pelota se perdía en el enrejado.
La jugada que cambió el rumbo del partido nació de una distracción defensiva. Ezequiel Forclaz, lateral de Estudiantes, no calculó la presencia de Leandro Lozano al disputarle la pelota cerca del vértice del área. El árbitro Jorge Baliño tardó varios minutos en decidir, revisando una y otra vez las imágenes en el monitor. La tecnología confirmó lo que el uruguayo Lozano ya celebraba: penal para el Bicho. Era el minuto 89″, y el reloj se detenía para un equipo que hasta entonces no había generado peligro claro.
Bacchia, héroe involuntario de la noche, había sido clave minutos antes con una triple atajada en el primer palo tras un córner desde la derecha. “Con el entrenador de arqueros lo habíamos analizado. Molina suele patear a la derecha, pero esta vez cambió de idea en el último segundo”, reveló el guardameta, quien atajó 3 de los 4 remates que llegó a recibir en todo el partido. Su intervención más recordada, sin embargo, fue no tener que intervenir en el penal decisivo.
El error de Molina no es un hecho aislado en su historial. En la final de la Copa Argentina 2025, el delantero falló dos penales en la tanda contra Independiente Rivadavia: el primero fue anulado por adelantamiento del arquero Gonzalo Marinelli, pero en el segundo intento, la pelota se fue desviada. Un año antes, en octavos de final de la Copa Argentina 2024, Huracán lo eliminó tras atajarle su remate en una serie que llegó a los 11 penales (tras empatar 1-1 en el tiempo reglamentario). Tres fallos en definiciones clave que comienzan a pesar en su registro.
“Los encargados de patear eran Nicolás Oroz y Alan Lescano, pero ya habían sido reemplazados”, justificó el entrenador Nicolás Diez tras el partido. Molina, sin embargo, tomó la pelota con decisión. “El que no erra es porque no patea. Tomás tiene toda mi confianza”, añadió el DT, aunque las estadísticas empiezan a jugar en contra: el equipo de La Paternal lleva 5 penales fallados en los últimos 3 años, según datos de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
Un partido para el olvido
El 0-0 fue un reflejo fiel de lo ocurrido en los primeros 88 minutos: cero remates al arco en el primer tiempo y solo dos situaciones claras en el complemento. La más peligrosa para Estudiantes llegó con un zapatazo desde fuera del área de Martín Garnerone, que pegó en el palo externo. Argentinos, por su parte, no logró superar la línea de tres cuartos de cancha con claridad hasta el penal final.
Con este resultado, Argentinos suma 4 puntos en el grupo B del Apertura (tras vencer 1-0 a Sarmiento en la primera fecha) y pierde la oportunidad de escalar a la cima junto a River Plate e Independiente Rivadavia, ambos con 6 unidades. Estudiantes de Río Cuarto, recién ascendido, celebra su primer punto en la categoría tras caer en el debut ante Tigre (1-0).
¿Qué pesa más en la mente de Molina: la presión de los penales fallados o la confianza ciega de un técnico que lo respalda incluso en sus peores noches? La próxima fecha, contra Vélez Sarsfield en el Estadio Diego Armando Maradona, podría ser su redención… o otro capítulo de una maldición que ya dura tres años.
El fantasma de los penales en Argentinos: un patrón que se repite desde 2022
El fallo de Tomás Molina en Río Cuarto no es una excepción, sino la confirmación de una tendencia alarmante en Argentinos Juniors: el equipo ha convertido solo el 60% de sus penales (9 de 15) desde el inicio de la temporada 2022, según registros de la AFA. Pero el problema va más allá de las estadísticas: hay un patrón psicológico que se arrastra desde la era de Gabriel Milito como entrenador (2021-2022), cuando el equipo falló 3 de 5 penales en partidos clave, incluyendo la derrota 2-1 ante Boca Juniors en la Copa de la Liga 2022 que los dejó fuera de la pelea por el título.
El caso más emblemático antes de Molina fue el de Gabriel Ávalos, quien en el Torneo Clausura 2023 erró dos penales consecutivos: uno ante San Lorenzo (1-1 final) y otro en la derrota 0-1 contra Racing, ambos en la Bombonera de La Paternal. Ávalos, entonces figura del equipo con 12 goles en el año, nunca volvió a patear desde los doce pasos. Su reemplazo, Fausto Vera, tampoco logró romper la maldición: en el playoff por la Sudamericana 2023 contra Colón de Santa Fe, su remate fue contenido por el arquero Leonardo Burian, y Argentinos quedó eliminado. El dato más cruel: en esos tres años, ningún jugador del plantel ha convertido dos penales seguidos en partidos oficiales.
La situación contrasta con la era Claudio Borghi (2018-2019), cuando el equipo ejecutó 8 penales con un 87.5% de efectividad (solo falló Nicolás González ante Rosario Central). En esa etapa, el encargado fijo era Dario Benedetto, quien convirtió 5 de 5, incluyendo uno en la final de la Copa Sudamericana 2018 (aunque el título finalmente se les escapó). La diferencia radical entre ambas épocas revela un problema estructural: desde 2020, Argentinos no tiene un ejecutante designado y la decisión se toma en el momento, bajo presión.
| Temporada | Penales pateados | Convertidos | % Efectividad | Jugador con más fallos |
|---|---|---|---|---|
| 2021-2022 | 5 | 2 | 40% | Gabriel Ávalos (2/4) |
| 2022-2023 | 6 | 3 | 50% | Fausto Vera (1/2) |
| 2023-2024* | 4 | 2 | 50% | Tomás Molina (1/3) |
¿Un problema de método o de mentalidad?
El técnico Nicolás Diez heredó este lastre, pero hasta ahora no ha implementado cambios: ni entrenamientos específicos con psicólogos deportivos (como hizo Marcelo Gallardo en River tras la racha negativa de Ignacio Fernández en 2021), ni un protocolo claro para definir al ejecutante. Mientras equipos como Racing (con Maxi Morales, 10/10 en penales desde 2020) o Talleres (que usa un sistema rotativo con tres opciones fijas) minimizan el riesgo, Argentinos sigue improvisando. El próximo rival, Vélez, tiene en Abiel Osorio a un especialista (5/5 en 2024). Si Molina vuelve a patear —y falla—, la estadística no solo lo perseguirá a él, sino que confirmará que el Bicho tiene un problema cultural con los doce pasos.